PISA es una prueba internacional de la OCDE que evalúa cada tres años qué tan preparados están los estudiantes de 15 años para aplicar lo aprendido en matemáticas, lectura y ciencias. No mide solo contenidos de un programa escolar, sino competencias para resolver problemas de la vida real. Sus resultados sirven para comparar sistemas educativos, detectar brechas y orientar políticas públicas.
En los resultados del 2025, difundidos por la OCDE, se arroja que Paraguay está entre los países con peor desempeño. Solo el 10% de los estudiantes de 15 años alcanzó el nivel mínimo en matemáticas, y el 24% lo hizo en lectura y en ciencias. La brecha con el promedio de la OCDE es amplia: 65%, 69% y 74%, respectivamente.
El informe se da en un contexto de mayor cobertura: entre 2022 y 2025 creció la cantidad de adolescentes habilitados para rendir la prueba, aunque esa población se redujo. Frente a 2017, primera participación del país, matemáticas y ciencias se mantuvieron similares, pero lectura empeoró: el bajo rendimiento subió ocho puntos. El ausentismo también creció: 59% faltó al menos un día en las dos semanas previas y el mismo porcentaje se saltó una clase; 55% llegó tarde.
El estudio muestra además presión social y tecnológica. El 33% de los alumnos está en el cuartil internacional de menor nivel socioeconómico y el 28% dijo haber sufrido acoso varias veces al mes, por encima del 20% de la OCDE. El 38% señaló distracción por celulares en clases de ciencias y el 45% usa inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana. Participaron 6.510 estudiantes de 293 escuelas.
El retroceso no es solo paraguayo: PISA 2025 confirmó una caída generalizada en América Latina frente al promedio de la OCDE. Argentina y México bajaron fuerte en matemáticas, Brasil, Colombia y Costa Rica quedaron estancados, y Chile retrocedió en matemáticas y lectura. La región sigue lejos de la calidad educativa que exige el informe.
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