Pasó de registrar avances en las pruebas Pisa a mostrar un retroceso en lectura y matemáticas; en 2025 obtuvo 399 y 381 puntos, respectivamente, y mantiene una brecha importante frente al promedio de la Ocde
Carlos Jaramillo Palacio Ver perfil
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Los resultados de las pruebas Pisa 2025 dejan para Colombia una fotografía que va más allá de una posición en un ranking internacional. El desempeño de los estudiantes de 15 años muestra que el país no ha logrado sostener los avances alcanzados durante la primera mitad de la década pasada y que, en algunas competencias, incluso ha retrocedido hasta niveles similares a los registrados hace más de una década.
La evolución permite identificar un punto de quiebre. En 2015 alcanzó buenos resultados, con 425 puntos en lectura, 416 en ciencias y 390 en matemáticas.
Pruebas Pisa 2015
Sin embargo, después de ese máximo comenzó un periodo de estancamiento y posterior contracción. Para 2022, el resultado había descendido a 409 puntos en lectura y 383 en matemáticas, mientras que en 2025 la caída se hizo más evidente en comprensión lectora.
En la última medición, Colombia obtuvo 399 puntos en lectura y 381 en matemáticas. Esto significa que, frente al máximo alcanzado en 2015, el país perdió 26 puntos en lectura, mientras que en matemáticas registró una disminución de nueve puntos.
El resultado plantea así una pregunta que va más allá de por qué Colombia ocupa determinada posición frente a otros países: ¿por qué los avances educativos logrados hasta 2015 no pudieron mantenerse durante la década siguiente?
Pruebas Prisa 2018
Para 2018 ya se observaba una pérdida de impulso y, posteriormente, el cierre de los establecimientos educativos durante la pandemia de Covid-19 profundizó las dificultades de aprendizaje.
La tercera etapa aparece en los resultados más recientes. Para 2025, la pérdida en lectura ya no puede verse únicamente como una fluctuación puntual. El país acumula una reducción importante frente al máximo de 2015, mientras que matemáticas permanece prácticamente estancada en niveles que ya se habían observado años atrás.
Esto indica que uno de los principales problemas del sistema educativo colombiano no es solamente mejorar, sino conseguir que las mejoras sean sostenibles.
El país ya había demostrado que podía avanzar en Pisa. El desafío ahora es recuperar esa trayectoria y evitar que los resultados obtenidos por una generación se conviertan en un techo para las siguientes.
Uno de los datos más preocupantes está en la distribución de los estudiantes según sus niveles de desempeño. Cerca de 50% de los estudiantes colombianos se encuentra por debajo del Nivel 2 en lectura, mientras que en matemáticas la proporción supera 65%.
Esto cambia la lectura que puede hacerse de los puntajes promedio. No se trata solamente de que Colombia obtenga menos puntos que otros países, sino de que una proporción muy alta de jóvenes no alcanza las competencias consideradas básicas para desenvolverse adecuadamente en estas áreas.
En lectura, ubicarse por debajo del Nivel 2 implica enfrentar dificultades para desarrollar tareas que requieren una comprensión más profunda de los textos, establecer inferencias, contrastar información o evaluar diferentes fuentes.
En matemáticas, el problema es todavía mayor. Que más de seis de cada 10 estudiantes estén por debajo de ese nivel muestra que las dificultades para aplicar conceptos matemáticos a situaciones concretas son mucho más extendidas.
Esta situación también ayuda a explicar por qué el resultado promedio de Colombia permanece lejos del registrado por las economías desarrolladas.
El otro extremo: pocos estudiantes llegan a los niveles más altos
Mientras una parte considerable de los estudiantes tiene dificultades para alcanzar las competencias básicas, el país también enfrenta un problema en el extremo superior de la distribución.
Pruebas Pisa 2022
Menos de 1,2% de los estudiantes colombianos alcanza los niveles 5 o 6 de desempeño, considerados los niveles más altos de Pisa.
El dato es relevante porque un sistema educativo no solo debe garantizar que la mayoría de sus estudiantes alcance las competencias fundamentales, sino que también debe permitir que aquellos con mayores capacidades desarrollen conocimientos avanzados.
La comparación con países líderes de la Ocde muestra una diferencia considerable. En algunos de estos sistemas, entre 15% y 39% de los estudiantes se ubica en los niveles superiores. La distancia revela, entonces, un problema doble para Colombia. Por un lado, existe una población estudiantil amplia que no consigue alcanzar los niveles básicos; por otro, es reducido el grupo que logra desarrollar capacidades de alto desempeño.
Esto tiene consecuencias que trascienden el ámbito educativo. La formación de estudiantes con competencias avanzadas resulta fundamental para áreas como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, precisamente sectores en los que las economías buscan aumentar su productividad y capacidad de innovación.
El origen socioeconómico sigue pesando
Otro de los elementos que ayudan a explicar los resultados es la relación entre el desempeño académico y las condiciones socioeconómicas de los estudiantes.
En Colombia, el índice de estatus socioeconómico y cultural explica aproximadamente entre 14% y 17,4% de la variación en el rendimiento estudiantil. La cifra evidencia que el lugar de origen y las condiciones familiares continúan teniendo una incidencia importante sobre las oportunidades de aprendizaje.
Los resultados de Pisa también permiten observar qué tan probable es que un estudiante proveniente de un entorno vulnerable consiga superar las desventajas de origen. En Colombia, apenas entre 9,2% y 10% de los estudiantes en condiciones socioeconómicas desfavorables alcanza la categoría de estudiante académicamente resiliente.
La resiliencia académica hace referencia a aquellos jóvenes que, pese a partir de una situación de desventaja, logran ubicarse entre los estudiantes de mejor desempeño de su sistema educativo.
Las diferencias entre hombres y mujeres también persisten
Los resultados muestran además una brecha de género que cambia dependiendo del área evaluada. En lectura, las mujeres presentan mejores resultados que los hombres, con diferencias que se ubican entre 10 y 16 puntos.
Pruebas Pisa 2025
En matemáticas ocurre lo contrario. Allí los hombres obtienen una ventaja de 14 puntos frente a las mujeres. Esto significa que Colombia enfrenta dos brechas de género diferentes dentro del mismo sistema educativo.
La ventaja femenina en lectura coincide con una tendencia observada internacionalmente, mientras que la diferencia a favor de los hombres en matemáticas constituye un desafío relevante para el país.
Colombia mantiene una posición intermedia en América Latina
En el contexto regional, Colombia tampoco aparece entre los países con mejores resultados. En lectura, el país obtuvo 399 puntos y se ubicó por detrás de México, Uruguay y Chile, que registraron 408, 405 y 403 puntos, respectivamente.
En matemáticas, Colombia alcanzó 381 puntos, por debajo de Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Argentina, México y Ecuador.
Pruebas Pisa 2025
El resultado deja al país en una posición intermedia dentro de América Latina: no se encuentra entre los sistemas con los resultados más bajos, pero tampoco consigue acercarse a los líderes regionales. La comparación es particularmente importante porque muestra que el problema colombiano tiene dos dimensiones.
La incorporación de nuevas herramientas digitales también aparece como uno de los elementos emergentes en las últimas mediciones. Más de 55% de los estudiantes colombianos reportó utilizar herramientas de inteligencia artificial para actividades escolares semanalmente.
El dato evidencia la rapidez con la que estas tecnologías están entrando en las aulas y en las rutinas de los estudiantes.
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