«Nos estamos cargando Europa». Así de la lapidaria ha sido la afirmación con la que el exprimer ministro francés, Manuel Valls, ha iniciado su intervención en su participación en el ciclo de conferencias Ágora Nules, organizado por el Ayuntamiento de la localidad, en la que ha tratado tres asuntos de calado para el futuro global, concretamente el europeo, como son la guerra, el reto de la Inteligencia Artificial y la inmigración.
Acompañado por el político vasco Nicolás Redondo Terreros, que ya protagonizó una de las charlas de Ágora Nules, Valls ha abordado su exposición a partir, precisamente, de los riesgos que comprometen el futuro de la Unión Europea. Y lo ha hecho a colación de un asunto de actualidad: el triunfo electoral de un partido neonazi en unas elecciones regionales en Alemania.
Atribuye este avance de la ultraderecha a nivel general a que «las instituciones deben ser capaces de demostrar su capacidad para defender los valores de una Europa más democrática, más fuerte y más soberana», algo en lo que se está fracasando. Asegura que «los partidos tradicionales no responden a los grandes temas, que dan miedo y preocupan a la ciudadanía, alimentados por discursos de odio, y están votando a quien nunca ha gobernado».
Incide en que lo que ha sucedido en Alemania es un toque de atención más, «dice mucho del cabreo de la gente y del fallo de las políticas nacionales» y no ha dudado en advertir que «si no cambiamos de rumbo la estrategia, vamos a perder» la estabilidad que ha caracterizado a las últimas décadas de paz y democracia en el continente.
El ex primer ministro francés Manuel Valls durante su intervención en el ciclo de conferencias Ágora Nules. / MÒNICA MIRA
Ha expuesto su posicionamiento en asuntos como la guerra de Ucrania, en la que también ha mencionado la amenaza China, más desde un punto de vista comercial, al remarcar que sus presidentes fundamentan su acción en que «hay otro modelo más eficaz que el democrático». En el caso concreto de Putin, basado en un discurso nacionalista que «quiere volver a la Rusia grande», lo que empezaba «por aniquilar Ucrania e impedir que Europa se refuerce en temas de defensa».
Más gasto en defensa
Considera que ha fallado en ambos objetivos, pero la amenaza, aunque no la ve como inminente, es real, de ahí que haya defendido sin tapujos la necesidad de un aumento en el gasto de defensa, en una alusión clara a la postura de España. Ha llegado a hacer mención a la estrategia de disuasión que puede ejercer Francia por Europa con la bomba atómica.
En la misma línea ha argumentado que si la UE no refuerza «la capacidad de defendernos y la democracia, ganarán los populismos», porque «los pueblos se olvidan de las lecciones de la historia». Para Valls, el actual momento geopolítico «es grave y si no reaccionamos, podemos conocer lo peor».
Manuel Valls ha hecho hincapié en que España «se ha olvidado de hablar al mundo», refiriéndose al peso que podría tener en las relaciones diplomáticas, y ha comparado esa función con la que siempre ha desempeñado y ha querido desempeñar Francia, por su historia. Ha compartido su convencimiento de que «por separado, los países no podrán hablar al mundo, la manera de tener una voz fuerte es hablar juntos».
Nicolás Redondo y Manuel Valls han compartido reflexiones en Ágora Nules. / MÒNICA MIRA
Una constante en su discurso, claramente europeísta, en el que también ha mencionado la necesidad de que Europa reconozca que debe «tener autonomía y soberanía estratégica» para optar «capacidad de participar en la construcción del mundo», en referencia a la «revolución tecnológica y humana de la Inteligencia Artificial».
Por tanto, también echa de menos políticas comunes de regulación de las grandes plataformas que están controlando desde Estados Unidos y China el desarrollo de esa tecnología. Abordar esa cuestión es básica, según a defendido «para ser dueños de nuestro destino».
En cuanto al reto de la inmigración, ha hablado de chantaje de Marruecos para referirse al trasfondo de la problemática que afecta a Ceuta, que no es diferente, según ha señalado, al que han ejercido y ejercen Turquía o Bielorrusia con sus respectivos territorios limítrofes. De hecho, ha advertido que «volverá a pasar», por lo que no considera que sea un problema de España, sino de Europa, que clama, según ha remarcado, por una política de inmigración común basada en «la libertad de decidir qué inmigración necesitamos».
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