Por Andrea Sierra
· 8 de septiembre de 2026
El presidente Abelardo De la Espriella ordenó evaluar la construcción de un canal interoceánico que conecte el mar Caribe con el océano Pacífico a través del Chocó, una de las iniciativas más ambiciosas incluidas en el denominado Plan Marshall para la transformación del departamento.
'Hay una idea que me viene rondando en la cabeza y muchos dirán que es una locura, pero yo estoy acostumbrado a que me digan que no se puede para probar que sí se puede', afirmó el mandatario durante la cumbre celebrada en Quibdó con autoridades regionales y representantes del sector privado.
La propuesta contempla estudiar una conexión desde el Urabá antioqueño hasta un puerto natural de aguas profundas en el Pacífico chocoano. El objetivo sería crear una nueva ruta para el transporte internacional de mercancías y aprovechar la ubicación estratégica de Colombia entre los dos océanos.
Un canal permitiría, si técnicamente resulta viable, el tránsito directo de embarcaciones entre ambas costas. Esta es su principal diferencia frente al tren interoceánico impulsado durante el gobierno de Gustavo Petro, que obligaba a descargar los contenedores en un puerto, transportarlos por ferrocarril y embarcarlos nuevamente en el otro extremo.
El proyecto ferroviario anterior contemplaba una línea aproximada de 222 kilómetros entre Juradó, en el Pacífico, y Titumate, en el Caribe. Durante esa administración se adelantaron estudios iniciales, pero la obra no llegó a la etapa de contratación o construcción.
La propuesta de De la Espriella tampoco es todavía una obra aprobada. El presidente ordenó evaluar su viabilidad y el Gobierno aún no ha definido el trazado definitivo, el costo, las fuentes de financiación ni el cronograma. También se mantiene en estudio una conexión ferroviaria como alternativa al canal.
El gerente del Fondo Milagro, Jaime Uribe Tamayo, aseguró que empresarios presentes en la cumbre manifestaron interés en participar en la estructuración de la conexión interoceánica. Sin embargo, el Gobierno no ha anunciado compromisos económicos específicos para financiarla.
La posibilidad de atravesar el Chocó mediante un canal se ha estudiado durante décadas. En 1984, el Congreso ordenó mediante la Ley 53 sentar las bases para la construcción del canal Atrato-Truandó, pero aquella iniciativa nunca se materializó.
Cualquier proyecto de esta dimensión deberá superar estudios técnicos y financieros, obtener las licencias ambientales correspondientes y garantizar la participación de las comunidades étnicas que puedan resultar directamente afectadas. Por ahora, el canal es una propuesta en evaluación; convertirlo en la nueva ruta comercial de Colombia dependerá de que el Gobierno consiga demostrar que es viable, financiable y ambientalmente sostenible.
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