Carlos Cuesta ha dedicado el editorial de La Noche de Cuesta a la decisión del Gobierno de tomar el control del puerto de Ceuta para alojar allí a miles de invasores, pese al rechazo frontal de la ciudad autónoma. Una medida que el periodista ha calificado de estratégicamente suicida, porque el puerto concentra en un radio de dos pasos las infraestructuras más críticas de Ceuta: la central eléctrica, los depósitos de combustible, el suministro alimentario y la Comandancia General Militar. "Si Marruecos le hubiese pedido a Pedro Sánchez que diseñara el sitio desde el cual sus invasores pudieran sabotear la ciudad entera, habrían elegido el puerto de Ceuta", ha comentado Cuesta.
Cuesta ha explicado por qué la ubicación elegida para los campamentos es una amenaza directa a la supervivencia de Ceuta como ciudad operativa. Pegada al puerto está la central diésel que genera toda la electricidad que consume Ceuta diariamente, con reservas de entre 15 y 30 días. Junto a ella, los depósitos de la petrolera Ducar, que almacenan el combustible que alimenta esa central. Muy cerca de ahí, la Comandancia General Militar, desde donde se toman todas las decisiones de actuación de las Fuerzas Armadas en la ciudad. Y el propio puerto es el único punto de entrada del abastecimiento de alimentos, de los refuerzos policiales y militares, y de todo el material necesario para el funcionamiento de la ciudad, dado que Ceuta no dispone de gasoducto con la península.
"Si los invasores en esos campamentos deciden amotinarse y consiguen cortar la llegada de los barcos, los almacenes y la propia central, literalmente apagan Ceuta: en luz, en suministro alimenticio y en capacidad de protección militar", ha advertido Cuesta. También ha recordado que el informe de la Ciudad Autónoma ya ha alertado de este riesgo en términos explícitos. La extensión prevista de los campamentos es de 16.000 metros cuadrados en dos puntos del puerto, pero nada garantiza que no se amplíe.
Cuesta ha recordado que el día después de la invasión, el Gobierno prometió que todos los invasores serían devueltos. Más de un mes después, el número de personas que permanece en Ceuta ronda las 20.000 o 25.000, y el Gobierno no las expulsa sino que las aloja. Entre los que entraron, no solo había inmigrantes o invasores sin perfil específico: el Servicio de Inteligencia español ha identificado al menos 14 perfiles yihadistas, además de agentes directamente comandados por Marruecos. Todo ello tras un indulto de 1.024 personas decretado por Mohamed VI un mes antes de la invasión, entre las que había al menos 66 con penas de prisión. "Nos han metido lo que les ha dado la gana", ha dicho Cuesta.
Hay un dato que resume la actitud del Gobierno: en el mismo período en que instalaba campamentos en el puerto, ha reducido de 12 a 8 el número de efectivos policiales en el Espigón, el punto fronterizo por el que entraron tres cuartas partes de los invasores según la Policía y la Guardia Civil.
Cuesta ha señalado la paradoja energética en la que se encuentra España. No existe gasoducto entre la península y Ceuta, lo que hace a la ciudad autónoma dependiente de barcos metaneros para su suministro. Sin embargo, sí existe un gasoducto entre España y Marruecos, por el que se envía entre el 17 y el 20% de toda la energía que Marruecos consume diariamente. Desde el Ministerio de Defensa se llegó a deslizar la posibilidad de cortarlo como medida de presión. La respuesta fue no. Cuesta ha afirmado que "alimentamos, mantenemos y sustentamos a Marruecos con su energía. Y mientras nos invaden, seguimos suministrándosela sin el más mínimo movimiento de corte".
El cuadro se completa si atendemos a la situación de las reservas de gas natural, que se encuentran un 23% por debajo de otros años porque España no puede competir en precio con Asia durante el transporte de los barcos metaneros. Los cuatro principales proveedores son Argelia, Nigeria, Estados Unidos y Rusia. Argelia es el archienemigo de Marruecos, ante quien España se ha arrodillado. Nigeria mantiene alianzas energéticas crecientes con Estados Unidos, a quien Sánchez insulta permanentemente presentándose como líder de la internacional anti-Trump. El propio Estados Unidos es proveedor, lo que significa que cuanto más apoye a Marruecos, más necesitará España comprarle gas en condiciones de debilidad negociadora. Y el cuarto proveedor es Rusia. Por tanto, Cuesta ha apuntado que "financiamos la matanza de ucranianos. Este es nuestro Gobierno del escudo social".
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