La 'Camarita' es uno de los casos conexos a los Cuadernos de las Coimas y parte de los hechos de corrupción que juzga el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7). Hace dos semanas, por pedido de la fiscal Fabiana León, comenzaron a declarar testigos vinculados a ese tramo del expediente: empresarios a quienes el financista K Ernesto Clarens les requería el pago de fondos ilegales. Uno de los testigos, Juan Manuel Saavedra Vértiz, habló este jueves como testigo de la 'planilla' que tenía el financista kirchnerista y el planteo de una 'política de Gobierno de recaudar para la causa'. El porcentaje de los sobornos requerido era un 10% de los contratos. Otro testigo ratificó el pedido de fondos por parte de Clarens.
Un total de 191 coimas se le atribuyen a Cristina Kirchner en el marco del expediente conocido como la 'Camarita', donde se investigó la cartelización de la obra pública vial, que estiman llegó a mover más de 30 millones de dólares.
En este expediente que cuenta con 51 imputados y 191 hechos de cohecho activo y pasivo investigados, hubo tres pilares que posibilitaron desentrañar el circuito de sobornos alrededor de la Cámara de la Construcción. Se trata de los aportes como arrepentidos del ex secretario de Obras Públicas, José López, el financista K Ernesto Clarens y, esencialmente, el ex presidente de la Cámara de la Construcción, Carlos Wagner.
El caso conocido como 'Camarita' se inició el 22 de agosto de 2018 como un desprendimiento del expediente principal de Cuadernos, 'tras reunirse elementos que sustentaran que la asociación ilícita también había operado en los rubros específicos de obra pública civil, energía y transporte'.
Este jueves, el empresario Juan Manuel Saavedra Vértiz declaró ante los magistrados y la representante del Ministerio Público Fiscal, y contó cómo conoció a Ernesto Clarens. 'Era un tipo muy simpático, agradable. Nos pusimos a hablar de fútbol, le gustaba mucho el fútbol parece', relató al momento de reconstruir el primer encuentro.
¿Por qué se juntó con el financista? Porque se lo pidió Sandro Férgola, un entonces funcionario de Vialidad Nacional también investigado en el caso de los Cuadernos y en el segundo tramo de Vialidad. Durante esa reunión con Clarens, relata el testigo, en un momento le comentó que existe una 'política del Gobierno de recaudar para la causa'.
En ese momento remarcó: 'esas fueron las palabras" y que en ese marco de 'recaudar para la causa' le dijo que el dinero que debían pagar 'era de un 10% del monto total de la obra'. Esta información, señaló el testigo, fue corroborada con los integrantes de las otras compañías que integraban la UTE. 'También les habían pedido dinero y se negaron'.
Ante la consulta de la fiscal León, el empresario explicó que Clarens contaba con una 'planilla donde detallaba el precio de cotización del contrato' que habían ganado.
La compañía de Saavedra Vértiz no accedió al pago de los sobornos requeridos. 'Un día me cruzo a Férgola en Vialidad y me dijo que le debía una respuesta a Ernesto', recordó.
Cuando se convirtió en arrepentido, Wagner dijo que el anticipo financiero era 'normalmente del 10%, y de ese anticipo pagaban el 5% de retorno. A veces, el 3% si la obra no tenía anticipo financiero contra los certificados de obra'.
Cuando ese valor se fijaba, el presidente de la Cámara se lo pasaba a José López y él, a su vez, 'se la pasaba a la gente de Vialidad para que lo incluyan en el listado del próximo mes. El listado que me pasaba la gente de la DNV era un listado de certificados de obra ejecutado por las empresas y que se adeudaba. El porcentaje del 3% era un acuerdo que tenían con Clarens'.
Según la confesión de Wagner, 'la obra pública iba a ser uno de los métodos de recaudación de dinero para los gastos políticos. A modo de ejemplo, llamada una licitación los interesados compraban los pliegos y se reunían en distintos lugares para determinar al ganador de la licitación'.
El funcionario nexo con el financista K
Fue Férgola quien le dijo a Saavedra que debía reunirse con el financista 'para hablar temas vinculados a la obra'. Se trataba de una licitación sobre la Ruta Nacional 3 en el partido de La Matanza. Previo a toda esta situación, su socio Patricio Gerbi le había contado que desde el Gobierno Nacional les habían pedido que se retiren de la obra. La Unidad Transitoria de Empresas resolvió que no iban a pagar la coima solicitada.
La UTE se constituyó con Coarco, Equimac y Costrumex, de la familia Saavedra. Cuando la fiscal Fabiana León le preguntó al testigo por qué desde el Poder Ejecutivo Nacional había interés en que se retiren de la compulsa de precios, Saavedra respondió que 'había un favoritismo de alguien del gobierno hacia la empresa Esuco y Decavial'. Ambas compañías pertenecen a Carlos Wagner, que presidía la Cámara de la Construcción desde donde se cartelizó la obra pública.
La comunicación con Férgola -subadministrador de Vialidad Nacional-, fue de la siguiente manera: 'Cuando ganamos, un día me llamaron de Vialidad. La secretaria del ingeniero Férgola me citó a una reunión a mí solo. Me pasó el teléfono de Ernesto Clarens y me dijo que me tenía que comunicarme con él por unos temas de la obra. Le pregunté dónde lo veía; pensé que era alguien del equipo técnico de Vialidad', la respuesta del funcionario fue: 'No, llamalo y te vas a reunir".
Después, vino el encuentro y el pedido del pago del 10% del monto total de la obra bajo la premisa de que era 'una política del Gobierno' y que esa recaudación, era 'para la causa'.
La 'ayuda' de Clarens
Jorge Cibraro, vinculado a la empresa ICF, fue otro de los testigos que se escuchó este jueves. Tuvo a su cargo el control técnico de la totalidad de las obras hasta el 2011 e integró el directorio de la compañía familiar. Si bien siempre actuó en carácter de apoderado, le dijo al TOF 7 que nunca tomó decisiones sobre el rumbo financiero de la compañía.
Se desempeñó en la empresa hasta el 2017, vendiendo el saldo accionario y cerrando toda participación en la sociedad en marzo de 2018.
En un momento, la fiscalía le consultó si conocía a Ernesto Clarens: 'me reuní con él por pedido de mi padre'. Si bien estuvo imputado en la causa, Cibraro fue sobreseído el 29 de abril de 2022.
'Ernesto Clarens, que era un hombre empático, afable, me ofrecía ayuda con la adjudicación de obras', dijo el empresario. Contó que ese ofrecimiento de ayuda era a cambio de 'requerimiento dinerarios a los que no accedimos'.
¿Qué ofrecía el financista? Le preguntaron al testigo, 'nosotros teníamos obras en adjudicación, una malla crema éramos la segunda oferta y la adjudicación duró un año y medio. Había demoras en la adjudicación y había demoras muy importantes en los pagos. También había demoras en otra obra pequeña, en la adjudicación, en la Ruta 3, pero no era de importancia. Demoró muchísimo la adjudicación'.
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