Siete días antes del 11-S, Gwen Briley-Strand y su hermano Jonathan hicieron un viaje a Florida que ella hoy define como "un regalo de Dios". Qué reveló sobre la foto del "Hombre que cae" y por qué evita quedar atrapada en la polémica.
Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Gwen Briley-Strand, hermana de Jonathan Briley, rompió el silencio y compartió un recuerdo que hoy la estremece: una escapada improvisada a Florida, apenas siete días antes de que su hermano muriera en la Torre Norte del World Trade Center.
Jonathan, de 43 años, trabajaba como ingeniero de sonido en el restaurante Windows on the World, ubicado en los pisos 106 y 107 de la torre. Desde el día del ataque, su nombre quedó ligado a una de las imágenes más perturbadoras de la tragedia: la fotografía del "Hombre que cae", capturada por el fotógrafo Richard Drew.
El viaje que se volvió un regalo
Gwen, de 72 años, contó que la semana previa al atentado, ella, su esposo y Jonathan decidieron, casi sin planearlo, viajar a Florida. "Se sumó a último momento", recordó. Pasaron unos días frente al océano, se levantaban temprano para tomar café con Kahlúa y ver el amanecer juntos. Esa vivencia, que en su momento pareció casual, hoy tiene para ella un peso imborrable: "Fue un regalo de Dios", aseguró.
La identidad del hombre que aparece en la foto nunca fue confirmada oficialmente. Drew tomó varias imágenes en rápida sucesión; en una de ellas, la camisa del hombre se abre y deja ver una prenda interior naranja. Años después, el periodista Tom Junod investigó el caso y señaló a Jonathan como el candidato más probable. Pero para su familia, esas especulaciones fueron dolorosas. Gwen admitió que el hombre "se parecía" a su hermano, aunque evitó quedar atrapada en la discusión.
Una mirada distinta sobre los que saltaron
La mujer también reflexionó sobre quienes, atrapados por el fuego y el humo, se lanzaron al vacío. Frente a quienes juzgan esas muertes como un pecado, ella opinó que esas personas fueron "atrapadas" por sus espíritus y por una situación extrema que no eligieron.
A 25 años de la tragedia, Gwen sigue mirando cada septiembre la cobertura del aniversario y confiesa que su percepción del tiempo cambió por completo: "A veces parece que fueron 25 años y a veces parece que fue ayer". Para ella, determinar quién es el hombre de la fotografía ya no es lo esencial; aunque cree que podría ser Jonathan, entiende que esa imagen terminó representando a muchos más.
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