Los líderes del partido alemán AFD, tras su éxito en las elecciones en el estado de Sajonia-Anhalt.
La victoria del partido ultraderechista AfD en las elecciones del domingo celebradas en el estado alemán de Sajonia-Anhalt fue recibida ayer con tranquilidad en el mercado. El índice DAX 40 de la Bolsa germana bajó un imperceptible 0,15%, el coste de la deuda de los países comunitarios apenas se movió y el euro subió frente al dólar un 0,1%.
Según recuerdan los analistas de Citi, "los gobiernos estatales de Alemania tienen amplios poderes en áreas como educación y pueden influir en la interpretación y ejecución de la regulación. Pero muchas de las decisiones relevantes para el mercado son usualmente tomadas a nivel federal", es decir, por el Ejecutivo de Friedrich Merz.
Esa conclusión puede pecar de complacencia. "El desenlace de las elecciones en Sajonia-Anhalt intensificará la presión sobre Gobierno federal y va probablemente a reforzar las preocupaciones sobre la fragmentación política", dice Deutsche Bank,
Además, el 20 de septiembre hay otras dos elecciones estatales (en Berlín y Pomerania), y si el partido conservador de Merz repite su mal resultado, habrá riesgo para su Gobierno de coalición con los socialdemócratas. En este caso, avisa ING, podrían frenarse los grandes planes alemanes de inversión en defensa e infraestructuras que están animando el crecimiento. "Los inversores no querrán ver cómo esto se interrumpe".
Más allá de Alemania, el triunfo de la AfD refleja el giro político de Europa hacia la derecha, ante el auge de partidos en muchos casos euroescépticos. Goldman Sachs destaca que el año que viene hay 9 elecciones generales, en países como España, Francia, Italia o Grecia, lo que puede crear riesgo político e incertidumbre. Alemania no tiene comicios hasta 2029, salvo que haya un adelanto por la actual situación política.
Según Nomura, "hace cinco años, los mercados no estarían tan tranquilos ante esta perspectiva". Entonces, inversores y analistas reclamaban más integración europea política y fiscal, para acompañar la política monetaria común.
El banco japonés da dos razones para la calma actual pese al posible frenazo en ese proceso. Una es que los partidos de ultraderecha ya no abogan por la ruptura del euro y la UE, aunque sí rechazan más integración entre los estados miembros. Y otra es que la trayectoria de Giorgia Meloni en Italia hace pensar que ese tipo de formaciones van a ser "fiscalmente prudentes".
La entidad nipona asegura que "de hecho, la mayor incertidumbre económica vendría por un auge de la izquierda populista".
En el caso español, Nomura destaca el crecimiento en las encuestas de Vox, agudizado tras la crisis de Ceuta. Pero los analistas de esa firma aseguran que un potencial Gobierno de PP y Vox tras las elecciones previstas en 2027 "podría ser visto de forma positiva por los mercados ya que probablemente buscaría reducir el déficit e implementar políticas amistosas con las empresas y el crecimiento. Así que las elecciones llevarán a más de lo mismo o un contexto fiscal y político mejorado, por lo que la prima de riesgo de España puede estrecharse más".
En todo caso, otro factor que tranquiliza al mercado, según Goldman Sachs, es que en años electorales la desviación media del déficit público en los países de la UE ha sido solo del 0,25% sobre el PIB.
Quizá la excepción a la complacencia del mercado es Francia, donde el país tiene un déficit del 5% del PIB y una presidencia de Marine Le Pen junto a la fragmentación parlamentaria podría impedir una contención del gasto. "La cuestión clave no es quién será el presidente sino si puede lograr una mayoría para desplegar los ajustes requeridos".
Pero la situación gala se ve como un problema más doméstico que europeo. Desde 2024, cada aumento de 10 puntos básicos en la prima de riesgo de Francia sobre Alemania ha hecho caer un 3% el índice CAC 40 de la Bolsa de París.
Por ello, entidades como Goldman y Barclays aconsejan Bolsa alemana frente a la francesa. El banco americano concluye que "la incertidumbre electoral va a mantener elevada la prima de riesgo francesa y el descuento de sus activos. Sin embargo, no vemos un riesgo sistémico".
Este riesgo para el sistema europeo llegaría, en cualquier caso, si la proliferación de gobiernos nacionalistas lleva a una marcha atrás en la colaboración fiscal europea, puesta de manifiesto tras el Covid, por ejemplo, y hace más complicado el trabajo del BCE.
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