El día 16 de julio de 2026 acudí a Playas de Tijuana a ver cómo dejaron o cómo va la obra de la exedil Montserrat Caballero. Está pésimo, horrible, olvidado, inconcluso. Tirado el millonario presupuesto en la administración de la expresidenta, que para mal gobernó Tijuana.
En campaña de ella se pintaron bardas, más infraestructura, más seguridad, etcétera, etcétera.
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La señora de la visa cancelada dejó trunco lo que iba a ser el maleconazo tijuanense. Fracasó. Era más útil el antiguo, que solo le faltaba darle mantenimiento. Es un caos y una locura caminar y ver el mar, tierra suelta, bardas torcidas y chuecas, mal compactación, polvo, desnivel al caminar, concretos mal vaciados, huecos bajo el hormigón, postes de luz sin base que casi caen, paredes con demasiado graffiti.
Al salir del mar hay basura, pedazos de concreto suelto y enterrados, fogatas hechas allí y queda solo dejaron el montón de cenizas, botellas de todo tipo. Construcciones que casi caen, muy endebles, terroríficas, feas, horribles; vagancia, drogadictos en cuevas, personas tomando alcohol, vendedores ambulantes que se plantan donde les pega la gana. No se ven salvavidas ni torres de vigilancia y hay pocos bañistas. Escombro en la calle que era la zona romántica del malecón y por la que uno pasaba en automóvil.
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Luego un edificio de la CESPT y, a 100 metros, descarga de agua del drenaje al Pacífico. Ni un solo barco se vio. A lo lejos, las inusuales y olvidadas Islas Coronado. Pegado al muro más graffiti, plegarias y rezos en el cerco de Estados Unidos y libertad para que caiga el muro, pero jamás será eso.
La Plaza Monumental (1959) sola, mucho local cerrado en crisis, inmuebles en venta (el que se quemó recientemente). Calles con demasiada basura, cordones de banqueta rotos sin colores que indiquen el uso. La Policía Municipal jamás sirvió. Mucho lugar de venta de cerveza (¿tendrán permisos?), muchos paseantes observando Imperial Beach y soñando con estar allá, rampas resbaladizas al caminar, drogadictos fisgoneando a las damas al pasar, un bohemio con bote de cerveza en mano y con su música fuerte, ahogando sus penas en los humos del alcohol.
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Creo que Huatulco o Puerto Escondido (Oaxaca) no tienen un mar o malecón como este que menciono.
Si Montserrat Caballero dejó trunca la obra y Burgueño dijo: 'el malecón es un problemón' y no logró mejorar esa zona, fracasó. Se llevaron el dinero. Pero ella sí se fue a vivir al Cuartel Morelos.
La constructora que allí anduvo ganó mucho dinero, no había supervisor y los trabajos fueron pésimos.
En fin, se extraña el malecón de los años setentas y los que han hecho después. Solo ruinas, amargura, tristeza. Se fue el amor de ir ahí.
A ver qué sucede con ese elefante blanco olvidado de Morena y de la señora Montserrat Caballero. En la noche ha de estar de terror. Lástima de inversión trunca.
Atentamente,
Leopoldo Durán Ramírez
Tijuana, B.C.
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