Hay algo que se repite en las historias de algunas grandes estrellas: el problema, a veces, no está fuera de su círculo, sino dentro. Hace unos días la cantante Tini Stoessel puso el foco sobre la gestión de su patrimonio tras romper profesionalmente con su padre, Alejandro Stoessel, mientras Britney Spears pasó años luchando contra la tutela que puso sus finanzas bajo el control de su padre. Según desvela el New York Post,ahora es Alanis Morissette la que vuelve a protagonizar una historia de confianza, dinero y traición dentro de su círculo más próximo.
La cantante canadiense ha demandado a Keren Urinov, la que fuera directora de su gira, a la que acusa de extorsión y fraude. Morissette sostiene que su antigua colaboradora puso en marcha una «campaña calculada de chantaje» después de un episodio ocurrido durante el viaje de la artista y su equipo por Europa. Urinov niega las acusaciones y será en los tribunales donde deberá dilucidarse qué ocurrió.
Todo comenzó en julio de 2025, cuando el equipo de Morissette se disponía a viajar desde Reino Unido a España. En el aeropuerto de Farnborough, los agentes de fronteras inspeccionaron una maleta que llevaba Urinov y encontraron en ella marihuana y xilacina, un sedante veterinario. Según la demanda presentada por Morissette, la tour manager reconoció inicialmente que la bolsa era suya y que las sustancias le pertenecían.
Urinov fue detenida e interrogada y, según la versión recogida en la demanda, mostró posteriormente una licencia de marihuana medicinal. Tras quedar en libertad, pudo continuar el viaje con el equipo de la cantante. El asunto, sin embargo, no terminó en aquel aeropuerto.
Meses después, cuando la gira ya había concluido, Morissette asegura que comenzó a recibir cartas de Urinov y de su abogado. En ellas, según la cantante, se amenazaba con comunicar a las autoridades británicas que las drogas eran de Morissette o con emprender acciones legales contra ella. La condición para evitarlo era, siempre según la demanda, que Morissette aceptara contratar a Urinov durante 15 años como responsable de sus giras.
El acuerdo que supuestamente exigía la exmánager no era precisamente modesto. Incluía un salario, incrementos anuales, bonus y asistencia legal para poder trabajar en Estados Unidos. Morissette se negó y decidió acudir a los tribunales, donde reclama más de 75.000 dólares y ha solicitado que el caso sea juzgado por un jurado.
La demanda también retrata a Urinov como una profesional cuya gestión habría provocado problemas durante la gira. Entre ellos, Morissette menciona un error en la reserva de hoteles que, según sus abogados, le habría costado alrededor de 70.000 dólares. La cantante cuestiona así las amenazas y la forma en la que la empleada desempeñó su trabajo.
Pero esta no sería la primera traición económica sufrida por Morissette a manos de alguien de su confianza. En 2016 descubrió que su gestor financiero, Jonathan Todd Schwartz, había desviado 4,8 millones de dólares de sus cuentas. Schwartz terminó admitiendo el fraude y reconoció haber robado un total de 7,2 millones de dólares a Morissette y otros clientes.
Décadas después de convertirse en una de las grandes estrellas del rock de los 90, la cantante vuelve a encontrarse con el lado oscuro de la fama. Esta vez, asegura, alguien intentó convertir un incidente con drogas en un contrato de 15 años.
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