• Dos Pinos señala que las necesidades y porciones de lácteos cambian durante el crecimiento y explica qué deben considerar los padres desde la primera infancia hasta la edad escolar.
San José, Costa Rica. ¿Leche entera o baja en grasa? ¿Cuánto yogurt puede consumir un niño o niña? ¿Una porción de queso equivale a una de leche? Estas son algunas de las dudas frecuentes de las familias al incorporar lácteos en la alimentación infantil.
La respuesta depende, en buena medida, de la edad, la etapa de desarrollo y las necesidades individuales del niño o niña. Durante el crecimiento cambian los requerimientos de energía y nutrientes, por lo que las recomendaciones no son necesariamente las mismas que para una persona adulta.
Durante el primer año de vida, la leche materna constituye la principal fuente de alimentación. La leche de vaca no se recomienda antes de los 12 meses, aunque alimentos como el yogurt natural y el queso podrían incorporarse durante la alimentación complementaria, de acuerdo con el desarrollo y la tolerancia del niño y niña, y bajo la indicación de un profesional en salud.
'Las necesidades nutricionales cambian considerablemente durante los primeros años de vida. Por eso, al hablar de lácteos en la alimentación infantil (después del año de vida) es importante considerar no solo qué producto ofrecemos, sino también la edad, la cantidad y las características particulares de cada niño', explicó Francisco Herrera Morales, nutricionista de Dos Pinos.
No se trata de elegir un único lácteo
A partir de los 12 meses, la leche, el yogurt y el queso pueden formar parte de una alimentación variada. Más que determinar cuál es 'mejor', es importante considerar la variedad, las cantidades y la calidad nutricional de los productos elegidos.
Como referencia, alrededor del primer año pueden incluirse aproximadamente dos porciones de lácteos al día, mientras que entre los 2 y 3 años la recomendación puede aumentar a unas 2,5 porciones diarias. Estas cantidades deben entenderse dentro del conjunto de la alimentación y pueden variar según las necesidades individuales.
'Las porciones no tienen que provenir siempre del mismo alimento. Leche, yogurt y queso pueden combinarse a lo largo del día y aportar nutrientes importantes como proteínas y calcio, dentro de una alimentación equilibrada', agregó Herrera.
¿Leche entera o baja en grasa?
La edad es particularmente importante al elegir el contenido de grasa de la leche. Entre los 12 y 24 meses, generalmente se recomienda leche entera, ya que durante esta etapa la grasa y la energía contribuyen a cubrir las necesidades propias del crecimiento y desarrollo.
En algunos casos, el profesional de salud puede recomendar una opción diferente antes o después de esa edad, especialmente ante situaciones particulares relacionadas con el crecimiento, el peso corporal o factores de riesgo cardiovascular.
La cantidad también importa
Los lácteos pueden aportar nutrientes relevantes durante el crecimiento, entre ellos proteínas de alta calidad, calcio, fósforo, potasio y, dependiendo del producto, vitaminas como A y D. Sin embargo, forman parte de una alimentación que también debe incluir frutas, vegetales, cereales y otras fuentes de proteína.
También es importante evitar que un consumo excesivo de leche desplace otros alimentos necesarios en la alimentación. En niños y niñas pequeños, por ejemplo, un consumo elevado puede dificultar la incorporación de alimentos ricos en hierro y contribuir al riesgo de deficiencia de este mineral.
'No existe un único lácteo que sea el mejor para todos. Lo importante es seleccionar opciones apropiadas para su edad, cuidar las cantidades y procurar que formen parte de una alimentación variada y equilibrada', señaló Herrera.
Ante condiciones particulares de salud, alergias alimentarias, intolerancias, restricciones alimentarias o dudas sobre el crecimiento, se recomienda consultar con un profesional en nutrición o pediatría antes de realizar cambios importantes en la alimentación.
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