Si hay dolor, inflamación, enrojecimiento o secreción alrededor de la uña. Estos síntomas pueden indicar una infección en la piel o en la estructura ungueal.
Cuando la uña se despega del lecho ungueal, se engrosa, se desmenuza o adquiere un aspecto amarillento. Un dermatólogo puede determinar si existe una infección por hongos u otra afección de la piel.
Si aparece una banda de pigmentación que se ensancha con el tiempo o si el color se extiende hacia la cutícula o la piel que rodea la uña. Este tipo de cambio requiere una evaluación sin demoras.
Si las líneas se acompañan de cansancio persistente, pérdida o aumento de peso sin explicación, fiebre, cambios en la piel o caída del cabello. La consulta permite valorar si los signos ungueales forman parte de un cuadro más amplio.
Ante cambios en bebés, niños o personas con enfermedades crónicas. En esos casos, conviene que un profesional determine la causa antes de aplicar suplementos, esmaltes fortalecedores o tratamientos caseros.
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