Sarah Meyssonnier | REUTERS
La torre Eiffel abrió sus puertas este martes después de un día cerrada al público como consecuencia de la huelga de sus empleados por la exclusión del personal femenino durante la visita de una delegación hindú el pasado sábado. Un suceso que ha generado una agria polémica en Francia a tenor de la denuncia de los trabajadores del monumento, quienes aseguraron haber recibido directrices para que las mujeres se hicieran «invisibles» durante la recepción.
Detrás de esta petición se encuentra el movimiento religioso BAPS, acrónimo de Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan. Se trata de una secta creada en 1907 de tendencia conservadora y nacionalista que tiene importantes vínculos con el primer ministro de la India, Narendra Mohdi y las élites del país.
La visita de los representantes del BAPS a la torre Eiffel —el monumento más concurrido del mundo con 7 millones de visitantes al año— está relacionada con la inauguración ese fin de semana del primer gran templo construido en Francia bajo su patrocinio. La asociación, que suma más de un millón de fieles en todo el mundo, calificó este hito a través de sus redes sociales como «un emblema de la cultura india y el hinduismo».
No obstante, la Alianza India de París, en declaraciones a Le Monde, interpreta esta inauguración como «una nueva ofensiva de supremacismo hindú» y con una «visión del mundo conservadora y nacionalista». En este sentido, BAPS tiene especial predicamento en la diáspora india. Como prueba de ello está la construcción del templo hindú más grande de los Estados Unidos, inaugurado en 2024 en Nueva Jersey tras una inversión de 96 millones de dólares y el apoyo de 12.500 voluntarios.
La filial parisina de BAPS emitió una disculpa a través de su cuenta de X, aunque con matices. «Según tenemos entendido, en ningún momento se le negó el acceso a la Torre Eiffel a nadie. No obstante, queremos ofrecer nuestras más sinceras disculpas a cualquiera que se haya sentido perjudicado o incomodado por esta situación».
«Incidente inaceptable»
El alcalde de París, Emmanuel Gregoire, mantuvo una reunión con los representantes sindicales y anunció el inicio de dos investigaciones para esclarecer los hechos. La primera se llevará a cabo internamente por el SETE, la empresa encargada de gestionar la torre Eiffel. La segunda la iniciará el ayuntamienta «para comprender la cadena de decisiones que condujeron a esta situación y garantizar que tales hechos no se repitan», afirmó el regidor, que calificó el episodio como «un incidente inaceptable».
«En Francia, no se pide a las mujeres que desaparezcan», declaró la ministra de Igualdad, Aurore Bergé, mientras que la candidata de la Agrupación Nacional, Marine Le Pen, pidió que salga a la luz «toda la verdad».
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