Ya entró en vigor: los trabajadores pueden ausentarse del trabajo por una urgencia familiar y cobrar esas horas
Una emergencia familiar puede obligar a un empleado a abandonar su puesto de trabajo de forma inmediata. Un accidente, una enfermedad repentina o cualquier otra situación inesperada que afecte a un familiar o a una persona conviviente puede requerir su presencia sin posibilidad de planificación previa.
El Estatuto de los Trabajadores contempla un permiso retribuido para estos casos. La normativa permite ausentarse por causas de fuerza mayor relacionadas con motivos familiares urgentes, siempre que una enfermedad o un accidente haga indispensable la presencia del trabajador.
¿En qué situaciones se puede utilizar este permiso?
El artículo 37.9 del Estatuto de los Trabajadores reconoce el derecho a ausentarse por motivos familiares urgentes cuando exista una situación de fuerza mayor que requiera la atención inmediata del empleado. El supuesto contempla tanto a determinados familiares como a personas convivientes.
La principal característica del permiso es su carácter urgente e imprevisible. Por eso, no está pensado para situaciones que puedan organizarse con anticipación, sino para circunstancias que aparecen de forma repentina y exigen que el trabajador atienda personalmente la emergencia.
La duración tampoco implica necesariamente cuatro jornadas laborales completas. La norma establece horas de ausencia retribuidas equivalentes a cuatro días de trabajo al año, lo que permite utilizar el tiempo de forma adaptada a las necesidades concretas de cada emergencia.
¿En qué situaciones se puede utilizar este permiso?
Fuente: EFE
ZIPI ARAGON
Las condiciones para organizar estas ausencias pueden quedar reguladas por el convenio colectivo correspondiente o, cuando no exista una regulación específica, mediante acuerdos con la representación legal de los trabajadores.
¿Es necesario presentar un justificante para cobrar las horas?
El trabajador puede tener que acreditar que la situación que provocó la ausencia realmente se produjo. En función de las circunstancias, pueden servir como respaldo un justificante médico, documentación hospitalaria u otro documento que permita demostrar la existencia de la emergencia.
El trabajador puede tener que acreditar que la situación que provocó la ausencia realmente se produjo.
La ausencia debe limitarse al tiempo imprescindible para atender la situación. Por ese motivo, el permiso no funciona como una licencia de varios días que el trabajador pueda utilizar libremente, sino como un mecanismo para responder ante una emergencia familiar concreta.
Este derecho tampoco debe confundirse con el permiso retribuido de cinco días previsto para determinados casos de hospitalización, accidente o enfermedad grave de familiares. Aunque ambos permisos están relacionados con situaciones familiares, responden a supuestos diferentes.
La diferencia principal se encuentra en las circunstancias que generan cada derecho. Mientras el permiso de fuerza mayor está pensado para una emergencia familiar urgente e imprevisible, el permiso de cinco días responde a determinados supuestos de hospitalización, accidente o enfermedad grave contemplados por la legislación laboral.
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