I. El propósito individual como fundamento de la resiliencia
La importancia que reviste el propósito en la vida humana abre una visión más profunda para comprender el potencial que desarrolla un individuo cuando toma decisiones orientadas a sobrevivir en situaciones complejas y adversas. Tal como nos refiere el psiquiatra austriaco Víctor Frankl en su obra El hombre en busca de sentido, al analizar el Holocausto que padecieron miles de judíos en los campos de concentración nazis, resulta revelador observar las diferencias de comportamiento entre los prisioneros sometidos a las formas más infrahumanas de maltrato y tortura, diseñadas para aniquilar su voluntad. Frankl evidenció cómo algunos prisioneros lograron mantener su capacidad de resistencia al hallar, en medio del dolor, un motivo profundo, un propósito, frente aquellos que, habiendo perdido toda esperanza, se rindieron a la desolación.
Este análisis constituye hoy un punto de partida para examinar la óptica con la que enfrentamos las situaciones de vulnerabilidad en el mundo contemporáneo. A lo largo de la historia universal, el juego de relaciones de poder ha dejado grabadas acciones heroicas de personas que, al tomar decisiones sujetas a sus prioridades más profundas, pusieron a prueba su propia resiliencia y lograron sobreponerse a la adversidad.
Cuando se parte de estas premisas que aportan conocimiento empírico sobre la capacidad de un sistema humano para sobrellevar complejidades aferrados a una convicción del 'Yo puedo', se nos plantea un enigma fundamental: ¿cómo trasladamos un propósito desde el sujeto al objeto y lo unificamos en una acción colectiva?
II. Del sujeto al colectivo: la construcción social del propósito
Desde una perspectiva sociológica, resulta fundamental conectar el sujeto del propósito con la organización y la motivación de su entorno, de modo que se alcance el objeto y se logren metas grupales mediante la construcción de identidad y la identificación del detonante, es decir del problema compartido que nos afecta.
Alberto Melucci aborda esta cuestión desde el enfoque de la construcción social, entendiendo la identidad colectiva como el resultado de procesos de negociación e interacción mediante los cuales los autores definen fines y medios en el campo de acción. Por su parte, Jürgen Habermas los plantea desde su teoría de la acción comunicativa, sosteniendo que los sujetos coordinan sus planes de acción sobre la base del entendimiento mutuo alcanzado mediante el diálogo racional. Ambas perspectivas convergen en un punto nodal, el propósito individual, para trascender hacia lo colectivo, requiere de mediaciones identitarias comunicativas y organizativas que permitan articular la voluntad subjetiva con la acción compartida.
III. El propósito en el sistema político: Estado, gobierno y sociedad civil
Asumiendo la comprensión ontológica del propósito, es posible trasladarlo a una línea bidireccional hacia el análisis del propósito de un sistema político, articulado en la relación Estado-gobierno y sociedad civil. Tres ópticas clásicas iluminan esta relación:
Platón visualiza el propósito político desde la justicia, la moralidad y la capacidad intelectual de quienes gobernarán.
Aristóteles lo concibe desde la organización civil orientada al logro del bien común.
Maquiavelo la plantea desde el fortalecimiento de los gobiernos mediante la conservación del poder, alegando estrategias alentadas a la consecución de los fines
Tres grandes pensadores con visiones divergentes sobre la política, pero con un propósito claro en común: la integración de los elementos fundamentales para el funcionamiento de un sistema de gobierno con gerencia, integración y estrategia, orientados a consolidar los valores de justicia.
IV. La interpretación comparada del propósito político
Resulta particularmente esclarecedora la proyección comparada que realiza Alessandro Passerin d'Entreves en La Noción del Estado, donde analiza la evolución histórica y conceptual del Estado en tres dimensiones; El Estado como Fuerza, ejercido mediante la coacción física y el dominio; el Estado como Poder, estructurado a través de un ordenamiento normativo, leyes y procedimientos constitucionales, y el Estado como autoridad, la dimensión más asertiva para significar un propósito colectivo, en la cual se logra el sentido de pertenencia de los ciudadanos, quienes se erigen como actores fundamentales para legitimar con valores morales justificados por consenso el mandato.
De esta triple lectura se infiere que la integración de ideas fundamentales para el funcionamiento de un sistema político requiere gerencia, integración y sentido de pertenencia, así como estrategia en los planes de acción, elementos que,en conjunto, logran unificar un propósito con todos los componentes del sistema político.
V. La cronopolitica en nuestros tiempos: caso venezolano
Construyendo la analogía específicamente en el conflicto de intereses que hoy padecen los venezolanos tras más de 27 años del socialismo de Hugo Chávez, resulta necesario recordar que la democracia permitió que Chávez accediera a la presidencia en 1998, a pesar del caos y la muerte que dejó la intentona militar que comandó en 1992. Las promesas ofrecidas entonces a los venezolanos resuenan hoy en la consciencia cotidiana como miles de ofrecimientos incumplidos que se han tallado en la memoria colectiva, recibiendo los ataques de un sistema que deconstruyó el tejido social con pobreza, hambre, injusticias y el secuestro de los poderes institucionales en tiempos de bonanza de producción petrolera, enriqueciéndose mediante la corrupción administrativa y conveniencia de poder.
Es responsabilidad reconocer que el sistema político venezolano, en el esquema de vulnerabilidad en el que se encuentra, tiene como uno de sus fenómenos causales la incapacidad de mantener un propósito de consciencia cívica a largo plazo frente a la desinstitucionalización que afecta directamente a su población. Dicha falla responde a la deficiencia integral del funcionamiento del Estado en las dimensiones antes señaladas: gerencia, integración y estrategia, y a la imposibilidad de construir y sostener una visión compartida frente a la complejidad del escenario político.
Ahora bien, el propósito de este artículo no es detenerse en el diagnóstico de la orfandad institucional y sus causas, defender nuestra democracia ha sido una compleja sucesión de batallas titánicas para la renovación de cargos y poderes públicos, El punto fundamental que queremos resaltar es ¿cómo a través de la violencia estructural, violaciones de derechos humanos, corrupción, terrorismo y estancamiento económico aún presentes hemos logrado unificamos como sociedad civil en cortos lapsos de tiempo? A continuación, identificamos algunos casos relevantes.
Referéndum consultivo 2007
El presidente Chávez sometió a consulta un proyecto de ley en el que planteaba la máxima concentración del poder en su visión del socialismo del siglo XXI; asumía la máxima concentración del poder ejecutivo, coartando niveles de autoridad. La convocatoria derivó en una gran unificación de esfuerzos, un bloque opositor conformado por jóvenes, partidos y organizaciones civiles obtuvo el rechazo con un rotundo No en un porcentaje de 51,05 % frente al Sí, con un 48,94 %.
Elección de la Asamblea Nacional de 2015
La contienda alcanzó una movilización de un 74,17 % de participación electoral. El bloque opositor logró unificar partidos y sociedad civil, venciendo al bloque oficialista con un 56,21 % frente a un 40,92 %. En ambos casos, los resultados fueron reconocidos por el Consejo Nacional Electoral bajo un esquema de organización y presión cívica.
La contienda del 28 de julio de 2025
Venezuela atraviesa una profunda crisis institucional y humanitaria, marcada por contiendas electorales, impunidad y restricciones a las libertades fundamentales. La emergencia del cambio, expresada el 28 de julio de 2025, articuló una sociedad afectada por torturas documentadas, más de 19.200 arrestos registrados por la organización Provea y una diáspora superior a siete millones de personas. El liderazgo de María Corina Machado, respaldado por la Plataforma Unitaria y diversos sectores sociales, impulsó la defensa organizada del voto. Sin embargo, la respuesta oficial evidenció prácticas represivas: persecución, exilio y desconocimiento de la voluntad popular, particularmente contra Edmundo González. Estos hechos profundizan la frustración ciudadana y debilitan la legitimidad institucional.
Actualidad
Este año ha estado marcado por una serie de acciones y demandas. Aunque el líder sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, ha sido arrestado con el respaldo internacional de Estados Unidos, bajo la justificación de defender la región, esto no implica que la organización criminal haya sido desmantelada completamente. Sus colaboradores continúan operando mediante decisiones que carecen de coherencia con los principios de justicia, facilitadas en parte por la administración del presidente Donald Trump y su equipo ejecutivo.
El doble terremoto del año en curso, un fenómeno social que dejó un propósito movido por la voluntad
El doble sismo ocurrido este año constituyó un fenómeno social de profundo impacto. La Guaira y Caracas registraron pérdidas humanas y materiales aún imprecisas. Sin embargo, la tragedia movilizó voluntariados, rescatistas y apoyo internacional. En medio del caos, la solidaridad colectiva evidenció una voluntad social orientada a salvar vidas y reconstruir las comunidades afectadas.
VI. El propósito colectivo como herramienta de transformación
Nuestro país sigue padeciendo las consecuencias de la falta de voluntad política para ejecutar acciones en pro del desarrollo del venezolano; no hemos recuperado aún el Estado de derecho ni su estructura constitucional de autoridad legítima, contemplando acciones seguidas de torturas e impunidad que tienen con los presos políticos fallas de servicios constantes, sistema de salud y educación en pleno abandono, pero no logramos entender en nuestro razonamiento humano por qué aún siguen los criminales manteniendo acuerdos económicos con representantes tutelados de Estados Unidos. ¿Qué propósito se habrá trazado en esta alianza incoherente que aún no comprendemos, teniendo en cuenta la diferencia entre los propósitos de un sistema de corte criminal y una potencia democrática?
Lo fundamental de esta contrariedad está en seguir avanzando con propósitos claros; caer en un despropósito ante las contrariedades y el ego protagónico individual resultan graves para el panorama político. La motivación profunda de un venezolano, su sentido de pertenencia y, sobre todo, la firmeza para recuperar su identidad nacional deben prevalecer. Nuestra prioridad es exigir instituciones legítimas, transparencia en las políticas públicas de la administración de nuestros recursos, seguridad jurídica y libertad para los venezolanos que aún sufren la privación de libertad. No hay jerarquización en la exigencia para ejecutarlas; una conlleva a la otra, al mismo tiempo que fortalecemos nuestra democracia para alcanzar nuevamente el Estado de derecho.
El propósito no es solo una herramienta individual de supervivencia; cuando se colectiviza con identidad y sentido de pertenencia, se transforma en la fuerza más poderosa para los verdaderos cambios que amerita la acción política.
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