La falta de ingresos está modificando las estrategias que utilizan las familias de los barrios populares para llegar a fin de mes. La deuda dejó de aparecer solamente ante una emergencia y comenzó a utilizarse para cubrir necesidades básicas, incluso para comprar comida. Así surge del estudio 'Realidad social en las periferias', elaborado por el Instituto Periferias durante agosto de 2026. El relevamiento reunió 4.742 casos en 15 provincias argentinas y mostró que el 75,4% de los hogares consultados no consigue cubrir sus gastos mínimos.
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Frente a esa situación, el 61,8% de las familias aseguró haber contraído algún tipo de deuda financiera. Daniel Menéndez, director del Instituto Periferias y referente de Barrios de Pie, describió el fenómeno como un cambio en las formas de subsistencia de los sectores de menores ingresos.
"La deuda se incorporó como un patrón crónico", sostuvo Menéndez, según publicó el medio Perfil.
El sociólogo explicó que el endeudamiento ya no aparece únicamente frente a un gasto extraordinario, sino que comenzó a formar parte de la vida cotidiana de los hogares.
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"Antes la deuda estaba asociada a la nena que cumple 15 años, un casamiento, un gasto imprevisto, se rompió el auto, un velorio, una situación donde uno pide a vecinos y se endeuda", señaló y agregó que "ahora el nivel de endeudamiento es absolutamente extraordinario y no se puede explicar escindido del contexto".
Para Menéndez, el fenómeno está directamente relacionado con la pérdida de ingresos: "Esta discusión que nos plantea el Presidente, el endeudamiento para comprarse el televisor para el Mundial, hoy no explica la realidad del endeudamiento".
"Por eso lo asociamos con una crisis de ingresos: casi el 75%, 3 de cada 4 hogares, no llegan a cubrir los gastos mínimos", remarcó.
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Pedir dinero para poner comida en la mesa
Uno de los datos más sensibles del relevamiento aparece cuando se consulta por el acceso a los alimentos. El 73,4% de las personas encuestadas manifestó que no puede acceder a una alimentación saludable y nutritiva. El problema no se limita a la calidad de los alimentos. El 53,8% de los hogares declaró que alguna vez se quedó sin comida, mientras que el 43,7% afirmó haber atravesado días sin comer debido a la falta de recursos. Además, el 26,5% de los hogares presentó una situación de inseguridad alimentaria moderada, caracterizada por dificultades tanto en la cantidad como en la calidad de los alimentos disponibles.
Menéndez vinculó esta situación con la pérdida del poder adquisitivo: "Aparece el problema vinculado con los ingresos, la alimentación y la calidad nutricional". En ese escenario, el 59,8% de los consultados reconoció haber pedido dinero prestado para poder comprar comida.
Tarjetas, familiares y préstamos informales
La deuda de los hogares de sectores populares se distribuye entre distintas modalidades. Las tarjetas de crédito aparecen como la principal herramienta de financiamiento, mencionadas por el 44,8% de los encuestados. Le siguen los préstamos solicitados a familiares o amigos, con el 31,9%, y los créditos obtenidos de personas particulares, con el 27,3%.
También aparecen las aplicaciones fintech, utilizadas para conseguir préstamos por el 23,9% de los hogares. En tanto, el 21,9% mantiene deudas vinculadas a servicios básicos, mientras que el 11,6% reconoció haber recurrido a préstamos informales con usureros.
Los números muestran así una combinación de distintas formas de financiamiento para sostener gastos que, en muchos casos, ya no pueden cubrirse exclusivamente con los ingresos habituales.
Hambre, pobreza y pérdida del trabajo
Cuando fueron consultados sobre los principales problemas que atraviesa el país, el 61,2% de los habitantes de barrios populares ubicó al hambre y la pobreza entre las principales preocupaciones. A esto se suma la situación laboral: el 49,4% de los hogares relevados señaló haber perdido su principal fuente de trabajo.
"Se ve en este modelo económico cómo en los conurbanos, en las periferias, impacta más la destrucción de la industria", afirmó Menéndez. El impacto económico también aparece asociado al estado de ánimo de las personas consultadas. El 58,2% manifestó experimentar ansiedad o tristeza como consecuencia de su situación económica.
El estudio 'Realidad social en las periferias' fue realizado durante agosto de 2026 y tuvo carácter cuantitativo. La investigación reunió 4.742 casos de personas de 18 años o más que viven en barrios populares de 15 provincias argentinas. La encuesta se realizó mediante un cuestionario estructurado y un muestreo no probabilístico en paradas de transporte, plazas y centros comunitarios.
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