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Tras décadas de combate contra una enfermedad que marcó el desarrollo agrícola y social de sus costas durante el siglo XX, Costa Rica se encuentra en la etapa decisiva para erradicar definitivamente la malaria de su territorio. Con el fortalecimiento de la búsqueda activa en comunidades vulnerables y la implementación de tratamientos de última generación por parte de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el país busca saldar una deuda histórica de salud pública y consolidar la interrupción total de la transmisión autóctona.
En este contexto, las autoridades llevaron a cabo una evaluación técnica sobre la implementación de la prueba de deficiencia de la enzima G6PD, así como el uso de tafenoquina y de dosis altas de primaquina. Estas acciones forman parte de la Iniciativa Regional para la Eliminación de la Malaria, de la cual Costa Rica es país firmante y participante activo.
Como parte de estos esfuerzos, la Caja ha intensificado la búsqueda activa de casos en los últimos meses para detener la cadena de contagios en coordinación con el Ministerio de Salud. Para ello, los Asistentes Técnicos de Atención Primaria en Salud (ATAPS) cuentan con herramientas clave para diagnosticar oportunamente a la población en las comunidades más dispersas, así como con los insumos necesarios para iniciar el tratamiento de manera inmediata en el propio sitio de atención.
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La doctora Guiselle Guzmán Saborío, epidemióloga de la CCSS, resaltó que Costa Rica se posiciona como el primer país de Centroamérica en incorporar la tafenoquina dentro de sus líneas de tratamiento para la eliminación de este padecimiento.
'Esta innovación busca reducir el riesgo de recaídas y el abandono del tratamiento, fortaleciendo la seguridad y eficacia de la estrategia nacional de eliminación de la malaria, especialmente en un contexto de baja transmisión local pero con un creciente riesgo de casos importados', resaltó la especialista.
Por otra parte, la epidemióloga detalló que, durante la evaluación, los equipos técnicos nacionales y regionales revisaron los avances alcanzados, analizaron la información epidemiológica y evaluaron la capacidad instalada para garantizar un diagnóstico oportuno y un esquema terapéutico seguro.
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Dentro del plan de trabajo, se realizaron visitas de campo en la Región Huetar Norte para brindar atención médica a personas en condición de vulnerabilidad. En esta zona geográfica se registran actualmente 11 casos autóctonos y 39 casos importados, estos últimos impulsados por las características propias del cordón fronterizo y un alto flujo migratorio que complejiza las tareas de control sanitario.
Ante esta realidad, la doctora María Fernanda Valerio, coordinadora de la Estrategia de Detección, Tratamiento, Investigación y Respuesta contra la Malaria (DTI-R) en el Área de Salud de Santa Rosa de Pocosol, explicó que la labor interinstitucional resulta fundamental: 'Una vez que se diagnostica un caso positivo, se inicia de inmediato el tratamiento y se brinda un acompañamiento integral al paciente'.
Cuadro clínico y transmisión
Síntomas de la malaria:
Fiebre intermitente, escalofríos, dolor abdominal, fatiga, diarrea, náuseas, vómito, dolor de cabeza, respiración rápida, frecuencia cardíaca acelerada, tos y dolor muscular.
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Sobre la enfermedad y su vector:
La malaria es una afección causada por un parásito del género Plasmodium. En Costa Rica es transmitida principalmente por el mosquito Anopheles albimanus, especie que posee patrones de comportamiento y criaderos distintos a los del mosquito transmisor del dengue, zika y chikungunya.
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