Roborock ha llegado a IFA 2026 con una de esas presentaciones en las que cuesta saber por dónde empezar. Nuevos robots aspiradores, una mopa de rodillo que cambia bastante la forma de fregar, una aspiradora capaz de atacar la suciedad con vapor a 180 grados, cortacéspedes que empiezan a olvidarse de las dichosas antenas y hasta un robot para limpiar la piscina.
Ah, y un robot con patas que limpia escaleras.
Normal.
La sensación después de pasar por su stand en Berlín es bastante clara: Roborock ya no quiere limitarse a limpiar el suelo del salón. La compañía está construyendo poco a poco todo un ecosistema de robots domésticos para encargarse de prácticamente cualquier superficie en la que podamos acumular suciedad, desde debajo del sofá hasta el césped o el fondo de la piscina.
Y entre todo lo presentado hay algunas novedades que me parecen bastante más interesantes que simplemente aumentar otra vez la cifra de pascales.
Empezamos por uno de los productos que más representa el cambio de esta generación: el Roborock Saros 20 Flow Complete.
Como cabría esperar de un gama alta de Roborock, viene cargado hasta arriba. Tiene 36.000 Pa de potencia de succión, navegación mediante LiDAR RetractSense, reconocimiento mediante IA de más de 300 tipos de obstáculos y un cuerpo de solo 8,98 centímetros de altura.
También incorpora AdaptiLift Traverse 3.0, que le permite superar desniveles de hasta 8,8 centímetros.
Pero todo eso casi pasa a un segundo plano por una novedad bastante más interesante: SpiraFlow 2.0.
Roborock cambia aquí los habituales discos de fregado por una mopa en forma de rodillo que se va limpiando mientras trabaja. Gira a 240 rpm, aplica 15 N de presión sobre el suelo y dispone de 16 salidas de agua a presión. La base se encarga después de lavar el sistema con agua a 100 °C y también puede dispensar detergente automáticamente.
Y esta es una de las cosas que más me gustaron al probar las novedades en IFA.
Los dos 'circulitos' girando debajo del robot funcionan y los hemos visto evolucionar muchísimo durante los últimos años, pero el rodillo me parece una solución más lógica para arrastrar suciedad y, sobre todo, para no seguir repartiendo una mancha por el suelo.
Habrá que probarlo bien en casa —porque una feria no es precisamente el escenario ideal para sentenciar cómo limpia algo—, pero sobre el papel me parece uno de los cambios importantes de esta generación.
No necesito que un robot tenga 38.742 sistemas con nombres imposibles. Necesito que esa mancha de tomate que lleva dos días pegada al suelo desaparezca.
Si hace eso, tenemos trato.
El otro gran integrante de la familia es el Roborock Saros 20 Neo.
Mantiene los 36.000 Pa de succión, pero pone especialmente el foco en la movilidad. Puede quedarse en solo 7,95 centímetros de altura para meterse bajo muebles y utiliza el chasis AdaptiLift 3.0 para superar también umbrales de hasta 8,8 centímetros.
Cuenta además con doble sistema antienredos, algo especialmente interesante en casas con animales o con gente que, como sucede misteriosamente en la mía, consigue dejar pelos largos absolutamente en todas partes.
Para fregar puede aplicar hasta 14 N de presión, utiliza agua caliente y la base vuelve a lavar las mopas a 100 °C.
Roborock habla además de capacidad suficiente para limpiar superficies próximas a los 350 m² con una carga.
Son cifras que tendremos que comprobar en condiciones reales, pero dejan claro por dónde va Roborock: más que perseguir solamente potencia, ahora el objetivo es que el robot necesite cada vez menos ayuda humana.
Porque tener un robot aspirador que cada veinte minutos necesita que lo rescates debajo de una silla tampoco es exactamente la revolución tecnológica que nos prometieron.
Y entonces está el Roborock Saros Rover.
Probablemente sea el aparato que más miradas se llevaba porque parece que alguien en Roborock se preguntó:
'¿Cuál sigue siendo el mayor problema de un robot aspirador?'
'Las escaleras'.
'Pues ponle patas'.
Y sorprendentemente eso hicieron.
El Saros Rover combina ruedas con unas patas articuladas capaces de moverse de manera independiente. Gracias a ellas puede elevar el cuerpo, adaptarse a desniveles y desplazarse por zonas que serían imposibles para un robot convencional.
Pero lo realmente llamativo es que Roborock quiere que pueda subir y bajar entre plantas mientras limpia individualmente los escalones.
Para conseguirlo emplea sensores de movimiento y reconstrucción espacial en 3D, de modo que puede interpretar la geometría de una escalera y decidir cómo colocar cada una de sus extremidades.
¿Necesitamos todos un robot con patas paseándose por casa?
Probablemente no.
¿Quería quedarme media hora mirándolo moverse?
Absolutamente sí.
Y más allá de la espectacularidad de la demostración, este concepto apunta hacia algo mucho más importante: el siguiente gran salto de los robots domésticos probablemente no sea limpiar mejor una habitación, sino poder moverse libremente por toda una vivienda.
Hasta ahora una casa de dos plantas prácticamente significaba dos robots o cargar con uno escaleras arriba y abajo. El Rover intenta romper precisamente esa barrera.
Hay además una novedad menos espectacular para una foto de Instagram, pero bastante más relevante para determinados usuarios.
Los Saros 20 Flow Complete, Saros 20 Neo y F25 Steam Ultra Gen 2 han recibido certificación de la Fundación del Centro Europeo para la Investigación de las Alergias —ECARF— como productos aptos para personas con alergias.
No tiene las patas del Rover ni 36.000 Pa escritos en letras gigantes, pero es de esas características que sí pueden marcar la diferencia a la hora de elegir un producto para determinadas casas.
Y llegamos a lo que personalmente más me llamó la atención de IFA.
La Roborock F25 Ultra Steam Gen 2 introduce una idea que tiene muchísimo sentido en una aspiradora en seco y húmedo: vapor de verdad para atacar las manchas difíciles.
Su sistema Turbo Steam genera hasta 2,5 veces más volumen de vapor que la generación anterior y, una vez precalentada, puede emitir un flujo de vapor a 180 °C en aproximadamente 30 segundos.
Aquí no estamos hablando únicamente de mojar más el suelo.
La gracia del vapor es poder reblandecer grasa, restos secos y manchas incrustadas antes de que el rodillo pase por encima.
Y esta es probablemente la tecnología de todas las presentadas que más ganas tengo de probar en una situación real.
Chocolate seco.
Salsa.
Grasa de la cocina.
La misteriosa mancha que nadie de la familia reconoce haber provocado.
Ahí es donde quiero verla.
La F25 Ultra Steam Gen 2 también puede adaptar automáticamente la potencia de limpieza dependiendo del estado del suelo, colocarse prácticamente plana para entrar debajo de muebles y utiliza el brazo SensEdge AI para acercarse a paredes y esquinas, con una limpieza de bordes anunciada de 0 mm.
Cuando termina, realiza automáticamente su ciclo de autolimpieza y secado.
Este tipo de mejoras me parecen bastante más interesantes que sumar simplemente unos cuantos miles de pascales cada año.
Si el vapor consigue ahorrarte tener que pasar tres veces por encima de una mancha, eso sí es tecnología útil.
La segunda novedad de esta familia es la Roborock F25 Pro Turbo Combo, que apuesta por otro concepto completamente diferente: tener un único aparato para limpiar prácticamente toda la casa.
Es un sistema 5 en 1 con un motor desmontable y diferentes cabezales.
Puede funcionar como aspiradora de líquidos y sólidos para el suelo y transformarse después en una aspiradora inalámbrica convencional para alfombras, sofá, rincones o cualquier otra superficie.
Cuenta con hasta 25.000 Pa de succión y un modo HyperScrub que incrementa simultáneamente el agua, el fregado y la aspiración cuando detectamos suciedad especialmente complicada.
Las ruedas SlideTech 2.0 ayudan al desplazamiento y el sistema JawScrapers está diseñado para evitar los clásicos enredos de pelos alrededor del cepillo.
No es quizás el producto más futurista del stand, pero sí puede ser uno de los más prácticos.
Porque cuantos menos cacharros tengamos que guardar en un armario, mejor.
Literalmente.
Una de las grandes noticias de IFA 2026 es la llegada del RockAqua P1, el primer robot de Roborock diseñado específicamente para piscinas.
Y aquí se nota claramente que la empresa está aplicando todo lo aprendido con la navegación de sus aspiradores a otras categorías.
El RockAqua P1 puede limpiar fondo, paredes, línea de agua e incluso plataformas con solo 15 centímetros de profundidad, algo especialmente interesante en piscinas modernas con escalones amplios o zonas tipo playa.
Su sistema ClearVision Smart Patrol utiliza visión para detectar residuos visibles y priorizar las zonas donde encuentra más suciedad, en lugar de limitarse a recorrer la piscina como un pollo sin cabeza.
Tiene una capacidad de succión declarada de 25,7 m³/h, doble filtración de 180 y 70 micras y un depósito de residuos de 4 litros.
También puede detectar elementos como sumideros para esquivarlos y planificar diferentes rutas dependiendo de la forma de la piscina.
Y cuando termina la limpieza —o cuando la batería baja del 15 %— puede regresar automáticamente a la línea de agua para que sea más fácil sacarlo.
Quienes tenemos o hemos probado robots de piscina sabemos que este último detalle es menos espectacular sobre el papel de lo que parece… hasta que te toca sacar del fondo un robot lleno de agua que pesa como un niño de diez años.
Entonces lo aprecias bastante más.
La otra categoría que está creciendo rápidamente dentro de Roborock son los robots cortacésped.
Y aquí hay un cambio que me parece especialmente importante: la nueva apuesta por integrar el LiDAR directamente en el cortacésped.
El ejemplo perfecto es el nuevo RockNeo Q2 LiDAR, que combina un LiDAR de 360 grados con doble cámara y el sistema ReactiVision para localizarse, construir el mapa del jardín y esquivar obstáculos.
¿La parte importante?
No necesita cable perimetral ni una antena RTK externa para posicionarse.
Y esto puede parecer un detalle hasta que has tenido que instalar una antena, encontrarle una ubicación perfecta, preocuparte por la cobertura de satélites y descubrir que precisamente el árbol más bonito de tu jardín ha decidido convertirse en el enemigo número uno del GPS.
Con el nuevo sistema, el robot puede reconocer automáticamente los límites y generar el mapa mediante IA.
Además, puede pasar por zonas de solo 60 centímetros de ancho, trabajar en pendientes de hasta el 45 % y superar pequeños obstáculos de hasta 4 centímetros. El módulo de corte PreciEdge intenta quedarse a apenas 3 centímetros de los bordes.
Hasta la propia estación de carga incorpora un amplificador Wi-Fi para mejorar la conexión en el exterior.
En una categoría superior encontramos el RockMow Z1 LiDAR, con el mismo concepto de navegación Sentisphere LiDAR combinado con VSLAM.
Aquí Roborock se viene arriba con la movilidad: tiene tracción en las cuatro ruedas, dirección activa y suspensión, pudiendo subir pendientes de hasta el 80 % y superar obstáculos de hasta 8 centímetros.
El LiDAR realiza un escaneo 3D de 360 grados y, según Roborock, captura hasta 200.000 puntos por segundo con un alcance de hasta 70 metros.
Y, de nuevo, la versión LiDAR puede navegar sin depender de la clásica antena RTK externa.
Aquí matizaría una cosa importante: no significa que de repente absolutamente todos los cortacéspedes que vende Roborock hayan abandonado RTK, porque continúan existiendo versiones que utilizan ese sistema. Lo que sí queda bastante claro después de IFA es hacia dónde quiere avanzar la marca: LiDAR integrado, menos instalación y más 'lo saco de la caja y que se busque la vida'.
Y eso sí me parece una mejora enorme.
Y aquí meto otra de esas cosas que en una nota de prensa probablemente pasarían desapercibidas pero que, viéndolas físicamente en el stand, llaman mucho la atención.
Roborock mostraba una especie de carcasa o garaje para proteger el cortacésped con integración solar.
La documentación pública que he podido revisar todavía no detalla esa solución solar como accesorio comercial cerrado —la gama oficial sí incluye garajes protectores—, así que prefiero no inventarme especificaciones ni prometer cuándo llegará.
Pero la idea me parece buenísima.
Tienes un robot cuyo trabajo consiste precisamente en vivir fuera de casa durante meses. Ponerle una cubierta que lo proteja del sol y la lluvia y aprovechar esa superficie para generar energía es una de esas cosas que ves y piensas:
'Pues claro. ¿Por qué esto no estaba ya ahí?'
Si termina llegando al mercado en una versión similar a la que vimos en Berlín, me parece el complemento perfecto para este tipo de productos.
Después de verlo todo junto, creo que sería un error resumir la presentación diciendo simplemente que Roborock ha presentado 'nuevos aspiradores'.
Lo interesante es otra cosa.
Roborock está pasando de fabricar robots aspiradores a crear robots capaces de mantener distintas partes de una casa de forma autónoma.
El Saros limpia el suelo.
El Rover quiere moverse entre plantas.
La F25 utiliza vapor para atacar las manchas que necesitan algo más de cariño.
El RockMow corta el césped.
Y ahora el RockAqua se mete directamente en la piscina.
Dentro de todas esas novedades, personalmente me quedo con tres.
La primera es el fregado mediante rodillo del Saros 20 Flow Complete. Creo que tiene potencial para ser más efectivo con la suciedad real que los tradicionales discos giratorios.
La segunda, y probablemente la que más ganas tengo de probar, es el vapor a 180 °C de la F25 Ultra Steam Gen 2. Si realmente consigue despegar manchas secas y grasa con una sola pasada, puede ser una mejora mucho más importante de lo que parece.
Y la tercera está fuera de casa: el paso hacia cortacéspedes con LiDAR integrado, eliminando cables y antenas externas en los modelos que utilizan este sistema.
El Saros Rover es probablemente el producto más espectacular.
Pero esas otras tres cosas son las que veo más posibilidades de que realmente nos hagan la vida un poco más fácil.
Que al final debería ser precisamente para lo que sirve toda esta tecnología.
Y si dentro de unos años además consigue limpiar las escaleras, cortar el césped, limpiar la piscina y hacer la cena…
Bueno.
Que Roborock no lea esta última parte, que todavía les damos ideas.
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