La economía peruana crecería 4% en promedio entre 2028 y 2030, según el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2027-2030. Para sostener esta proyección, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) considera el inicio progresivo de nuevos proyectos mineros que reúnen compromisos de inversión por más de US$20.000 millones. El escenario supone una aceleración de la inversión privada respecto de los años previos, pero parte de una cartera cuyos proyectos no se encuentran todos en la misma etapa de desarrollo.
El cambio frente al escenario anterior es significativo. El MMM previo contemplaba un crecimiento promedio de 3,2% para 2028-2030, mientras que el nuevo documento eleva la previsión hasta 4%. Para ese periodo, el MEF estima que la inversión privada crecerá 7,5% anual en promedio.
La minería aparece como uno de los componentes de esa mayor inversión. No obstante, los más de US$20.000 millones considerados en el escenario no corresponden a dinero que ya esté siendo desembolsado: se trata de proyectos cuyo inicio de ejecución está previsto de manera progresiva entre 2028 y 2030.
Entre las iniciativas consideradas para los siguientes años están Magistral, en Áncash, con una inversión estimada de US$493 millones, y Ampliación Ilo, en Moquegua, por US$1.354 millones. El MMM las ubica entre los proyectos que podrían avanzar hacia la ejecución conforme progresen sus estudios de factibilidad y los instrumentos ambientales correspondientes.
El mayor volumen de inversión aparece posteriormente. Para 2029 y 2030, el documento incorpora proyectos como Los Chancas, con US$2.600 millones; Michiquillay, con US$2.500 millones; La Granja, con US$2.400 millones; Cañariaco, con US$2.160 millones; y Arena Sulfuros, con US$1.500 millones.
También figuran El Algarrobo, con US$2.753 millones; IEPA Sechura, por US$2.157 millones; y la Ampliación de Fosfatos Bayóvar, por US$940 millones. En estos casos, el MMM contempla que las inversiones comiencen gradualmente dentro del periodo de proyección.
Por eso, la cifra de US$20.000 millones debe leerse como una cartera de compromisos que el MEF incorpora en su escenario macroeconómico, y no como una suma que actualmente esté ingresando a la economía.
El impulso previsto para los siguientes años no comienza recién con el nuevo grupo de proyectos. Para 2026, el MEF proyecta que la inversión minera crecerá 16,7%, mientras que para 2027 estima un avance de 8%.
En términos de monto, la inversión minera superaría los US$7.000 millones este año, de acuerdo con el MMM. El resultado estaría asociado al avance de proyectos que ya comenzaron su construcción, nuevas obras, inversiones de sostenimiento y actividades de exploración.
Esto establece una diferencia entre el corto y el mediano plazo. Para 2026 y 2027, parte del crecimiento de la inversión provendría de proyectos que ya están en ejecución. Para 2028-2030, en cambio, el escenario incorpora una nueva generación de iniciativas cuyo desembolso todavía debe producirse.
El MMM no atribuye todo el crecimiento proyectado a la actividad minera. El escenario para 2028-2030 también considera un mayor dinamismo del consumo de los hogares, las exportaciones y la inversión privada no minera.
De hecho, el documento proyecta que la inversión privada crecerá 7,5% anual en promedio durante esos tres años. La minería forma parte de ese incremento, junto con otros proyectos de infraestructura, energía y actividades productivas.
La diferencia está en el peso de los grandes proyectos mineros dentro de la cartera. Varias de las iniciativas incluidas tienen inversiones de más de US$1.000 millones y algunas superan los US$2.000 millones.
El tamaño de la cartera no garantiza por sí mismo que el dinero se desembolse en las fechas consideradas por el escenario macroeconómico.
El Consejo Fiscal ya había advertido sobre la importancia de que la inversión privada efectivamente se materialice para alcanzar tasas de crecimiento elevadas. En su evaluación del escenario macroeconómico, señaló además la existencia de restricciones que pueden afectar la ejecución de proyectos y mencionó retrasos en iniciativas mineras.
Ese punto resulta relevante para leer la proyección del MEF: el crecimiento de 4% entre 2028 y 2030 está construido sobre un calendario de inversiones que todavía tiene etapas pendientes.
Los propios proyectos incluidos en el MMM muestran esa diferencia. Mientras algunos ya avanzan hacia su ejecución, otros dependen todavía de estudios, permisos ambientales u otras condiciones previas al inicio de las obras.
Una parte importante de los proyectos considerados corresponde al cobre, entre ellos Magistral, Ampliación Ilo, Los Chancas, Michiquillay y Cañariaco. También aparecen iniciativas vinculadas con fosfatos y otros minerales.
La concentración en cobre coincide con la posición que mantiene este metal dentro de las exportaciones mineras del país y con la demanda internacional asociada a infraestructura eléctrica, electrificación y transición energética.
Para la economía peruana, el efecto de estos proyectos no se limita al desembolso inicial. Durante la construcción generan demanda de bienes y servicios, mientras que una eventual entrada en producción amplía la capacidad extractiva y exportadora.
Pero esos efectos se producen después de que la inversión se ejecuta. Por ello, el dato que permitirá contrastar el escenario del MEF durante los próximos años no será únicamente el tamaño de la cartera, sino cuánto de los US$20.000 millones comienza realmente a desembolsarse y en qué fechas.
La proyección de crecimiento de 4% para 2028-2030 tiene así un componente minero importante, pero también una condición verificable: que los proyectos considerados en el escenario pasen de los compromisos de inversión a las obras y, posteriormente, a la producción.
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