Victoria de ultraderechistas y neonazis de la AfD pone a Alemania ante su mayor encrucijada desde reunificación

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Category: Politics
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Publicado: 07.09.2026 / redpres.com Foto  Flickr Photo Service/ COMPACT-Magazin La formación ultraderechista logró el 43,8 % de los votos y quedó a solo tres escaños de la mayoría absoluta, mientras la CDU sufrió uno de sus peores resultados regionales. • Red pres | La distancia con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) fue especialmente significativa. El partido que lidera a escala federal el canciller Friedrich Merz obtuvo alrededor del 17,2 % y 15 escaños, quedando a más de 26 puntos porcentuales de la AfD. En 2021, la CDU había alcanzado el 37,1 % en el estado, mientras que la AfD había obtenido el 20,8 %, lo que permite dimensionar el extraordinario desplazamiento registrado en apenas cinco años. La participación también aumentó considerablemente. Los datos difundidos durante el recuento situaron la participación cerca del 77,8 %, muy por encima del nivel registrado en las elecciones regionales anteriores. El incremento sugiere que el resultado no fue simplemente consecuencia de una menor movilización del electorado tradicional, sino de una campaña capaz de atraer a un número importante de votantes adicionales. Pese a la magnitud de la victoria, la AfD no puede gobernar por sí sola. El Parlamento regional cuenta con 83 escaños y la mayoría absoluta se sitúa en 42. Con 39 diputados, el partido quedó a tres de esa cifra. Ahí comienza la parte más complicada del proceso. El candidato de AfD, Ulrich Siegmund, ha presentado el resultado como un mandato para intentar formar gobierno y ha llamado a otras fuerzas a participar en un cambio político profundo. Sin embargo, las principales formaciones del sistema alemán mantienen su rechazo a una cooperación formal con la AfD. La denominada 'Brandmauer', o cortafuegos político, continúa siendo el principal obstáculo para que la formación pueda transformar su victoria electoral en poder ejecutivo. La CDU y otras fuerzas han reiterado que no están dispuestas a formar una coalición con AfD, aunque la presión derivada del resultado puede convertir esta cuestión en uno de los debates centrales de la política alemana durante los próximos meses. Reuters informó este lunes que Merz descartó expresamente cooperar con AfD. La aritmética parlamentaria ha colocado al partido de Sahra Wagenknecht, el BSW, en una posición especialmente delicada. La formación consiguió aproximadamente el 5,3 % de los votos y cinco escaños, superando el umbral necesario para entrar en el Parlamento regional. Sobre el papel, los 39 diputados de AfD y los cinco del BSW sumarían 44 escaños, una cifra suficiente para superar el umbral de mayoría absoluta. Sin embargo, eso no significa que exista un acuerdo de gobierno. El BSW ha dejado claro que no pretende elegir ni a Siegmund ni al actual jefe del Gobierno regional, Sven Schulze, como ministro-presidente. Una de las alternativas planteadas pasa por la elección de una figura no partidista que pudiera recibir apoyo parlamentario de diferentes fuerzas. Esa condición complica considerablemente el intento de AfD de hacerse directamente con el Ejecutivo. Por tanto, el BSW puede convertirse en el partido decisivo, pero no necesariamente en un socio de coalición convencional. Su posición podría obligar a las fuerzas políticas a explorar fórmulas de gobierno inéditas para evitar tanto un Ejecutivo encabezado por AfD como la repetición inmediata de las elecciones. Alice Weidel / Foto  Flickr Photo Service/COMPACT-Magazin El resultado también representa un revés considerable para Friedrich Merz. La CDU había intentado recuperar terreno mediante una línea más dura frente a la inmigración irregular y cuestiones relacionadas con seguridad, al tiempo que buscaba conservar el voto conservador que en los últimos años se ha desplazado hacia AfD. Los resultados muestran que esa estrategia no consiguió frenar el avance de la formación ultraderechista en Sajonia-Anhalt. La CDU perdió aproximadamente veinte puntos porcentuales respecto de 2021, mientras AfD incrementó su respaldo en más de veinte puntos. El propio Merz reconoció ante la dirección de su partido la magnitud del revés. Según declaraciones recogidas por medios alemanes, afirmó: "Esto ha sacudido a nuestro partido hasta los cimientos. No podemos sencillamente volver a la situación anterior, ni yo ni el Gobierno federal." También describió el momento como un "cambio tectónico" en el sistema de partidos alemán y sostuvo que el Estado cuenta con mecanismos constitucionales para proteger el orden democrático. El canciller, además, descartó una cooperación con AfD. La cuestión ahora es cuánto tiempo podrá mantenerse la estrategia de aislamiento mientras la formación continúa aumentando su representación electoral en distintos territorios del país. El ascenso de AfD adquiere una dimensión especial por la evolución que ha experimentado desde su fundación en 2013. La formación nació inicialmente como un partido euroescéptico centrado en la crisis de la moneda única y en la oposición a los rescates financieros europeos. Posteriormente, y especialmente a partir de la crisis migratoria de 2015, la inmigración, el asilo y la identidad nacional pasaron a ocupar un lugar central en su discurso. Actualmente, la formación mantiene además posiciones críticas frente a la política alemana de apoyo a Ucrania, defiende un acercamiento a Rusia y cuestiona distintos elementos de la política energética y exterior del Gobierno federal. La rama de AfD en Sajonia-Anhalt ha sido clasificada por la inteligencia interior del estado como una organización de extrema derecha confirmada, una categorización que el partido rechaza. Ese antecedente explica buena parte de la resistencia de las demás fuerzas a permitir su entrada en un gobierno regional. La victoria, sin embargo, demuestra que esa clasificación y el aislamiento institucional no han impedido que la formación alcance una posición dominante entre los votantes del estado. El resultado también vuelve a poner bajo los focos las diferencias políticas y económicas que todavía existen entre la antigua Alemania Oriental y los estados occidentales. Sajonia-Anhalt, un territorio de aproximadamente 2,1 millones de habitantes, continúa enfrentando problemas demográficos y económicos particulares. El envejecimiento de la población, la salida de jóvenes hacia otras regiones y las transformaciones sufridas por la industria después de la reunificación forman parte del contexto en el que AfD ha conseguido consolidar una base electoral especialmente fuerte. A ello se suma el malestar provocado por el coste de la energía, la situación económica y la percepción de que los grandes partidos no han respondido adecuadamente a las dificultades de determinadas regiones del este. La campaña de AfD ha combinado esas preocupaciones con un discurso centrado en inmigración, identidad nacional y rechazo a las élites políticas. El resultado no puede atribuirse, por tanto, a un único factor. La elección refleja una combinación de cuestiones económicas, culturales y políticas que han ido acumulándose durante años. La principal incógnita ahora es si AfD conseguirá convertir su victoria electoral en una experiencia de gobierno. La formación ya ganó las elecciones regionales de Turingia en 2024, pero no pudo acceder al Ejecutivo debido a la oposición del resto de partidos. En Sajonia-Anhalt, la distancia respecto de una mayoría propia es mucho menor, lo que hace que las negociaciones tengan una relevancia nacional. Si AfD consigue llegar al Gobierno regional, se produciría un cambio histórico en la política alemana de posguerra: por primera vez, el partido gobernaría uno de los 16 estados federados del país. Si fracasa, tampoco desaparecerá el problema para la CDU. El partido tendrá que explicar por qué una estrategia destinada a recuperar votantes conservadores no consiguió impedir que AfD ampliara todavía más su ventaja. El resultado de Sajonia-Anhalt, en definitiva, no determina por sí solo el futuro de Alemania. Pero sí ha alterado de forma evidente el equilibrio entre las fuerzas políticas. Con 39 de los 83 escaños, AfD ha pasado de ser una fuerza de oposición a convertirse en el centro inevitable de cualquier conversación sobre la formación del próximo gobierno regional. La verdadera prueba comenzará ahora en Magdeburgo. Las negociaciones dirán si la victoria de AfD puede transformarse en poder ejecutivo o si el resto de partidos consigue mantener el cordón sanitario. En cualquiera de los dos casos, las elecciones del 6 de septiembre ya han dejado una consecuencia difícil de ignorar: la AfD ha alcanzado una dimensión electoral que obliga a todo el sistema político alemán a replantearse su estrategia. La victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt abrió este domingo una nueva etapa de incertidumbre política en Alemania. La formación consiguió el 43,8 % de los votos y 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, un resultado sin precedentes para el partido y suficiente para situarlo, por primera vez, a las puertas de gobernar uno de los estados federados del país.La distancia con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) fue especialmente significativa. El partido que lidera a escala federal el canciller Friedrich Merz obtuvo alrededor del 17,2 % y 15 escaños, quedando a más de 26 puntos porcentuales de la AfD. En 2021, la CDU había alcanzado el 37,1 % en el estado, mientras que la AfD había obtenido el 20,8 %, lo que permite dimensionar el extraordinario desplazamiento registrado en apenas cinco años.La participación también aumentó considerablemente. Los datos difundidos durante el recuento situaron la participación cerca del 77,8 %, muy por encima del nivel registrado en las elecciones regionales anteriores. El incremento sugiere que el resultado no fue simplemente consecuencia de una menor movilización del electorado tradicional, sino de una campaña capaz de atraer a un número importante de votantes adicionales.Pese a la magnitud de la victoria, la AfD no puede gobernar por sí sola. El Parlamento regional cuenta con 83 escaños y la mayoría absoluta se sitúa en 42. Con 39 diputados, el partido quedó a tres de esa cifra.Ahí comienza la parte más complicada del proceso. El candidato de AfD, Ulrich Siegmund, ha presentado el resultado como un mandato para intentar formar gobierno y ha llamado a otras fuerzas a participar en un cambio político profundo. Sin embargo, las principales formaciones del sistema alemán mantienen su rechazo a una cooperación formal con la AfD.La denominada 'Brandmauer', o cortafuegos político, continúa siendo el principal obstáculo para que la formación pueda transformar su victoria electoral en poder ejecutivo. La CDU y otras fuerzas han reiterado que no están dispuestas a formar una coalición con AfD, aunque la presión derivada del resultado puede convertir esta cuestión en uno de los debates centrales de la política alemana durante los próximos meses. Reuters informó este lunes que Merz descartó expresamente cooperar con AfD.La aritmética parlamentaria ha colocado al partido de Sahra Wagenknecht, el BSW, en una posición especialmente delicada. La formación consiguió aproximadamente el 5,3 % de los votos y cinco escaños, superando el umbral necesario para entrar en el Parlamento regional.Sobre el papel, los 39 diputados de AfD y los cinco del BSW sumarían 44 escaños, una cifra suficiente para superar el umbral de mayoría absoluta. Sin embargo, eso no significa que exista un acuerdo de gobierno.El BSW ha dejado claro que no pretende elegir ni a Siegmund ni al actual jefe del Gobierno regional, Sven Schulze, como ministro-presidente. Una de las alternativas planteadas pasa por la elección de una figura no partidista que pudiera recibir apoyo parlamentario de diferentes fuerzas. Esa condición complica considerablemente el intento de AfD de hacerse directamente con el Ejecutivo.Por tanto, el BSW puede convertirse en el partido decisivo, pero no necesariamente en un socio de coalición convencional. Su posición podría obligar a las fuerzas políticas a explorar fórmulas de gobierno inéditas para evitar tanto un Ejecutivo encabezado por AfD como la repetición inmediata de las elecciones.El resultado también representa un revés considerable para Friedrich Merz. La CDU había intentado recuperar terreno mediante una línea más dura frente a la inmigración irregular y cuestiones relacionadas con seguridad, al tiempo que buscaba conservar el voto conservador que en los últimos años se ha desplazado hacia AfD.Los resultados muestran que esa estrategia no consiguió frenar el avance de la formación ultraderechista en Sajonia-Anhalt. La CDU perdió aproximadamente veinte puntos porcentuales respecto de 2021, mientras AfD incrementó su respaldo en más de veinte puntos.El propio Merz reconoció ante la dirección de su partido la magnitud del revés. Según declaraciones recogidas por medios alemanes, afirmó: "Esto ha sacudido a nuestro partido hasta los cimientos. No podemos sencillamente volver a la situación anterior, ni yo ni el Gobierno federal." También describió el momento como un "cambio tectónico" en el sistema de partidos alemán y sostuvo que el Estado cuenta con mecanismos constitucionales para proteger el orden democrático.El canciller, además, descartó una cooperación con AfD. La cuestión ahora es cuánto tiempo podrá mantenerse la estrategia de aislamiento mientras la formación continúa aumentando su representación electoral en distintos territorios del país.El ascenso de AfD adquiere una dimensión especial por la evolución que ha experimentado desde su fundación en 2013. La formación nació inicialmente como un partido euroescéptico centrado en la crisis de la moneda única y en la oposición a los rescates financieros europeos.Posteriormente, y especialmente a partir de la crisis migratoria de 2015, la inmigración, el asilo y la identidad nacional pasaron a ocupar un lugar central en su discurso. Actualmente, la formación mantiene además posiciones críticas frente a la política alemana de apoyo a Ucrania, defiende un acercamiento a Rusia y cuestiona distintos elementos de la política energética y exterior del Gobierno federal.La rama de AfD en Sajonia-Anhalt ha sido clasificada por la inteligencia interior del estado como una organización de extrema derecha confirmada, una categorización que el partido rechaza. Ese antecedente explica buena parte de la resistencia de las demás fuerzas a permitir su entrada en un gobierno regional.La victoria, sin embargo, demuestra que esa clasificación y el aislamiento institucional no han impedido que la formación alcance una posición dominante entre los votantes del estado.El resultado también vuelve a poner bajo los focos las diferencias políticas y económicas que todavía existen entre la antigua Alemania Oriental y los estados occidentales.Sajonia-Anhalt, un territorio de aproximadamente 2,1 millones de habitantes, continúa enfrentando problemas demográficos y económicos particulares. El envejecimiento de la población, la salida de jóvenes hacia otras regiones y las transformaciones sufridas por la industria después de la reunificación forman parte del contexto en el que AfD ha conseguido consolidar una base electoral especialmente fuerte.A ello se suma el malestar provocado por el coste de la energía, la situación económica y la percepción de que los grandes partidos no han respondido adecuadamente a las dificultades de determinadas regiones del este. La campaña de AfD ha combinado esas preocupaciones con un discurso centrado en inmigración, identidad nacional y rechazo a las élites políticas.El resultado no puede atribuirse, por tanto, a un único factor. La elección refleja una combinación de cuestiones económicas, culturales y políticas que han ido acumulándose durante años.La principal incógnita ahora es si AfD conseguirá convertir su victoria electoral en una experiencia de gobierno. La formación ya ganó las elecciones regionales de Turingia en 2024, pero no pudo acceder al Ejecutivo debido a la oposición del resto de partidos. En Sajonia-Anhalt, la distancia respecto de una mayoría propia es mucho menor, lo que hace que las negociaciones tengan una relevancia nacional.Si AfD consigue llegar al Gobierno regional, se produciría un cambio histórico en la política alemana de posguerra: por primera vez, el partido gobernaría uno de los 16 estados federados del país.Si fracasa, tampoco desaparecerá el problema para la CDU. El partido tendrá que explicar por qué una estrategia destinada a recuperar votantes conservadores no consiguió impedir que AfD ampliara todavía más su ventaja.El resultado de Sajonia-Anhalt, en definitiva, no determina por sí solo el futuro de Alemania. Pero sí ha alterado de forma evidente el equilibrio entre las fuerzas políticas. Con 39 de los 83 escaños, AfD ha pasado de ser una fuerza de oposición a convertirse en el centro inevitable de cualquier conversación sobre la formación del próximo gobierno regional.La verdadera prueba comenzará ahora en Magdeburgo. Las negociaciones dirán si la victoria de AfD puede transformarse en poder ejecutivo o si el resto de partidos consigue mantener el cordón sanitario. En cualquiera de los dos casos, las elecciones del 6 de septiembre ya han dejado una consecuencia difícil de ignorar: la AfD ha alcanzado una dimensión electoral que obliga a todo el sistema político alemán a replantearse su estrategia. • Redpres Noticias / Redpres.com | RPN El contenido y material noticioso, informativo, investigativo y educativo es publicado completamente gratis. Tu contribución permite que este sitio continúe en funcionamiento.

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