El secretario de Estado, Marco Rubio, inicia en Colombia una gira regional que incluye a Ecuador y Perú. Lo que tienen en común los tres países es su condición de aliados de la administración de Donald Trump. Pero es el primero de ellos que promete a partir de esta visita convertirse en uno de los grandes socios estratégicos de Washington. El ultraderechista Abelardo de la Espriella ha cumplido un poco más de un mes en la presidencia y ya ha dado claras señales de su voluntad de articular las acciones bilaterales en todos los niveles.
"El presidente sellará, vía apretón de manos, el cambio total en la relación con Estados Unidos", señaló el diario bogotano El Espectador. "Colombia y Estados Unidos llegan a una cita que puede marcar un nuevo capítulo en una relación de más de 200 años", sostuvo la revista Cambio.
De la Espriella, quien es ciudadano norteamericano y siempre se ha jactado de tener el pasaporte de ese país, recibe a Rubio en Barranquilla con una agenda ambiciosa que incluye la lucha coordinada contra lo que Washington llama "narcoterrorismo", el fortalecimiento de los vínculos comerciales y una hoja de ruta para desplazar a China del mercado colombiano.
EEUU ha ofrecido 26,5 millones de dólares tras el terremoto del 10 de agosto, una cifra acotada de cara a los desafíos económicos que suponen la reconstrucción de las zonas afectadas, uno de los grandes retos del actual Gobierno. Se espera algún nuevo gesto de la Casa Blanca en ese tema. Lo que ya se sabe es que existe entre ambos países una voluntad de acelerar el combate contra las estructuras criminales dedicadas al narcotráfico. De acuerdo con The New York Times, el responsable de la diplomacia trumpista quiere transmitir un mensaje claro: "Erradicar la cocaína y desmantelar a los grupos de narcotraficantes". Se espera que Rubio y De la Espriella hablen además sobre "las capacidades militares colombianas" y una eventual compra de armamento moderno.
Con De la Espriella en el Palacio Nariño, Colombia abandona por completo la política de "paz total" que intentó llevar a cabo sin éxito su antecesor de izquierdas, Gustavo Petro. El retorno de la "mano dura", a niveles de mayor severidad que los conocidos a comienzos de siglo con Álvaro Uribe, requiere de la asociación con Estados Unidos. Los organismos defensores de derechos humanos han expresado su temor por el retorno de la lógica del enfrentamiento desde el Estado y el peligro de una falta de distinción entre los grupos armados y la protesta social. "La figura que en campaña utilizó el presidente, Abelardo de la Espriella, cuando dijo que destriparía a la izquierda, generó rechazo, pero no sería novedad: en Colombia ya ha ocurrido. Una vez electo, aseguró que trabajaría por desmontar las garantías de los firmantes del Acuerdo (de paz) de 2016. Desde la firma del Acuerdo, más de 500 firmantes han sido asesinados. Es cierto que el espectáculo de la contienda política suele distar de los deberes de la magistratura, y el presidente tiene la obligación constitucional e imprescriptible de garantizar que la violencia no se repita. Mantener viva la memoria de las víctimas ayuda para evitar que Colombia tropiece de nuevo con su propia historia", advirtió en su editorial El Espectador. Con la llegada de Rubio como telón de fondo, el presidente firmó el decreto que levanta la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego en Colombia.
A Washington le interesa especialmente otra disputa. El reciente hallazgo de tungsteno en el departamento Caldas por parte de Collective Mining, tras seis años de exploración enfocada en oro, plata y cobre, es coincidente con la visita de Rubio y la anunciada firma de memorandos sobre energía nuclear civil y minerales críticos. La prensa colombiana recuerda al respecto que en 2025 se reportaron operaciones por más de 5000 millones alrededor del tungsteno a nivel global, y China concentra el 85% de la oferta global de ese meta. Y China es el segundo socio comercial de Colombia, una posición que se consolidó durante los años de Petro. El intercambio es ampliamente favorable a Pekín. Según Anif Centro de Pensamiento Económico, Colombia registra el mayor déficit con China entre los países de la región. La brecha que ya ronda los 18.000 millones de dólares. Para Washington, ese peso económico debe reducirse sustancialmente.
Antes de pisar suelo colombiano, Rubio informó sobre la incorporación de Perú al Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Trump para coordinar acciones con la mayoría de los países al sur del Río Bravo. Tanto Perú como Ecuador enfrentan problemas de seguridad serios. Keiko Fujimori espera la asistencia norteamericana que ya se ha hecho presente en el país vecino.
(0)Comments