Carles Puyol es una de las leyendas más reconocidas del FC Barcelona y el fútbol español. El campeón del mundo en 2010 con España participó este fin de semana en la IFA 2026 de Berlín donde repasó varios temas de su carrera y de su vida actual. Una nueva aparición pública que permite repasar la trayectoria de un jugador que dejó una huella imborrable tanto en el Barça como en la selección española.
Retirado desde hace más de una década, Puyol reconoció que el fútbol sigue acelerándole el pulso, aunque ahora desde otro lugar. "El fútbol es mi pasión. He tenido mucha suerte en el Barcelona porque durante casi 20 años pude hacer lo que más me gusta, en el equipo de mi vida", explicó. "Ahora me toca apoyar al club desde el otro lado, desde casa. Intento no perderme ningún partido. Me sigo poniendo muy nervioso. Cuando era jugador, me ponía más nervioso antes del partido. Ahora, como aficionado, me pongo más nervioso cuando llega la hora de jugar".
"Me gusta verlo en casa, con mis amigos, con mi familia. Siempre intento organizar comidas o cenas alrededor del partido", contó. "Estoy sufriendo mucho por el club de mi corazón, pero con mucha confianza porque creo que tenemos un gran equipo. Espero que esta temporada podamos conseguir grandes cosas".
Carles Puyol, en un partido con el Barça Legends / FCB
Sobre su vida actual, alejada de los terrenos de juego, Puyol habló de un día a día tranquilo, marcado por la familia. "Por suerte, después de retirarme, sigo teniendo una vida muy activa. Viajo por todo el mundo, doy conferencias. Y me puedo sacar el gusanillo de jugar al fútbol con los partidos de Barça Legends. También tengo algunos negocios y colaboro con marcas. Cuando no estoy trabajando, mi día a día es muy tranquilo, muy familiar", dijo. "Me levanto con mis hijas, intento disfrutar al máximo. Todavía son muy pequeñas, tienen 10 y 12 años. Creo que la figura del padre y de la madre es importante, poder estar con ellas".
El exjugador explicó su día a día: "Llevo a mis hijas al colegio. Una vez están en el colegio, es tiempo para mí. Luego hago deporte, salgo con mis perros a la montaña y después ya tengo alguna reunión de trabajo. Comer y por la tarde las voy a buscar al colegio. Tienen extraescolares o estamos en casa con ellas. Es una vida muy tranquila, muy familiar, y es lo que me gusta".
El momento más emotivo de la charla llegó al repasar una imagen histórica: la final de Wembley de 2011, cuando Puyol cedió el brazalete de capitán a Eric Abidal para que levantara la Copa de Europa. El excapitán recordó el contexto que rodeó esa decisión.
"Eric Abidal había sido diagnosticado de cáncer. Por desgracia, es una enfermedad muy presente en la sociedad, pero no tanto en equipos de fútbol, en gente joven, en deportistas, en gente sana. Fue un golpe para todo el vestuario", relató. "Recuerdo ir a visitarlo al hospital, ir con bajo de ánimo y salir de allí con una sonrisa por todo lo que él transmitía. Después de unas semanas, empezó a entrenar con el equipo, poco a poco, progresivamente, y finalmente pudo volver a jugar. No solo jugar un partido de fútbol, sino jugar una final de Champions".
Éric Abidal, levantando el trofeo de la Champions League en Wembley / EFE
Puyol explicó cuándo decidió tomar la decisión. "Recuerdo estar en camilla porque yo también tenía problemas de rodilla. Y entonces decidí que Eric era quien merecía levantar esa copa por todo lo que nos había enseñado, por todo lo que había trabajado, por poder estar con el equipo. Estoy muy feliz, muy orgulloso de esa decisión".
Y recordó el instante exacto en el que se lo comunicó a su compañero: "Fui a ver a Eric y le dije: 'Eric, hermano, te mereces levantar esta copa. Coge el brazalete'. Y él me dijo: '¿de verdad?'. Sí, sí, disfruta el momento, porque la gente te va a preguntar qué has sentido al levantar la copa y no vas a poder explicarlo. Yo tuve la suerte de levantar la Champions League dos veces antes, y es un momento mágico y único".
Finalmente, preguntado por su forma de entender el liderazgo, Puyol fue tajante. "Un líder, un capitán, siempre tiene que poner los intereses del equipo por delante de los individuales. Eso es lo que he hecho siempre a lo largo de mi carrera. El equipo, el Barcelona, siempre ha estado por delante de mí. Así es como entiendo este deporte", afirmó.
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Y resumió su filosofía con una frase que definió buena parte de su carrera: "Se puede liderar de dos maneras, con la palabra o con el ejemplo. Yo me identifico más con el ejemplo, porque la palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Si dices una cosa y luego no lo cumples, rápidamente dejan de seguirte. Pero si dices algo y eres el primero en hacerlo, todos te seguirán".
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