El robo en este museo municipal de Cagnes-sur-Mer, en el sureste de Francia, es el último de una serie de hurtos similares en Francia, incluido el de joyas valoradas en unos 100 millones de dólares en el Louvre de París.
El robo tuvo lugar poco antes de las 06H00 y duró menos de cinco minutos. Este museo municipal está instalado en una villa situada en la parte alta de Cagnes-sur-Mer, cerca de Niza, donde el pintor impresionista Auguste Renoir (1841-1919) vivió los últimos años de su vida.
El comando, «bien equipado y bien informado», hizo un agujero en la valla para penetrar en el parque arbolado de la villa, rompió una ventana para entrar en el edificio y cortó las sujeciones de los cuadros con una sierra eléctrica, según el alcalde, Bryan Masson.
«Las sirenas del museo y de la policía hicieron que los ladrones se precipitaran y solo robaran cuatro obras del Museo Renoir de las doce que alberga el museo», explicó el regidor ultraderechista. Dos las acabaron abandonando en los «jardines» en su huida, agregó.
Las obras que siguen desaparecidas son los óleos «Madame Colonna Romano» y «Jeune femme au puits», mientras que los recuperados son «Madame Pichon» y «Coco lisant», célebre retrato del hijo de Renoir, con su larga cabellera rubia.
Los lienzos «representaban las cuatro piezas de mayor valor del museo», precisó la fiscalía de Marsella, que consideró la investigación.
«Preservar los museos» –
Después de haber hablado inicialmente de un perjuicio de 9 millones de euros, unos 10 millones de dólares, el alcalde de Cagnes-sur-Mer no actualizó el monto de los daños.
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