Te ha pasado alguna vez que ves un look sencillo y piensas que luce sofisticado, bien pensado e incluso 'caro'. Pero no necesariamente alguna de esas prendas tiene un precio super alto. ¿Sabes por qué pasa?
Porque vestirse bien no necesariamente significa vestir caro o de marcas. Y muchas veces asociamos calidad con marcas o con un super presupuesto, pero la mayoría de las veces son los pequeños grandes detalles los que realmente hacen la diferencia y elevan un look.
El fit importa más que la etiqueta
Puedes tener un blazer carísimo, pero si los hombros no caen donde deben, las mangas son demasiado largas o simplemente te queda muy grande o muy chico, pierde gran parte de su efecto.
Una prenda que parece hecha a la medida para ti siempre será mejor. A veces, un pequeño arreglo de basta, cintura o mangas hace más por un look que comprar algo nuevo.
Los colores pueden elevar un look
No significa vestir únicamente de beige, blanco y negro. Un look puede tener color y seguir viéndose sofisticado. La clave es que exista intención: colores que conversen entre sí, una paleta definida y no demasiados puntos compitiendo por atención.
Y sí, puedes optar por looks monocromático sigue siendo una forma sencilla de lograrlo.
La calidad percibida
No hablamos de prendas costosas o determinadas marcas . Hablamos de telas con buena caída, tejidos que mantienen su forma, costuras limpias y prendas que no se ven desgastadas después de pocos usos.
Cuando compres, mira más allá del precio. Toca la tela, observa cómo cae y revisa los acabados. El precio no siempre es garantía de calidad.
Los zapatos y la cartera el complemento ideal
Puedes llevar un outfit impecable, pero unos zapatos desgastados o una cartera que ha perdido su forma le bajan varios puntos al outfit final.
No tienen que ser de diseñador. Tienen que verse cuidados, funcionar con el look y, sobre todo, no parecer una elección de último minuto.
Accesorios con intención
Unos aretes interesantes, un cinturón bonito, unos lentes o un pañuelo pueden hacer que prendas básicas se vean completamente diferentes.
Pero no es necesario llevar todo al mismo tiempo. A veces, uno o dos elegidos con intención funcionan mucho mejor que intentar que cada accesorio sea protagonista.
El styling lo cambia todo
Empieza por conocer tu cuerpo. Detalles como remangar una camisa, marcar la cintura, doblar una manga, dejar ver el tobillo, jugar con las proporciones o agregar una tercera prenda son pequeños detalles, pero hacen que un outfit pase de simplemente 'tener ropa puesta' a verse realmente sofisticado.
Y lo mejor es que no cuesta nada.
El Cuidado
Una prenda arrugada, llena de pelusas, con un botón a punto de caerse, hilos sueltos, unos zapatos sucios pueden arruinar incluso el outfit más costoso.
Mientras que una prenda económica bien cuidada, limpia, planchada puede verse muchísimo mejor.
¿El secreto es gastar menos?
No necesariamente. Se trata de comprar mejor y observar bien.
Invierte cuando realmente valga la pena, cuida lo que ya tienes, arregla lo que necesite arreglo y recuerda que muchas veces lo sofisticado de un look no es la marca o su valor, sino como todo está construido en conjunto, incluyendo una buena postura y actitud.
Porque al final, que un look se vea caro no es cuánto pagaste, sino que nadie sepa lo que te costó, sino cómo tú lo llevas, la intención y sus cuidados.
¡Hasta la próxima!
Fiorella Garcia-Pacheco
Estratega de Imagen
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