El economista compartió su columna semanal en AgenHoy radio y analizó el contexto político y social de la actualidad.
l lunes de la semana pasada le alcanzaron a la Casa Rosada encuestas de imagen política, como todas las semanas, en las cuales esperaban que la valoración positiva de la gestión y la presidencial estuvieran en el orden del 34%-35%. Sin embargo, se encontraron con la noticia de que esas imágenes comenzaban con un 2: estaban entre el 28% y el 29% y cayendo, lo que comenzó a generar zozobra ante los planes de reelección presidencial en 2027.
En forma seguida, el martes por la tarde, desde Estados Unidos, el ministro de Economía, Luis Andrés Caputo, informó la tercera negativa del Fondo Monetario Internacional (FMI) a entregar fondos frescos a la Argentina y el pedido de que se flexibilice el tipo de cambio para dejarlo flotar más libremente y que llegue a los tan ansiados $1.800 promedio de los que se viene hablando desde hace tres meses.
Hablamos de una tercera negativa porque las dos anteriores fueron, la primera, durante la visita al país de Kristalina Goergioeva, directora gerente del FMI y la segunda, la comunicación de Gita Gopinath, ex primera subdirectora gerente del organismo -que actualmente ejerce un rol académico-, durante la semana pasada.
Todo ello sabiendo que un movimiento del tipo de cambio mayor al 2% sobre los valores que acomodaron los precios luego de la devaluación del 118% del 12 de diciembre de 2023, establecidos en torno de $1.500 por dólar, se trasladaría a precios y generaría un nuevo salto inflacionario cercano al 20%, ubicando a 2026 muy cerca del 60% anual.
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