Maestra y vecinos reparan camino para que alumna de sexto grado pueda salir para su foto de graduación

Maestra y vecinos reparan camino para que alumna de sexto grado pueda salir para su foto de graduación
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- Publicidad - Una fotografía de graduación, un momento que debería representar ilusión para cualquier estudiante de sexto grado, se convirtió en una preocupación para María Salvatierra, maestra de la escuela de Crucitas. Su centro educativo tiene una única alumna de sexto grado y este martes debe trasladarla hasta Coopevega para que pueda tomarse la fotografía que conservará como recuerdo de su graduación. El problema está en algo tan elemental como poder salir de la comunidad. - Publicidad- Las condiciones del camino llegaron a tal punto que este lunes vecinos de Crucitas cargaron piedras en sus propios vehículos y comenzaron a trabajar para mejorar los sectores más afectados. Salvatierra también se unió al esfuerzo comunitario. "Estaba súper preocupada porque mañana tengo que ir a tomar la foto de la chica de sexto grado a Coopevega. Yo decía: Dios, ¿cómo voy a hacer para llegar? En la mañana casi me quedé pegada. De hecho, dos carros que venían atrás de mí se quedaron pegados", relató la educadora. Los abarrotes tampoco lograron llegar La preocupación por sacar a una estudiante para una fotografía refleja apenas una parte de las consecuencias que enfrentan los habitantes. - Publicidad - El deterioro también comenzó a complicar el abastecimiento. Los vehículos que transportan abarrotes no pudieron completar el recorrido hasta la escuela y parte de los productos necesitó ayuda para llegar a su destino. "La gente de los abarrotes hasta ahí llegó y la Policía vino a dejarme los alimentos a la escuela. Una parte, porque otra parte no ha llegado, viene de camino. No sé si va a llegar", contó Salvatierra. La situación preocupa especialmente a la maestra porque la escuela también prepara actividades para celebrar el Día del Niño y necesita recibir los productos necesarios para atender a sus estudiantes. Para los habitantes, cada viaje representa ahora la posibilidad de quedar atascados y las condiciones obligan a organizarse para evitar que el deterioro termine por incomunicar completamente a la comunidad. Por eso decidieron actuar. Llevaron material en sus propios carros y aportaron trabajo para intentar recuperar temporalmente los puntos donde el tránsito resulta más complicado. El problema también golpea Pocosol Crucitas no constituye un caso aislado. En el sector de Azucena–Llano Verde de Pocosol, vecinos denuncian serias dificultades para transitar por la Ruta Nacional 761. Los habitantes aseguran que el problema aparece cada invierno y cuestionan que, pese a los años de reclamos, nuevamente sean las propias comunidades las que tengan que buscar soluciones para mantener comunicación terrestre. "Esto no es de ahora, tiene años de pasar. Todos los inviernos vivimos lo mismo. No estamos pidiendo lujos, estamos pidiendo una necesidad muy básica", manifestó una vecina de la zona. En esta comunidad, el deterioro también golpea directamente la educación. Según denunciaron los habitantes, algunos estudiantes de colegio acumulan cerca de un mes sin poder asistir regularmente a clases debido a las condiciones para salir de la zona. "Da mucha impotencia porque son nuestros hijos los afectados. Ellos necesitan ir al colegio y nosotros necesitamos trabajar. Al final terminamos organizándonos entre nosotros porque no podemos quedarnos esperando", expresó otra habitante. Los vecinos de Azucena–Llano Verde cuestionan la respuesta de las autoridades y reclaman atención para comunidades rurales donde los caminos resultan indispensables para estudiar, trabajar, movilizar productos y recibir suministros. En el caso de la Ruta Nacional 761, los reclamos apuntan principalmente al Gobierno y al Ministerio de Obras Públicas y Transportes, MOPT. Los habitantes también cuestionan la atención que reciben de otras instituciones ante las necesidades que enfrentan en la frontera. La preocupación trasciende los vehículos atrapados en el barro. Para estas familias, un camino intransitable puede significar que un estudiante no llegue al colegio, que un trabajador no pueda salir, que los abarrotes no entren o que una comunidad quede prácticamente incomunicada. En Crucitas, mientras esperan una solución permanente, las piedras colocadas por los propios vecinos buscan resolver lo inmediato: que los vehículos puedan volver a pasar. Y entre esas necesidades está una particularmente sencilla, pero importante para una niña: poder salir de su comunidad para tomarse la fotografía que marcará el final de sus años en la escuela.

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