Hay una imagen que resume el conflicto de Will Der: trabajadoras llegando desde Zona Sur, CABA y Zona Norte a la fábrica donde durante años dejaron buena parte de sus vidas y encontrándose con las puertas cerradas.
Sin preventivo de crisis y sin decir una palabra a los empleados, el 7 de agosto las trabajadoras y los trabajadores se encontraron con los portones cerrados y con la seguridad indicando que no podían pasar. La noticia recorrió el barrio y las plantas vecinas. Mientras no había novedades sobre los salarios del mes ni las indemnizaciones y mucho menos habían recibido telegramas notificando el despido y los pasos a seguir, 11 días después, Armando Anasal, uno de los dueños de Will Der, decía en Infobae: 'No les voy a prometer nada. Se va a pagar lo que se puede pagar, puede ser todo o puede ser nada'. Dejando con aún más incertidumbre y cuentas que pagar a las y los trabajadores.
Detrás de Will Der hay empresarios con un entramado de sociedades y negocios: Der Will, la fábrica de medias de Malvinas Argentinas, y Rocotex, en Catamarca. En 2021, Der Will anunció una inversión de 5 millones de dólares* para ampliar su planta. Hoy, esos mismos empresarios dicen que no pueden sostener los puestos de trabajo ni pagar indemnizaciones y dejan a 120 familias en la calle y sin un mango para subsistir.
La semana pasada, algunos recibieron telegramas de la empresa y les depositaron el salario del mes de agosto. Los montos varían entre 600 y 900 mil pesos, pero no saben qué se les está liquidando y tuvieron que ir a rechazar e impugnar los telegramas recibidos, ya que citaron el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo N.° 20.744, donde el motivo del despido es con causa justa. Es decir, el empleador sostiene que hubo una conducta grave del trabajador y que no permite continuar la relación laboral.
Resulta llamativo que empresarios de semejante trayectoria, al frente de empresas, plantas e inversiones millonarias, sean capaces de anunciar una desvinculación citando el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo en lugar del 245, justamente el que corresponde a la indemnización por despido sin causa. Es un poco increíble que a empresarios tan experimentados se les escape justamente un artículo cuando lo que está en juego son 120 puestos de trabajo. ¿Qué significa perder el trabajo cuando sos mujer y sostenés una familia?
No es casual, entonces, que la industria textil y de confección tenga una fuerte presencia femenina. En el sector de confección de indumentaria, las mujeres representan aproximadamente el 69% del empleo total, y llegan al 64% entre las asalariadas no registradas. Son mujeres que sostienen una parte fundamental de una industria que genera enormes negocios para las grandes marcas, pero que al mismo tiempo las expone a la precarización, los bajos salarios y, cuando las patronales deciden cerrar, al desempleo.
Esta desigualdad se profundiza cuando miramos lo que sucede puertas adentro de nuestros hogares: el 91,6% de las mujeres realiza trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que además ganamos, en promedio, casi un 30% menos que los varones. Por eso, perder un trabajo para una mujer trabajadora no significa solamente dejar de cobrar un sueldo: puede significar no saber cómo pagar el alquiler, comprar comida, sostener los gastos de sus hijos o afrontar una enfermedad. Cuando una mujer pierde su trabajo, el impacto no termina en la fábrica: entra directamente en su casa y afecta a toda su familia.
Y mientras las trabajadoras cargan con esta realidad, las grandes marcas que se benefician de su trabajo continúan haciendo negocios. Sin ir más lejos, los propios datos de PUMA Sports Argentina S.A. muestran que declaró en 2024 ganancias de 26,1 millones de euros. Quienes ponen sus manos, su tiempo y su cuerpo para fabricar esa ropa quedan, en cambio, expuestas a las decisiones de una patronal que pretende cerrar las puertas y descargar la crisis sobre sus espaldas.
Pero las trabajadoras de Will Der no se quedaron esperando. Frente al abandono de la empresa y la falta de respuestas, comenzaron a organizarse: se hicieron presentes en la puerta de la fábrica, hablaron con medios, convocaron a la comunidad y realizaron una olla popular para sostener su lucha. El 4 de septiembre volvieron a poner sus cuerpos y sus voces en la calle para reclamar por sus puestos de trabajo.
Y esa organización es la que tenemos que rodear de solidaridad. Porque defender a las trabajadoras de Will Der es defender el derecho de todas las mujeres trabajadoras a tener un salario, un trabajo y una vida digna. Las mujeres y las disidencias del Comité de Tigre tomamos partido
Desde la Comisión de Género y Diversidad que conformamos en el Comité de Tigre, discutimos que no queremos que las luchas de las mujeres trabajadoras queden aisladas. Por eso, votamos acompañar a las trabajadoras de Will Der.
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Porque entendemos que defender sus puestos de trabajo también es defender los derechos de las mujeres; que no nos pasa de lejos su situación; porque queremos #NiUnaMenos sin trabajo. Y porque sabemos que ninguna lucha puede ganar si queda encerrada dentro de las paredes de una fábrica.
La patronal quiere que cada trabajadora enfrente individualmente el problema: que negocie sola, que acepte lo que le ofrezcan y que cada familia se arregle como pueda.
Nosotras pensamos lo contrario: la salida tiene que ser colectiva y si tocan a una, nos organizamos miles.
Por eso necesitamos que la lucha de Will Der salga de las puertas de la fábrica y sea tomada como propia por las trabajadoras y trabajadores de Tigre, por las organizaciones feministas y sociales y por las pibas de la Marea Verde. De Ricardo Rojas a la Marcha de la Bronca
La pelea de las trabajadoras de Will Der no está separada de lo que vivimos todos los días. Salarios que no alcanzan, alquileres cada vez más difíciles de pagar, trabajos precarios, despidos, fábricas que cierran y una juventud que cada vez tiene más dificultades para imaginar un futuro. Por eso creemos que la bronca tiene que transformarse en organización.
El próximo 19 de septiembre se realizará la Marcha de la Bronca, convocada desde distintos sectores de trabajadores, organizaciones sociales, políticas, sindicales, feministas y de derechos humanos para salir a las calles contra el ajuste y las políticas del gobierno de Milei. La convocatoria viene construyéndose desde distintas luchas y asambleas, con el objetivo de unificar los reclamos y llevarlos a las calles.
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Desde la Comisión de Género y Diversidad del Comité de Tigre queremos que allí también esté la voz de las mujeres trabajadoras que sostienen hogares con salarios que no alcanzan; junto a las pibas que se sostienen en trabajos precarios, las estudiantes que pelean por la educación pública y el derecho a la educación; junto a las docentes y auxiliares, que no solo enfrentan el ajuste del gobierno nacional de Milei, sino también el de la provincia de Kicillof; y junto a la comunidad LGBT+, que también enfrenta la precarización y la discriminación laboral.
Y frente a quienes quieren que cada una se arregle como pueda, nosotras proponemos organizarnos juntas. Que la bronca se transforme en fuerza, que ninguna trabajadora quede sola.
La Marcha de la Bronca es un punto de encuentro para coordinar y empezar a hacer acciones juntas. Pero las mujeres y diversidades, históricamente, unimos nuestras demandas y conquistamos derechos. Es hora de volver a ser marea, tenemos que estar al frente de la lucha contra el ajuste del gobierno y sus cómplices.
La organización no termina el 19S: del 10 al 12 de octubre, Córdoba será sede del 39° Encuentro Plurinacional, una nueva oportunidad para estar organizadas con trabajadoras, jóvenes y diversidades y fortalecer nuestras luchas.
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