Tamaulipas tiembla desde el siglo pasado
Durante décadas, hablar de sismos en Tamaulipas parecía un asunto menor.
Por. Antonio H. Mandujano
Durante décadas, hablar de sismos en Tamaulipas parecía un asunto menor. El estado ha sido considerado históricamente como una zona de baja sismicidad y, de acuerdo con el Atlas de Riesgos estatal, entre 1983 y 2008 los movimientos registrados fueron escasos y de magnitudes menores a 4.8, sin representar un riesgo importante para la población.
Pero esa realidad comenzó a cambiar en los registros recientes.
Y aunque Tamaulipas continúa lejos de las regiones de mayor actividad sísmica del país, los datos del Servicio Sismológico Nacional muestran un incremento importante de movimientos detectados, particularmente a partir de la segunda década del siglo XXI.
▶️Antes de 2024 ya había señales
Los registros históricos consultados con información del SSN muestran que durante el siglo XX la actividad sísmica en Tamaulipas fue muy limitada.
Entre 1975 y 1998 se contabilizaron apenas 13 movimientos, distribuidos en distintos años: uno en 1975, otro en 1976, uno más en 1977, tres en 1978 y posteriormente eventos aislados en 1983, 1984, 1989, 1992, 1993, 1994 y 1998.
La primera década del siglo XXI tampoco mostró una actividad elevada: únicamente se documentaron tres sismos entre 2000 y 2010, dos de ellos en 2008 y otro en 2010.
Pero el panorama comenzó a cambiar en la década siguiente.
Y es que en el 2011 se registraron tres sismos; en 2012, dos; en 2013, 12, y en 2014 se alcanzaron 33 movimientos, hasta entonces el máximo anual registrado en la entidad.
Después vinieron 13 en 2015, siete en 2016, seis en 2017, diez en 2018, tres en 2019 y siete en 2020.
En total, 96 sismos fueron contabilizados entre 2011 y 2020.
▶️2021-2023: la actividad continúa
La siguiente década arrancó con un repunte, pues en el 2021 se registraron 14 sismos, mientras que 2022 cerró con 15.
Ya para el 2023 la cifra descendió a siete movimientos, es decir, entre 2021 y 2023 se acumularon 36 sismos.
Pero lo que vendría en 2024 cambiaría por completo la estadística reciente.
▶️2024: el año que rompió todos los registros
El 2024 se convirtió en un parteaguas para la actividad sísmica de Tamaulipas, ya que el Servicio Sismológico Nacional contabilizó 52 sismos durante ese año, cifra que representó un incremento de 642.85 por ciento respecto a los siete movimientos registrados en 2023.
La frecuencia fue tal que, en promedio, se registró aproximadamente un sismo por semana, aunque la actividad tampoco se distribuyó de manera uniforme.
De los 52 movimientos registrados, 22 se concentraron en la zona de Tula, Ocampo y Mante, además de movimientos en las inmediaciones de Antiguo y Nuevo Morelos, Palmillas y Jaumave.
Septiembre destacó particularmente, con 14 sismos en un solo mes.
Por tanto, el dato convirtió a 2024 en el año con mayor cantidad de sismos registrado en Tamaulipas dentro de la serie histórica consultada por medios con base en el catálogo del SSN.
▶️2025: baja la actividad, pero no desaparece
Después del inusual comportamiento de 2024, la actividad disminuyó durante 2025, aunque permaneció por encima de varios de los registros históricos.
El año cerró con 39 sismos registrados en Tamaulipas.
La cifra representa una reducción de casi una cuarta parte respecto a 2024, pero todavía se mantiene muy por encima de los siete movimientos registrados apenas dos años antes, en 2023.
De hecho, durante enero de 2025 ya se habían registrado dos movimientos: uno en Tula y otro en Abasolo. Posteriormente, para marzo, el conteo ya había llegado a nueve.
▶️2026: once sismos y una racha en agosto
La actividad volvió a disminuir durante los primeros meses de 2026.
Para junio, el Servicio Sismológico Nacional había contabilizado siete sismos en el estado: uno en enero, uno en febrero, cuatro durante marzo y otro en junio, este último de magnitud 3.6 en Tula.
Sin embargo, agosto volvió a mover el mapa y es que fue en ese mes que se registraron cinco movimientos, incluido uno de magnitud 3.3 ocurrido el 16 de agosto en Tula, a unos 92 kilómetros al suroeste de Ciudad Victoria. Con ese evento, el recuento llegó a 11 sismos en 2026 con referencia a poblaciones tamaulipecas.
A estos 11 se suman cuatro movimientos registrados cerca de los límites estatales: tres tuvieron como referencia Linares, Nuevo León, aunque sus epicentros fueron ubicados en el municipio tamaulipeco de San Carlos; otro fue cercano a Cerritos, San Luis Potosí, pero correspondió a la zona de Tula.
▶️La evolución deja una fotografía clara:
2023: 7 sismos
2024: 52 sismos
2025: 39 sismos
2026: 11 sismos hasta mediados de agosto
En apenas tres años y medio, Tamaulipas acumula 109 movimientos registrados con referencia directa a la entidad y el contraste resulta todavía más evidente si se compara con el periodo anterior: entre 2011 y 2020 fueron 96 sismos, mientras que solamente entre 2023 y mediados de agosto de 2026 ya se superó esa cantidad.
Más sismos no significa necesariamente mayor peligro, sino que se debe de tener una precisión importante: el incremento en el número de registros no significa automáticamente que Tamaulipas se esté convirtiendo en una zona de alta peligrosidad sísmica.
El propio SSN advierte que el aumento de eventos detectados en los últimos años está relacionado, en buena medida, con la instalación de nuevas estaciones sismológicas y una mayor capacidad para detectar movimientos pequeños.
Además, los parámetros de los sismos pueden ser revisados y modificados conforme se reciben nuevos datos.
El Atlas de Riesgos estatal también mantiene a Tamaulipas dentro de la zona «A» de la regionalización sísmica, considerada de bajo peligro, y señala que históricamente no se han presentado movimientos de gran intensidad en el estado.
Sin embargo, bajo peligro no significa ausencia de riesgo.
Y ahí es donde los nuevos datos cobran importancia para la actualización del Atlas: un territorio que ha registrado un crecimiento notable en la cantidad de movimientos detectados necesita contar con información actualizada sobre dónde ocurren, qué magnitudes alcanzan, qué infraestructura se encuentra en esas zonas y qué medidas deben adoptarse ante un eventual movimiento de mayor intensidad.
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