La Justicia indaga a los nuevos acusados mientras la defensa de Pequeño J cuestiona la filtración de una carta íntima.
Los cuatro nuevos detenidos por el triple crimen de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez serán indagados este lunes por el Juzgado Federal N° 2 de Morón. La causa, que investiga los femicidios y la privación ilegítima de la libertad ocurridos el 19 de septiembre de 2025 en Florencio Varela, sumó además un frente de tensión por la difusión de una carta atribuida a una de las acusadas y dirigida a Pequeño J.
Los sospechosos fueron identificados como Ramiro Luis Mansur, Verónica Emilce Chieto, María Inés Olivera y Eugenia Quispe Gallardo. Todos son argentinos y quedaron bajo investigación por sus presuntos vínculos con la banda narco del Bajo Flores señalada en el expediente.
Las indagatorias están encabezadas por el juez federal Jorge Rodríguez y el secretario Ignacio Calvi. La pesquisa apunta a determinar qué rol tuvo cada uno dentro de la estructura que, según la hipótesis judicial, habría actuado como represalia por el robo de droga.
Intervenciones telefónicas y filmaciones
Los cuatro sospechosos fueron localizados y detenidos por personal de la Delegación Departamental de Investigaciones de La Matanza de la Policía Bonaerense.
La investigación incluyó intervenciones telefónicas y filmaciones de inteligencia realizadas en la Villa 1-11-14. Esos registros permitieron reconstruir movimientos, encuentros y posibles conexiones entre los nuevos acusados y otros imputados.
Un informe reservado, incorporado al expediente bajo secreto de sumario, detalló los presuntos roles de cada uno. La Justicia busca establecer si integraban la organización o si brindaron apoyo antes o después de los crímenes.
Ramiro Mansur y la presunta asistencia logística
Ramiro Luis Mansur, de 51 años y residente en barrio Illia, fue señalado por varios detenidos como la persona que habría entregado ropa limpia a dos sospechosos después del crimen.
Los beneficiarios de esa asistencia habrían sido Tony Janzen Valverde, alias Pequeño J, y David Morales Huamani, conocido como El Loco David. Ambos son considerados figuras centrales en la investigación.
Según el informe reservado, Mansur habría integrado la segunda línea de la organización y participado en tareas logísticas vinculadas con los homicidios. En particular, se investiga si facilitó vehículos a Morales Huamani.
De los cuatro nuevos detenidos, Mansur aparece como quien enfrenta la situación procesal más comprometida por sus supuestos vínculos con la organización y sus antecedentes.
En 2015, el fiscal federal Guillermo Marijuan lo imputó junto con ciudadanos peruanos y dominicanos por integrar una banda dedicada a vender drogas en la zona de avenida Riestra, en el Bajo Flores.
También fue acusado de tenencia ilegal de un arma de uso civil. En diciembre de 2018, el Tribunal Oral Federal N° 6 lo condenó a tres años de prisión en suspenso.
María Olivera y el presunto rol de prestanombres
María Inés Olivera, de 70 años, jubilada y vecina del Bajo Flores, habría actuado como prestanombres de Mansur, según la hipótesis de los investigadores.
La mujer habría figurado como titular de tarjetas SUBE, líneas telefónicas y billeteras virtuales presuntamente utilizadas por el sospechoso. La Justicia intenta determinar si esos recursos sirvieron para ocultar operaciones o movimientos de integrantes de la banda.
Durante el allanamiento en su domicilio, la Policía secuestró una pistola calibre 9 milímetros. El arma quedó sometida a peritajes para establecer su procedencia y una eventual relación con otros hechos.
Verónica Chieto y su vínculo con otro detenido
Verónica Emilce Chieto, de 36 años y conocida como Mamá Coca, residía en Ezpeleta, partido de Quilmes. De acuerdo con la información incorporada a la causa, no registraba antecedentes laborales formales.
Chieto era pareja de Bernabé Mallón, alias El Tío, quien se encontraba detenido y procesado en el mismo expediente. Mallón había sido señalado como uno de los encargados de la logística de la organización.
Los investigadores buscan establecer qué participación habría tenido la mujer y si colaboró con el grupo antes o después de los crímenes. Su situación deberá definirse a partir de la indagatoria y de los elementos reunidos.
Eugenia Quispe y la carta de amor a Pequeño J
Eugenia Quispe Gallardo fue señalada en el informe como una presunta transportista de drogas vinculada con Pequeño J. La mujer fue detenida en Florencio Varela.
Durante el procedimiento, los agentes encontraron una carta que habría estado dirigida a Janzen Valverde, pero que nunca fue enviada. Quispe la firmó como la gorda y se refirió al principal acusado en términos afectivos.
Nunca olvides lo buena persona que sos y, más allá de todo, del gran corazón que tenés, decía uno de los fragmentos. Algunas personas de su entorno la señalaron como expareja del detenido, mientras que otras sostuvieron que solo mantenían una amistad.
La defensa cuestionó la filtración
La difusión de la carta abrió una nueva controversia dentro de la causa. Lucas Contreras Alderete, abogado de Pequeño J, anticipó que presentará un escrito para impedir su incorporación al expediente.
Resulta inaceptable que, estando el expediente reservado para las partes, se utilicen estas filtraciones selectivas para manipular a la opinión pública y ejercer presión sobre la situación procesal de nuestro defendido, Tony Janzen Valverde Victoriano, afirmó el letrado mediante un comunicado.
El impacto real lo sabremos más adelante, pero por lo pronto vamos a intentar frenar su incorporación al proceso, señaló Contreras Alderete. La decisión sobre la validez y eventual uso del documento quedará en manos del juzgado.
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