'Ni siquiera los peores criminales merecen ser tratados así y, mucho menos, alguien que no cometió ningún delito'. Ese es el mensaje que Ernestina Pavlovsky dice que quiere enviar desde el centro de detención para inmigrantes de Texas en el que está bajo custodia desde hace un mes.
Por CNN
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La ciudadana argentina, de 33 años, fue detenida por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el aeropuerto de Miami el 1 de agosto, después de un viaje familiar. Hace una semana, en una audiencia realizada el 1 de septiembre, un juez le concedió la salida voluntaria del país. Sin embargo, ella todavía espera por su libertad y no sabe a qué se debe el retraso.
Ernestina llegó a Estados Unidos en diciembre de 2015. Hizo su vida en Aspen, Colorado, y planeaba casarse con su prometido, pero nunca regularizó su situación migratoria. Este año, aunque no tenía antecedentes penales al momento de su detención, sí había permanecido en el país más tiempo del que le permitía su visa, lo que constituye una violación civil en materia de inmigración.
En una entrevista telefónica desde el CoreCivic Laredo Processing Center, la argentina cuenta cómo son sus días y denuncia lo que considera una vulneración a sus derechos humanos.
CNN contactó tanto a ICE como al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) para consultar por qué la mujer sigue bajo custodia y está en espera de respuesta.
Un viaje familiar que terminó en una detención
El viaje a Miami no tenía nada de extraordinario para Ernestina. Cuenta que había viajado dentro de Estados Unidos durante más de 10 años y nunca había tenido problemas por su situación migratoria. Por eso, asegura que no imaginó que aquellas vacaciones pudieran terminar con su detención.
Después de pasar un mes con su familia en la Florida, llegó al aeropuerto de Miami el 1 de agosto. Eran alrededor de las 6:00 de la mañana cuando agentes de ICE la detuvieron. 'Me rodearon entre cinco y seis personas, sin uniforme, y me llevaron a una oficina dentro del aeropuerto. Me ofrecieron deportarme a Argentina, pero yo quise quedarme a luchar por mi caso en la justicia estadounidense', afirma.
Ernestina dice que construyó su vida en Aspen y tenía la voluntad de poder volver a su casa allí. Después de llegar a Estados Unidos en 2015, se casó y, según su relato, intentó regularizar su situación migratoria, pero nunca supo cómo hacerlo. Reconoce que sabía que había permanecido en Estados Unidos más tiempo del autorizado por su visa, pero entendía que podía desplazarse dentro del país con un pasaporte vigente. Por eso, la situación la tomó por sorpresa: 'No seguía de cerca las noticias sobre las políticas migratorias y no contemplaba la posibilidad de ser detenida durante un viaje doméstico'.
Durante las últimas semanas, los aeropuertos de Estados Unidos se han convertido en un nuevo escenario de preocupación para muchas personas con una situación migratoria irregular, quienes son susceptibles de ser interceptadas por agentes de ICE al momento de realizar un viaje, incluso dentro del país. El objetivo de la agencia federal es ampliar el número de detenciones y deportaciones para cumplir con las cifras fijadas por el Gobierno de Donald Trump, que apunta a poder concretar unos 2.000 arrestos por día.
'Te humillan las 24 horas'
Tras su detención en Miami, Ernestina comenzó un recorrido por distintos centros hasta llegar al CoreCivic Laredo Processing Center, en Texas, donde permanece actualmente.
Desde allí, Ernestina describe una experiencia que, asegura, va mucho más allá de estar privada de la libertad. La mujer habla de falta de privacidad, traslados durante la noche, uso de esposas, problemas para dormir y lo que considera una desatención a sus necesidades médicas. 'Es terrorismo mental, físico y emocional', resume.
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