Un estudio reciente confirma que la tiña causada por cepas resistentes a la terbinafina ya se ha detectado en al menos 29 países, con un aumento significativo de casos desde 2022. La expansión global de este hongo plantea nuevos retos para la salud pública y el tratamiento de infecciones cutáneas.
La tiña resistente a medicamentos se ha convertido en un problema creciente a nivel internacional, según un análisis que abarca datos desde marzo de 2022 hasta finales de 2025. El estudio revela que los casos de infecciones por este hongo se han triplicado en ese periodo y que la presencia de la cepa resistente ya se ha confirmado en 29 países.
El agente principal detrás de esta expansión es el Trichophyton indotineae, un dermatofito que ha mostrado una notable capacidad para evadir los tratamientos antifúngicos convencionales.
La terbinafina, considerada el tratamiento de primera línea para la tiña, ha perdido eficacia frente a estas nuevas variantes. Esto ha provocado que las infecciones persistan durante meses, complicando el manejo clínico y aumentando el riesgo de transmisión. El primer caso en Estados Unidos se notificó en 2023, y desde entonces la incidencia ha ido en aumento, reflejando una tendencia global preocupante.
Para los especialistas, la expansión de la tiña resistente no solo representa un desafío terapéutico, sino también un reto diagnóstico. En palabras del dermatólogo Avrom S. Caplan, "los profesionales sanitarios deben ser conscientes de que Trichophyton indotineae es la última de un grupo de infecciones cutáneas graves que ha llegado a Estados Unidos".
¿Cómo se propaga la tiña resistente y por qué preocupa?
La tiña es una infección fúngica que afecta la piel, generando lesiones circulares, escamosas y con picor. Además de la piel, puede comprometer uñas y cuero cabelludo. El contagio ocurre principalmente por contacto directo piel con piel, pero también a través de objetos contaminados como toallas, ropa, sábanas o cepillos para el cabello.
El problema se agrava cuando la infección es causada por cepas resistentes, ya que los tratamientos habituales dejan de ser efectivos. Esto permite que la infección se prolongue y se propague con mayor facilidad, incrementando el riesgo de brotes en comunidades, escuelas y centros deportivos.
¿Dónde se han detectado más casos y cuál es la situación en México?
La mayoría de los casos documentados se concentran en Europa, lo que los expertos atribuyen a una mejor vigilancia epidemiológica y mayor capacidad de diagnóstico en laboratorios especializados. Sin embargo, los investigadores advierten que la verdadera magnitud del problema podría estar subestimada en regiones como África, India y Oriente Medio, donde el acceso a pruebas avanzadas es limitado y el hongo ya es común.
En el caso de México, aunque existen reportes de tiña y dermatofitosis, la literatura médica reciente no ha documentado una emergencia masiva de T. indotineae como crisis de salud pública. No obstante, el riesgo de importación y subdiagnóstico persiste, especialmente ante la movilidad internacional y la falta de herramientas diagnósticas específicas en algunos centros de salud.
¿Por qué es difícil diagnosticar la tiña resistente?
Uno de los principales desafíos es que la presentación clínica de la tiña resistente puede ser atípica, llegando a confundirse con eccemas, dermatitis o incluso infecciones bacterianas. Esto lleva a que, en muchos casos, se receten corticosteroides tópicos de manera inadecuada, lo que puede empeorar la infección y retrasar el tratamiento correcto.
La identificación precisa del hongo requiere pruebas de laboratorio especializadas, como cultivos y análisis moleculares, que no siempre están disponibles en todos los sistemas de salud. Esta limitación contribuye al subdiagnóstico y a la propagación silenciosa de la infección.
¿Qué tratamientos existen y cuáles son los riesgos?
La terbinafina ha sido el medicamento de elección para tratar la tiña, pero la resistencia del Trichophyton indotineae se debe a mutaciones en el gen de la escualeno epoxidasa (SQLE), lo que reduce drásticamente su eficacia. Ante la resistencia confirmada, el itraconazol se ha utilizado como alternativa, aunque la falta de protocolos estandarizados y la posibilidad de que surjan cepas multirresistentes complican el manejo clínico.
Entre los riesgos asociados a la expansión de la tiña resistente destacan:
Mayor duración de las infecciones y riesgo de complicaciones.
Incremento en el uso de medicamentos alternativos, con posibles efectos secundarios.
Dificultad para controlar brotes en comunidades cerradas.
Potencial aparición de cepas aún más resistentes.
¿Cómo diferenciar la tiña resistente de otras infecciones fúngicas?
Es importante no confundir la tiña resistente con otros hongos multirresistentes como la Candida auris, que ha causado brotes hospitalarios en Estados Unidos durante 2026. Mientras que la tiña es una infección cutánea superficial, la Candida auris afecta principalmente a pacientes hospitalizados y puede provocar infecciones sistémicas graves.
La clave para diferenciar ambas infecciones radica en el sitio afectado, el contexto clínico y los resultados de laboratorio. Ante lesiones cutáneas persistentes que no responden a tratamientos habituales, los especialistas recomiendan solicitar estudios específicos para descartar la presencia de T. indotineae.
¿Qué medidas se recomiendan para prevenir el contagio?
Para reducir el riesgo de contagio y propagación de la tiña resistente, las autoridades sanitarias y expertos sugieren:
Mantener una higiene adecuada de la piel y objetos personales.
Evitar compartir toallas, ropa, sábanas y artículos de uso personal.
Lavar la ropa y la ropa de cama con agua caliente después de la exposición.
Consultar a un dermatólogo ante lesiones cutáneas persistentes o que no mejoran con tratamientos convencionales.
Seguir las indicaciones médicas y evitar la automedicación con corticosteroides tópicos.
¿Qué implica la expansión global de la tiña resistente?
La propagación de la tiña resistente a la terbinafina representa un reto creciente para la salud pública mundial. La triplicación de casos en menos de cuatro años y la confirmación de su presencia en 29 países subrayan la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar el acceso a diagnósticos avanzados y desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
En México, aunque la emergencia no ha alcanzado los niveles reportados en Europa o Estados Unidos, el riesgo de importación y subdiagnóstico obliga a los profesionales de la salud a mantenerse alerta. La prevención, el diagnóstico oportuno y el uso racional de medicamentos antifúngicos serán clave para contener la expansión de este hongo resistente.
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