La 2° cuadrilla de Hermanos de Jesús Andas y Palio reúne en su casa de hermandad a pequeños y mayores en una jornada de reconocimientos que distinguió, entre otros, a ADIBAE, la Asociación de Vecinos de la Almedina, la Hermandad de la Magdalena y al histórico cofrade Manuel Guijarro Nucete
La casa de hermandad de la 2° cuadrilla de Hermanos de Jesús Andas y Palio de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno acogió una nueva edición de «Yo me llamo Jesús», un acto que alcanza ya sus veinte años de trayectoria convertido en una de las citas previas al Día de Jesús y que volvió a reunir a cofrades, representantes institucionales, vecinos y, especialmente, a numerosos baenenses que llevan el nombre de Jesús.
La vigésima edición tuvo un marcado carácter emotivo. El encuentro sirvió para poner en valor la transmisión de la fe y las tradiciones entre generaciones, reconocer la permanencia y el compromiso de los hermanos de la 2° cuadrilla y rendir homenaje a personas, colectivos y entidades que contribuyen con su trabajo a mantener vivo el tejido social y cofrade de Baena.
La jornada arrancó con una reflexión sobre el significado que el nombre de Jesús tiene para Baena, donde, más allá de su dimensión religiosa, se encuentra profundamente vinculado a la identidad colectiva. «En Baena el nombre de Jesús no solo se pronuncia o se lleva, en Baena el nombre de Jesús se vive y se siente», se subrayó durante el acto.
Una afirmación que encontró su reflejo en cada uno de los momentos de la celebración, desde el reconocimiento a los más pequeños hasta los homenajes a quienes acumulan décadas de dedicación a las hermandades y a la Semana Santa.
Los más pequeños, protagonistas del futuro
Uno de los primeros momentos de la tarde estuvo dedicado a los niños y jóvenes baenenses que llevan Jesús como nombre. Manuel Jesús Perales Jurado, Jesús Expósito Martínez, Antonio Jesús Márquez Rado, Jesús Ortiz Trillo, Francisco Jesús Molina Aguilar, Jesús Cano Luque, Jesús Joaquín Aranda Rosales y Jesús Quesada Córdoba recibieron un obsequio conmemorativo.
El acto quiso destacar especialmente el valor de que las nuevas generaciones mantengan una tradición que forma parte de la historia familiar y colectiva de Baena. Jesús Expósito Martínez y Antonio Jesús Márquez Rado recibieron además las medallas destinadas a los dos Jesús más pequeños, mientras que Jesús Méndez González fue distinguido como el Jesús de mayor edad, recibiendo un tambor en miniatura.
La 2° cuadrilla quiso extender también el reconocimiento a otros baenenses que llevan este nombre: Adrián Jesús Párraga Gómez, Jesús Méndez Pérez, Jesús Jurado Peralvarez, Jesús Moreno Molina, Pedro Jesús Jurado Pérez, Jesús Méndez González, Francisco Jesús Martín Ortega, Jesús Peralvarez Ramos y Jesús Villa Alarcón.
Una nueva generación para la 2° cuadrilla
El futuro de la propia cuadrilla tuvo igualmente un espacio destacado. Los niños, niñas y jóvenes pretendientes recibieron sus correspondientes diplomas como símbolo de pertenencia y continuidad.
Francisco Jesús Molina Aguilar, José Manuel Cano Luque, José Antonio Muñoz Campos, Ainhoa Pavón Navajas, Victoria Montero Muñoz, Vega González Serrano, Manuel Perales Jurado, Azahara y Carmen Peralvarez Muñoz y Carmen e Inés Peralvarez Miñano fueron reconocidos en una ceremonia que puso el acento en la transmisión generacional.
La imagen de los más pequeños recogiendo sus diplomas resumió buena parte del espíritu de «Yo me llamo Jesús»: una tradición que no mira únicamente al pasado, sino que busca garantizar su continuidad en el futuro.
25 y 50 años de fidelidad
La 2° cuadrilla también reconoció la trayectoria de sus hermanos con 25 y 50 años de pertenencia.
Francisco Manuel Montilla Piernagorda, Desposorio José Vizcaíno León, José Rafael Cañete Córdoba y Rafael Cañete Jiménez recibieron el pin y diploma correspondientes a sus 25 años como hermanos.
Por su parte, Antonio Zafra Segura, Jesús Peralvarez Ramos, José Antonio Vizcaíno Agundo y José Antonio Lara Lastres fueron distinguidos por sus 50 años de pertenencia.
Medio siglo de vinculación a una hermandad resume, en muchos casos, toda una vida de reuniones, preparativos, convivencia y compromiso. Una trayectoria que, como se puso de manifiesto durante el acto, se construye también sobre la memoria de quienes precedieron a las generaciones actuales.
Un gesto de hermanamiento con la Soledad
Uno de los reconocimientos que despertó especial interés fue el dedicado a la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, perteneciente a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima.
La 2° cuadrilla quiso felicitar al nuevo hermano mayor, Luis Manuel Granados Gallardo, y a su Junta Directiva con motivo del inicio de su mandato, al tiempo que puso de relieve el hermanamiento que une a ambas hermandades.
El reconocimiento simbolizó una relación histórica que, como recordó el cuadrillero Antonio Manuel Navarro Zafra, hunde sus raíces en la tradición de las procesiones del Viernes Santo y que continúa actualmente con lazos de cercanía y colaboración.
ADIBAE, reconocimiento al compromiso social
La vertiente social tuvo como protagonista a la Asociación para el Desarrollo Integral de las Personas, ADIBAE, distinguida por su trabajo con niños y familias.
El director de la entidad, Rafael Onieva Tarifa, recibió el reconocimiento de manos de la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano. Onieva agradeció una distinción que, según explicó, fue recibida con sorpresa y satisfacción por quienes integran la asociación.
«Nos anima más a seguir mejorando esa labor que hacemos con los niños», señaló en declaraciones posteriores, destacando el valor de que una entidad con trayectoria en Baena reconozca el trabajo de ADIBAE.
La asociación nació, según explicó su director, a partir de un grupo de madres que tenían que desplazarse a otras localidades para que sus hijos recibieran determinados apoyos. Con el paso de los años, aquella iniciativa se consolidó en Baena y actualmente presta atención a menores con diferentes necesidades en ámbitos como el educativo, el desarrollo o el familiar.
Onieva resumió el objetivo de futuro de la entidad en continuar creciendo y ampliando la cobertura ante las nuevas dificultades que puedan surgir.
La Almedina, homenajeada por mantener vivo el barrio
Otro de los reconocimientos recayó en la Asociación de Vecinos de la Almedina, representada por su presidenta, Concepción Sánchez Bujalance.
El homenaje puso en valor la labor de quienes trabajan para conservar la identidad de uno de los espacios históricos de Baena y, especialmente, la implicación de la asociación en la celebración de la festividad de la Virgen del Carmen, cuyos actos organizan desde 1997.
Sánchez Bujalance reconoció haberse sentido sorprendida por la distinción. Para ella, buena parte del sentido del reconocimiento reside precisamente en la defensa de las tradiciones y en el trabajo cotidiano por mantener activo el barrio, «si el barrio no lo movemos nosotros, no viene nadie», explicó, reivindicando así el papel del asociacionismo vecinal para mantener viva la Almedina.
La presidenta recibió el reconocimiento de manos de la vicepresidenta de la Agrupación de Cofradías, Mari Cruz González
Un siglo de la Hermandad de la Magdalena
La celebración del centenario de la Hermandad de la Magdalena de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno encontró también su espacio en esta vigésima edición.
Cien años de historia fueron reconocidos como un legado construido por varias generaciones de hermanos. Una trayectoria ligada a la mañana del Viernes Santo y a la devoción por Santa María Magdalena.
El cuadrillero de la hermandad, Moisés Mudarra, recibió el reconocimiento y destacó posteriormente la emoción del momento, «un año, como este, no se vive todos los años», afirmó al referirse al centenario.
Mudarra puso también en valor este tipo de actos de convivencia y reconocimiento como una de las bases de la Semana Santa baenense, «la Semana Santa nosotros, los cofrades, la vivimos todo el año, no solamente en los días grandes de la pasión», manifestó.
El centenario tendrá además una celebración especial el Día de Jesús con la salida extraordinaria de la imagen titular acompañando al Nazareno y a la Virgen de los Dolores, un acontecimiento que la hermandad afronta con ilusión y responsabilidad.
Manuel Guijarro, medio siglo al frente de una cuadrilla
Uno de los momentos a destacar de la jornada fue el homenaje a Manuel Guijarro Nucete, figura estrechamente vinculada a la Semana Santa de Baena y, durante medio siglo, al frente de la 6° Cuadrilla de Judíos Colinegros.
Cincuenta años de trayectoria fueron reconocidos como una vida de compromiso con la tradición, pero también como un legado familiar. Guijarro tomó el testigo de su padre, Manuel Guijarro Rojas, cuadrillero de la 6° Cuadrilla, tras su fallecimiento en 1977.
Su trayectoria no se ha limitado al ámbito de su propia cuadrilla. También presidió la Agrupación de Cofradías, poniendo su experiencia al servicio del conjunto de la Semana Santa baenense.
Manuel Guijarro agradeció el reconocimiento y recordó su relación con la 2° cuadrilla de Hermanos de Jesús y con la propia celebración de «Yo me llamo Jesús», un acto que ha visto crecer y consolidarse durante dos décadas, «he estado cincuenta años con el bastón al frente de la cuadrilla», recordó, al tiempo que reivindicó el papel de los encuentros cofrades para mantener viva la tradición durante todo el año.
Una segunda cuadrilla volcada con su vigésimo aniversario
La celebración alcanzó su vigésima edición con una notable presencia de público y con el respaldo de representantes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Agrupación de Cofradías y el Ayuntamiento de Baena.
La vocal de Cultura de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Pilar Castro, trasladó en nombre de la institución su felicitación a la 2° cuadrilla y puso el acento en el trabajo que existe detrás de un acto consolidado durante dos décadas, «detrás de este acto hay incontables horas de trabajo, reuniones interminables y un esfuerzo colectivo que muchas veces no se ve», señaló.
Por su parte, el cuadrillero Antonio Manuel Navarro no ocultó su satisfacción por el desarrollo de la jornada y tuvo palabras especiales para quienes habían hecho posible el acto y para la respuesta del público.
Navarro reconoció haberse emocionado durante su intervención, especialmente al recordar a sus padres y su propia vinculación con Jesús Nazareno desde la infancia, «yo tenía tres años y mi padre me sacaba de hermano», recordó, explicando que desde entonces ha vivido la Semana Santa vestido con la túnica de Jesús.
También confesó que una de las mayores sorpresas de la jornada fue comprobar la respuesta de los baenenses, «gracias mil veces, gracias al pueblo de Baena por haber asistido, por habernos acompañado».
Entre los proyectos más inmediatos de la cuadrilla figura además la colocación de un nuevo azulejo de Jesús Nazareno en la casa de hermandad, obra de empresa Arpiba, una iniciativa impulsada por la devoción de uno de sus hermanos.
La alcaldesa reivindica la identidad de Baena
El cierre institucional correspondió a la alcaldesa, María Jesús Serrano, quien felicitó a la 2° cuadrilla por sus veinte años de celebración y destacó la presencia de público en una fecha en la que Baena cuenta con numerosas actividades.
La alcaldesa puso en valor el significado que el nombre de Jesús tiene para los baenenses y vinculó la continuidad de las tradiciones a la transmisión familiar, «Jesús es fe, Jesús es pasión, Jesús es devoción y Jesús es un emblema en todos los días del año de esta nuestra querida Baena», afirmó.
Serrano felicitó igualmente a todos los homenajeados, desde quienes han cumplido 25 o 50 años como cofrades hasta las entidades y colectivos reconocidos durante la noche.
En su intervención defendió el compromiso del Ayuntamiento con las tradiciones, las costumbres y la religiosidad popular de Baena y cerró su discurso con un «¡Viva Jesús Nazareno! ¡viva la 2° cuadrilla y viva la Cofradía de Jesús Nazareno!».
La vigésima edición de «Yo me llamo Jesús» concluyó así después de una jornada en la que el nombre de Jesús volvió a servir como hilo conductor entre infancia y madurez, entre memoria y futuro, entre devoción y compromiso social.
Veinte años después de su primera edición, el encuentro mantiene intacta la esencia con la que nació: celebrar a quienes llevan el nombre de Jesús y, al mismo tiempo, reivindicar todo aquello que ese nombre representa en Baena: fe, familia, tradición, pertenencia y una forma de entender la Semana Santa que se transmite de generación en generación
Una conducción cuidada para una cita ya consolidada
Mención aparte merece la conducción del acto por parte de Juan Carlos Cruz, que afrontó la vigésima edición con una preparación minuciosa y un guion especialmente trabajado. Fueron alrededor de diez días de documentación y elaboración, a los que se sumaron los últimos ajustes derivados de los reconocimientos incorporados durante las semanas previas.
Su presentación destacó no solo por el orden y la fluidez, sino también por el contenido de las intervenciones dedicadas a cada homenajeado y, de manera muy especial, por la reflexión inicial en torno al significado de Jesús para Baena, entendido como mucho más que un nombre: «En Baena el nombre de Jesús no solo se pronuncia o se lleva, en Baena el nombre de Jesús se vive y se siente».
Una labor de preparación y conducción que contribuyó decisivamente a que esta vigésima edición de «Yo me llamo Jesús» resultara una celebración cuidada, emotiva y plenamente a la altura de una cita ya consolidada en el calendario cofrade baenense
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