Autor de más de cincuenta obras, dedicó su vida a revisar la historia argentina y a rescatar figuras populares. Cristina Kirchner lo despidió en redes. En 2014 había sido nombrado Embajador de la Cultura, cargo revocado por el Gobierno en 2025.
La cultura y el campo del pensamiento nacional argentino sufrieron una pérdida irreparable este lunes. A los 90 años, falleció el reconocido historiador, ensayista y contador público Norberto Galasso, dejando tras de sí un legado monumental y un profundo vacío en el ámbito académico y literario del país.
Nacido en Buenos Aires el 28 de julio de 1936, Galasso se graduó como contador en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1961. Sin embargo, su verdadera vocación lo llevó a convertirse en uno de los revisores históricos más importantes de la Argentina moderna.
A lo largo de su vasta trayectoria, publicó más de cincuenta ensayos, antologías e investigaciones. Su labor siempre estuvo ligada a la recuperación de las figuras de dirigentes sociales y populares históricamente relegados de los relatos tradicionales. Trabajó codo a codo junto a Arturo Jauretche en la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba) y, durante la última dictadura cívico-militar, sufrió la censura de varios de sus libros.
Sus biografías se convirtieron en materiales indispensables para entender las contradicciones de la formación nacional. Escribió obras fundamentales sobre próceres y líderes políticos como José de San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Juan Domingo Perón, Eva Perón, John William Cooke y Felipe Varela.
Despedida política y su rol como Embajador Cultural
La noticia de su fallecimiento generó un rápido eco en el ámbito político. La expresidenta Cristina Kirchner utilizó su cuenta de X para compartir sus condolencias: "Despedimos con mucha tristeza a Norberto Galasso. Gran Compañero. Historiador imprescindible de la Argentina", escribió.
Precisamente durante el mandato de Kirchner, en 2014, Galasso había sido distinguido como "Embajador de la Cultura Popular Argentina". Para aceptar este cargo honorífico con asignación, el historiador había renunciado a su jubilación. Conservó esta designación durante las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández, hasta que el decreto fue derogado en septiembre de 2025 por el gobierno de Javier Milei.
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