Dos jóvenes palestinos observan un nuevo asentamiento israelí cerca de Nablús, en Cisjordania Ammar Awad | REUTERS
La paciencia de la comunidad internacional ante la continua, y en ocasiones violenta, expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania parece haberse agotado. El Reino Unido anunció la imposición de sanciones a los productos procedentes de esos asentamientos y a las empresas que contribuyen a su expansión, al considerar que sus actividades constituyen una «limpieza étnica». Poco después, otros once países, entre ellos España, aseguraron que adoptarán medidas similares.
«El Gobierno coincide en que se está produciendo una limpieza étnica de palestinos en determinadas zonas de Cisjordania, perpetrada por colonos extremistas», declaró este martes en la Cámara de los Comunes el ministro británico de Exteriores, Ed Miliband. «La posición oficial del Gobierno británico es que la ocupación es ilegal, debido a la consolidación del control israelí sobre el territorio, a su intención de extender de forma permanente su soberanía y a su política expansionista a través de asentamientos ilegales», añadió.
El ministro de Exteriores británico, Ed Miliband, a su llegada este martes a Downing Street Isabel Infantes | REUTERS
Entre las medidas aprobadas por Londres figuran la prohibición de importar productos procedentes de asentamientos considerados ilegales en los territorios ocupados; sanciones contra las empresas constructoras y los financiadores de nuevos asentamientos; la prohibición de publicitar en el Reino Unido propiedades ubicadas en dichas zonas; sanciones contra personas acusadas de promover la violencia de colonos contra palestinos; y restricciones a las exportaciones de armas y otros productos que, según el Gobierno británico, «contribuyan materialmente a la ocupación».
Miliband aseguró que este paquete de medidas demuestra que «el Reino Unido no guarda silencio ante una profunda injusticia ni es impotente para actuar».
La decisión británica constituye hasta ahora la condena más contundente de Londres a las políticas israelíes en los territorios ocupados y coincide con los planes de Israel de construir unas 1.200 viviendas en la denominada zona E1, un área estratégica situada al este de Jerusalén. Estos proyectos han suscitado una amplia condena internacional.
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar ABIR SULTAN | EFE
Israel responde
Poco después del anuncio, los ministros de Exteriores de doce países emitieron una declaración conjunta en la que expresaron su intención de imponer restricciones comerciales a los asentamientos. El texto fue suscrito por Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal, el Reino Unido y Suecia. En la declaración, los firmantes sostienen que debe preservarse la solución de dos Estados y piden al Gobierno israelí que detenga de inmediato la expansión de los asentamientos.
Tras calificar de «escandalosas mentiras» las palabras de Miliband, el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, acusó al Gobierno británico de «trabajar sistemáticamente contra el Estado de Israel». En respuesta, anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén.
Sin embargo, el Reino Unido no solo se enfrenta a las críticas de Israel, sino también a las de Estados Unidos. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, aseguró que Washington responderá «sin duda» a las sanciones anunciadas por Londres y advirtió de que estas podrían tener un «enorme impacto económico» sobre las empresas británicas.
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