El cuento de la buena víctima: La Habana culpa al embargo de que el PIB no crezca un 10,8% 'No ha habido, ni hay negociaciones' con EEUU, dice Bruno Rodríguez y le exige prisa a Washington en la entrega de ayuda humanitaria.
En su tradicional puesta en escena de septiembre, el canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, volvió a apelar al victimismo y a la propaganda para justificar el colapso integral de la Isla. Ante la prensa nacional y extranjera, presentó el informe anual sobre los daños que La Habana endilga al embargo de EEUU, correspondiente al periodo entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
Según el ministro de Relaciones Exteriores, las afectaciones causadas por Washington en el último año alcanzaron "una cifra récord" de 8.083 millones de dólares, lo que representaría un incremento del 7% respecto al periodo anterior, dijo, al tiempo que reiteró que las "sanciones" son la causa directa del desastre cotidiano de las familias cubanas.
Rodríguez Parrilla afirmó que, sin las restricciones de EEUU, el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba a precios corrientes en 2025 habría sido un 10,8% superior.
El cálculo, carente de fundamentación técnica, ignora de manera deliberada la parálisis de las reformas económicas internas, la burocracia centralizada y el abandono sostenido de la infraestructura nacional. Como viene siendo habitual, la narrativa oficialista intenta trasladar hacia factores externos la responsabilidad por el desplome productivo, la escasez de alimentos y el deterioro del nivel de vida.
El canciller centró gran parte de su discurso en el "bloqueo energético" ejercido por Washington desde enero para impedir, dijo, la importación de combustibles y la llegada de buques petroleros a la Isla. Según la narrativa del régimen, esta sería la razón de las más de 20 horas diarias de apagones que sufre la población en el sector residencial, así como del colapso en el abasto de agua, el transporte público paralizado y las severas afectaciones en los servicios hospitalarios, donde las listas de espera quirúrgica superan los 100.000 pacientes.
A pesar del tono catastrofista empleado por Rodríguez Parrilla —quien comparó las medidas de Washington contra La Habana con la situación en Gaza—, el informe elude mencionar que, durante años, el régimen relegó la actualización y el mantenimiento del sistema electroenergético nacional para volcar recursos financieros hacia la construcción de hoteles de lujo, gestionados por el conglomerado militar GAESA, los cuales permanecen hoy en su mayoría vacíos.
El informe añade que los daños acumulados en más de seis décadas ascienden a 178.700,5 millones de dólares a precios corrientes. Además, denunció que las sanciones secundarias, la Ley Helms-Burton y la inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo provocaron que 34 entidades bancarias internacionales declinaran realizar operaciones con la Isla entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
Pese a las acusaciones de "asfixia total", EEUU continúa figurando entre los principales proveedores de alimentos e insumos agrícolas de Cuba, ventas que se realizan bajo el amparo de excepciones comerciales aprobadas por el Congreso estadounidense y que exigen el pago al contado por parte de La Habana.
Como en entregas anteriores, culpar al embargo de un crecimiento hipotético del 10,8% en el PIB sirve como coartada política previa al debate en la Asamblea General de la ONU, pero no resuelve la crisis ni ofrece respuestas al agotamiento del modelo castrista. Dicha votación, que se llevará a cabo en octubre en Nueva York, volverá a poner a prueba las redes de influencia de La Habana, toda vez que, en la edición de 2025, obtuvo uno de sus peores resultados.
Exigencia de ayuda humanitaria y conversaciones sin avances
Además de ofrecer cifras no verificables, Rodríguez Parrilla se quejó de la demora en la entrega de los 100 millones de dólares de ayuda humanitaria ofrecidos por Washington en mayo.
El canciller instó al Departamento de Estado a informarle "cuándo comienza a ejecutarse esa ayuda humanitaria, si incluirá medicina y alimentos, que es una verdadera prioridad para nuestro pueblo y por qué demora largos meses en ejecutarse". "¿Cuándo empezará y sobre todo cuándo terminará?", formuló.
"No debe nadie lucrar políticamente con la necesidad ni el sufrimiento", dijo, obviando cómo el régimen cubano ha instrumentalizado ambos elementos durante décadas.
Sobre las conversaciones entre el régimen de Cuba y la Administración Trump, Rodríguez Parrilla apuntó que "ha habido conversaciones con el Departamento de Estado y se mantienen comunicaciones en este sentido". Pero, dijo, el diálogo "no muestra avances ni progresos a partir de la falta de voluntad del Gobierno de EEUU".
"No ha habido, ni hay negociaciones, ni existen acuerdos u hojas de ruta", remarcó, en medio de las crecientes tensiones entre La Habana y Washington, y de declaraciones desde el Departamento de Estado que apuntarían a la existencia de negociaciones, solo que por vías no oficiales y de las que Rodríguez Parrilla tal vez no esté informado.
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