El 16 de septiembre de 1976 quedará por siempre grabado en la trágica historia argentina como uno de los días más nefastos de la sangrienta dictadura cívico-militar que en ese momento estaba encabezada por Jorge Rafael Videla. Fue ese teniente general quien sostuvo sin un ápice de sentido común: 'Frente al desaparecido en tanto esté como está, es una incógnita… Es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido'. Hace cincuenta años, un grupo de estudiantes secundarios –diez pibas y pibes que tenían entre 16 y 18 años– de la ciudad de La Plata fueron torturados, secuestrados y desaparecidos por haber participado en el reclamo por el boleto estudiantil. Pedían –aunque cueste creer que se lo pudiera encuadrar como un hecho subversivo– el descuento de los boletos de colectivo que los militares habían ido sacando de a poco. El grupo de tareas estaba conducido por el general Ramón Camps, que tenía como misión desarticular y exterminar la actividad política considerando subversivo a todo lo que a su entender era enemigo de la patria. Hay que recordar, por siempre, que son 340 los adolescentes desaparecidos en todo el país.
Desde Caras y Caretas, mantener viva en la memoria colectiva esta fecha es más que un homenaje. Es una cuestión de principios. Nuestra directora María Seoane fue la autora, junto a Héctor Ruiz Núñez, del libro La Noche de los Lápices (1986). Mientras estuvo a nuestro lado, trabajando codo a codo en lo que será una experiencia única para esta publication y los que la hacemos, no se cansó de remarcar que en esta investigación –la primera que escribió ni bien regresó del exilio– quiso transmitir la conciencia política de una generación que fue diezmada por grupos de tareas que no pudieron ni podrán impedir jamás que los lápices sigan escribiendo. 'Cuando voy a La Plata –contó María Seoane– en agosto del 84 me encuentro con la madre de María Claudia Falcone, de casualidad. Unos meses después empiezo a escribir esa historia luego de escuchar el testimonio de Pablo Díaz en el Juicio a las Juntas Militares en mayo de 1985. Siete chicos fueron rumbo al Pozo de Banfield, tres sobrevivieron. A Pablo lo dejan libre en septiembre del 86. Del resto de los chicos nunca más supimos nada. Se presume que, entre diciembre del 76 y febrero del 77, los chicos desaparecieron para siempre. Fue el primer libro sobre el secuestro y la violación de estudiantes secundarios.'
Para Pablo Díaz, uno de los más activos sobrevivientes, el aniversario de la Noche de los Lápices es 'un ritual'. 'No pudimos construir el adiós, yo les dije 'hasta luego' a los chicos. No pudimos tener un velorio para saldar las deudas. Lo que tenemos son rituales. La necesidad de hablar, de contar cómo eran.'
Hoy, cincuenta años después, va nuestro recuerdo entrañable a estos estudiantes víctimas del terrorismo de Estado. Y nuestro homenaje a María Seoane, que rescató esta historia para todos los habitantes de este suelo. Desde el Grupo Octubre siempre creímos que apostar a la cultura era una de las maneras de vencer. Los pueblos que ignoran son pueblos acabados. Liquidados por el hambre, la injusticia y la desesperación. Nadie nos va a obligar a vivir ciegos de memoria. Nunca. Para que los lápices sigan escribiendo. Y por María. Etiquetado La Noche de los Lápices
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