Catorce meses después de la apertura del periodo de consultas públicas, y cuando está a punto de cumplirse un año desde que el secretario ... de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, señalara durante una visita a Gijón que «intentamos agilizar al máximo esta tramitación», el Ministerio para la Transición Ecológica asegura que el procedimiento de evaluación ambiental del proyecto para desdoblar la carretera GJ-10 entre Lloreda y Veriña «se encuentra en fase de resolución».
Este trámite ambiental, que hubo que reiniciar el año pasado tras el archivo de la tramitación anterior por la insuficiencia de datos en el proyecto presentado por el Ministerio de Transportes, es imprescindible para poder licitar las obras que transformen 3,5 kilómetros de la antigua carretera AS-19 en una vía de doble carril que mejore la conexión de la ronda (A-8) con la Zona de Actividades Logísticas e Industriales (ZALIA) y con el puerto de El Musel por Aboño, permitiendo liberar de tráfico pesado la avenida del Príncipe de Asturias.
Además de mejorar la capacidad y seguridad de este tramo viario, el desdoblamiento contempla una completa remodelación del enlace de Lloreda que facilitará nuevas conexiones entre la A-8 y la GJ-81, incluyendo un ramal que permita al tráfico que sale de Gijón por la 'Y' tomar la ronda en sentido hacia Santander. El tráfico que circule por la futura carretera evitará tener que hacer de forma obligatoria las glorietas del camino del Melón y de Puente Seco. Y a la altura del ahora conflictivo cruce de La Peñona, que da acceso a la ZALIA, se construirá un enlace que también empalmará con un nuevo vial de acceso a la ciudad por la zona oeste y que desembocará en una glorieta en la carretera de Avilés, en las inmediaciones de la torre Horizon, que inicialmente iba a ser la conexión con el fallido vial de Jove. Además, sobre la glorieta de acceso a Arcelor se construirá junto al ya existente un nuevo tramo de viaducto de 170 metros, pensando en la futura duplicación total de esta estructura cuando llegue el momento de darle continuidad al desdoblamiento de la carretera hasta El Empalme. Todo esto, no obstante, queda condicionado a que en esta ocasión sí se pueda culminar de manera positiva el proceso de evaluación ambiental de un proyecto clave para la mejora de los accesos a El Musel pero que lleva años acumulando tropiezo tras tropiezo. Cronología
En 2011, hace ya 15 años, el Ministerio de Fomento sacó a información pública el proyecto para la duplicación de la calzada de la AS-19 desde Lloreda hasta el enlace del Empalme, en Carreño. Y tras su aprobación, en 2015 licitó por 56 millones de euros las obras de construcción del tramo que va desde Lloreda hasta Veriña, que dieron comienzo en 2017 con la presencia del entonces ministro Íñigo de la Serna para colocar la primera piedra. Pero pocos meses después, cuando apenas se había ejecutado un 4%, los trabajos quedaron interrumpidos por la aparición de servicios (líneas eléctricas, telefónicas, tuberías de abastecimiento y saneamiento) que no aparecían en los planos ni había sido identificados a la hora de redactar el proyecto. Y en octubre de 2020, tras más de dos años sin obras, se optó por la resolución del contrato para redactar un nuevo proyecto que sí incluyera estas cuestiones.
En 2022 se adjudicó por 1,2 millones de euros la redacción de este nuevo proyecto para la «terminación de la duplicación de la GJ-10», que por un lado debía definir los trabajos pendientes de ejecución y por otro «adecuar su contenido a la normativa técnica actual y a las condiciones del entorno, en particular en lo que comporta a la coordinación con el proyecto del vial de Jove en el entorno del enlace de La Peñona».
En marzo de 2024 dio comienzo la tramitación ambiental del nuevo proyecto, redactado por la ingeniería TPF, pero en febrero del año pasado el Ministerio para la Transición Ecológica decidió archivar el expediente porque carecía de datos suficientes sobre el mismo. «No es posible determinar la necesidad o no de sometimiento a evaluación de impacto ambiental ordinaria del proyecto (...) al no contar con elementos de juicio suficientes sobre los posibles efectos adversos sobre el medio ambiente», recogía la resolución de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental.
Entonces fue necesario iniciar una nueva tramitación ambiental, previa mejora del proyecto, que ahora parece encarrilar su recta final. El pasado mes de enero el secretario de Estado, Hugo Morán, remarcó no obstante la complejidad de estos procesos durante su participación en un acto con militantes en la Casa del Pueblo de Gijón, señalando la necesidad de dar respuesta a todas las alegaciones y aportaciones recibidas durante la fase de consultas públicas. «Nadie quiere cometer errores que al final lleven a un rechazo a una propuesta que está destinada a resolver un problema de la ciudadanía», defendió.
(0)Comments