La denuncia contra la FIFA presentada por las Ligas Europeas ante la Comisión Europea ha incorporado nuevos argumentos sobre el calendario internacional de partidos femeninos y las competiciones vinculadas a esta disciplina. La organización comunicó la ampliación este martes y sostiene que el organismo rector del fútbol utiliza su capacidad reguladora para proteger sus intereses comerciales.
El documento, remitido a la Dirección General de Competencia, amplía una reclamación anterior formulada al amparo de la normativa europea de competencia. European Leagues considera que la FIFA reúne dos funciones que pueden entrar en conflicto: regula el fútbol mundial y, al mismo tiempo, organiza torneos. La denuncia contra la FIFA señala un conflicto de intereses
Según la organización, esa doble condición se traduce en decisiones que perjudican al fútbol femenino y a las ligas nacionales europeas. Su comunicado asegura que la conducta responde al «mismo patrón» que ya había identificado en la queja inicial, también relacionada con el fútbol masculino.
Las Ligas Europeas han relacionado igualmente su escrito con el proyecto fallido de Gianni Infantino para comercializar parte de los derechos de las competiciones de la FIFA. A su juicio, la controversia en torno a FIFA Forward Enterprise aporta otro ejemplo del conflicto que, según la organización, condiciona las decisiones del máximo organismo futbolístico. European Leagues reclama reglas para el calendario femenino
La entidad recuerda que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha establecido que la FIFA debe ejercer sus competencias reguladoras con criterios transparentes, objetivos, no discriminatorios y proporcionados. La organización considera que esas exigencias deben aplicarse también a las decisiones sobre el calendario internacional femenino.
Por esa razón, defiende que las ligas profesionales femeninas participen en el proceso de decisión cuando se aborden asuntos relacionados con la planificación de los partidos. European Leagues sostiene que la presencia de sus representantes resulta jurídicamente necesaria para afrontar el conflicto entre la regulación y los intereses comerciales.
La organización prevé trabajar con la Comisión Europea, las instituciones públicas que correspondan y otros actores del fútbol durante la investigación. En su petición final, reclama que el futuro del fútbol profesional femenino no quede decidido de forma unilateral por la FIFA y que se garantice el cumplimiento de la legislación de la Unión Europea.
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