El terremoto del 10 de agosto encontró a municipios rurales con profundas brechas en salud, conectividad y servicios públicos, según Así Vamos en Salud, situación que podría dificultar ya la recuperación de las poblaciones afectadas.
El estudio Condiciones previas en salud analizó 396 municipios caracterizados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD, y contrastó sus condiciones con la clasificación territorial del Departamento Nacional de Planeación.
Los resultados muestran un patrón persistente: a medida que aumenta la ruralidad, disminuyen la cobertura de servicios básicos y la disponibilidad de profesionales de salud, condiciones que pueden pesar durante la atención de emergencias en zonas afectadas.
Así Vamos en Salud advierte que"Estas brechas no fueron ocasionadas por el terremoto, pero pueden incidir en la capacidad de respuesta y en la recuperación de las poblaciones afectadas". El hallazgo marca el desafío.
Médicos y especialistas, una brecha crítica
Uno de los principales problemas está en la disponibilidad de médicos. La densidad promedio de profesionales registrados en ciudades y aglomeraciones es 6,7 veces mayor que en municipios rurales dispersos afectados por el terremoto actualmente.
Además, el 16,4% de los municipios rurales dispersos afectados no cuenta con médicos generales registrados, una carencia especialmente relevante cuando una emergencia incrementa las necesidades de atención médica en estos territorios y sus comunidades hoy.
La situación es todavía más marcada en pediatría. Antes del sismo, el 100% de los municipios rurales dispersos afectados no contaba con pediatras registrado s, mientras esa proporción llegaba al 95,4% en municipios rurales afectados locales.
El déficit también alcanza la enfermería. Las ciudades y aglomeraciones registran, en promedio, 6,6 veces más profesionales que los municipios rurales dispersos, y el 17,8% de estos últimos carece de profesionales de enfermería registrados locales.
En salud mental aparece otro contraste. Aunque el 94,5% de los municipios rurales dispersos cuenta con psicólogos registrados, más del 90% de los municipios intermedios, rurales y rurales dispersos analizados no tiene psiquiatras registrados locales.
También preocupa la rehabilitación: el 53,4% de los municipios rurales dispersos afectados no cuenta con profesionales de fisioterapia registrados, según la información disponible antes del terremoto y considerada en el análisis de salud local directamente.
Conectividad y servicios básicos también pesan
El panorama sanitario se cruza con una brecha digital. En los municipios rurales dispersos, la penetración promedio del acceso fijo a internet ronda el 2%, mientras en los rurales apenas supera el 5%, según el análisis.
En ciudades y aglomeraciones, el promedio de acceso a internet es 8,5 veces mayor. La diferencia puede dificultar la telemedicina, las consultas especializadas, el intercambio de información clínica y la coordinación institucional durante una emergencia.
Chocó, Cauca y Norte de Santander registran los promedios más bajos de penetración de internet entre los departamentos analizados, con 2,74%, 2,76% y 3,75%, respectivamente, según los datos presentados por Así Vamos en Salud.
A esto se suman las brechas de saneamiento básico. Norte de Santander presenta la situación más crítica: sus 13 municipios afectados registran coberturas promedio de 39,26% en acueducto y 34,50% en alcantarillado antes del terremoto.
El documento es una aproximación preliminar basada en información reportada antes del terremoto y en el último reporte RUD de la UNGRD, que puede variar con nuevas actualizaciones. Su propósito es aportar evidencia para planear la respuesta.
El propósito del estudio es aportar evidencia para la planeación de la respuesta, la priorización de recursos y la recuperación de los municipios afectados, especialmente donde las condiciones previas pueden aumentar las dificultades.
El terremoto puso así presión sobre sistemas locales que ya operaban con limitaciones. Para la recuperación, el documento plantea considerar las capacidades existentes en cada territorio y las brechas que antecedieron a la emergencia.
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