Más de 1,3 millones de personas quisieron correr el mismo maratón. En mayo de 2026, un récord de 1.338.544 corredores solicitaron participar en el ballot del TCS London Marathon 2027, un 18% más que el récord anterior de 1.133.813 solicitudes para la edición de 2026 y más del doble que las registradas en 2024. El dato resulta todavía más llamativo porque no se trata simplemente de una carrera que mantiene su popularidad: el maratón de Londres también alcanzó en 2026 un récord de 59.830 finalistas.
En Nueva York, Copenhague y Sídney aparecen señales similares. La demanda está creciendo, las carreras amplían su capacidad y, aun así, cada vez resulta más difícil conseguir un dorsal. Pero esos números representan solamente la parte más visible de un fenómeno mucho mayor. El running parece estar ocupando más espacio en la vida cotidiana de millones de personas y también en la industria deportiva.
La pregunta, por tanto, ya no es únicamente si hay más personas corriendo. Los datos disponibles muestran que las carreras continúan creciendo. RunSignup, que analizó 6,9 millones de registros correspondientes al primer semestre de 2026 y estima representar alrededor del 60% del mercado estadounidense de eventos de resistencia, registró un crecimiento promedio de 5,9% en la participación por carrera frente al mismo período de 2025. En las carreras con más de 5.000 participantes, el crecimiento llegó al 8,2%.
Lo interesante es entender por qué está ocurriendo y qué está cambiando alrededor de una actividad que durante mucho tiempo fue percibida como un deporte individual.
Estados Unidos ofrece una de las referencias más claras. Según la Sports & Fitness Industry Association (SFIA), la participación en running y jogging superó los 50 millones de personas en 2024, la primera vez que recuperó ese nivel desde 2020. La organización también señala que la participación deportiva y de fitness general alcanzó en 2024 un máximo histórico dentro de su serie.
La recuperación tampoco parece limitarse a una sola distancia. Un análisis de 600 carreras de ruta consolidadas en 44 países registró 4.668.261 finalistas durante 2024 y un crecimiento interanual de 17,1%. La media maratón aumentó 20,9% y el maratón 14,6%. Se trata de datos correspondientes a 2024, no a 2026, pero siguen siendo una de las referencias globales comparables más amplias disponibles para observar la evolución reciente del running competitivo.
La tendencia también aparece en datos más recientes de Estados Unidos. En el primer semestre de 2026, las carreras que ya estaban en RunSignup tanto en 2025 como en 2026 aumentaron su participación en promedio 5,9%. El dato resulta especialmente relevante porque compara carreras con presencia en ambos períodos y, por tanto, reduce el efecto que tendría simplemente incorporar nuevas carreras a la plataforma.
Las grandes carreras ofrecen otra señal. En Sídney, más de 123.000 personas solicitaron participar en el maratón de 2026, un 56% más que en 2025. La carrera, que ese año reunió un récord de 40.000 corredores y atletas en silla de ruedas, se consolidó además como un importante evento turístico para la ciudad.
En Copenhague, el maratón de 2026 se agotó en menos de 24 horas. Para la edición de 2027, por primera vez en la historia de la prueba se recurrió a un sorteo: 80.937 personas solicitaron uno de los 35.000 dorsales disponibles, con aspirantes procedentes de más de 160 nacionalidades.
Ninguna de estas cifras, por sí sola, explica el fenómeno. Juntas muestran algo más interesante: el crecimiento no está concentrado exclusivamente en las carreras más famosas ni en un solo país.
Una parte de la explicación está en el cambio de motivaciones. El SportsShoes Running Report 2026 encontró que la principal razón para correr es mantener o mejorar la condición física, con 37% de las respuestas. Pero el bienestar mental también tiene un peso importante: 28% de los corredores afirma que mantener o mejorar su bienestar psicológico es una de las razones por las que corre. Cuando se pregunta por los beneficios que realmente experimentan, la mejora de la salud mental y el estado de ánimo aparece en primer lugar, con 32%, seguida de dormir mejor y tener más energía, ambas con 30%.
El dato ayuda a entender por qué el running puede atraer a personas que no se consideran deportistas competitivos. El mismo estudio señala que apenas 9% de los corredores identifica un objetivo competitivo, como preparar una carrera, como aquello que inicialmente los lleva a salir a correr. Sin embargo, más de la mitad, 54%, participó en alguna prueba competitiva durante 2025. La competición aparece, en muchos casos, después de que la persona ya haya encontrado otras razones para correr.
La ciencia respalda parte de esta percepción, aunque exige prudencia. La literatura disponible asocia la actividad física y el running con diferentes beneficios sobre la salud mental, pero una asociación estadística no equivale automáticamente a una relación causal para cada individuo. Del mismo modo, correr no está exento de problemas cuando se convierte en una práctica excesiva. El atractivo del running parece estar precisamente en que puede cumplir objetivos muy diferentes: mejorar la condición física, salir al aire libre, controlar el peso, reducir el estrés o simplemente incorporar una rutina de actividad física.
El resultado es una redefinición del significado de correr. Para una parte creciente de la población, terminar una carrera rápida es importante; para otra, lo fundamental es dormir mejor, despejarse, conocer gente o tener una actividad que ayude a ordenar la semana.
Probablemente ningún fenómeno represente mejor esta transformación que el crecimiento de los run clubs. El informe Year in Sport 2025 de Strava señaló que el número total de clubes nuevos creados en su plataforma casi se cuadruplicó durante 2025 y llegó a un millón de clubes. Los clubes de running crecieron 3,5 veces, mientras que los eventos organizados por clubes aumentaron 1,5 veces interanualmente.
El fenómeno no surgió de la nada. En el informe correspondiente a 2024, Strava ya había registrado un aumento de 59% en la participación en clubes de running a nivel mundial. También encontró que 58% de los encuestados había hecho nuevas amistades a través de grupos deportivos y que las actividades realizadas por grupos de más de diez personas duraban, en promedio, 40% más que las realizadas en solitario.
La transformación es importante porque modifica una de las características históricas del running: su aparente carácter individual. Una persona puede seguir corriendo sola, pero el ecosistema que la rodea es cada vez más colectivo. Hay clubes, entrenamientos grupales, encuentros, retos, viajes, fotografías, aplicaciones y comunidades digitales que convierten una salida de 45 minutos en una experiencia social.
Strava refleja además un cambio generacional. Su informe de 2025 encontró que 30% de los usuarios de la Generación Z planeaba gastar más en fitness durante 2026 y que una proporción significativa utiliza el deporte como vía para conocer personas con intereses similares. No demuestra que la Generación Z esté corriendo únicamente por motivos sociales, pero sí apunta a una transformación en la forma en que las generaciones jóvenes entienden la actividad física.
Las redes sociales no pueden presentarse como la causa única del crecimiento del running. No existe evidencia suficiente para afirmar que Instagram, TikTok o Strava hayan creado por sí mismos una nueva generación de corredores. Lo que sí parece evidente es su capacidad para amplificar una práctica que ya estaba creciendo.
Una carrera compartida en redes deja de ser únicamente un resultado. Puede convertirse en inspiración para otra persona, en una recomendación de una ruta, en la presentación de un club o en el relato de la preparación para un maratón. El running se vuelve visible de una manera que antes no era posible.
Strava, por ejemplo, registró un nuevo recorrido creado cada 19 segundos durante el período analizado en su informe anual, mientras que 72% de sus usuarios registró entrenamientos directamente desde la aplicación. El mismo informe encontró que 46% de los encuestados estaría dispuesto a utilizar inteligencia artificial como entrenador inteligente.
La importancia de las plataformas no está solamente en publicar lo que se hace. También está en convertir el entrenamiento en una actividad medible y compartible. Kilómetros, ritmo, frecuencia cardíaca, segmentos, retos y logros hacen que correr tenga una dimensión digital que puede reforzar la motivación y la sensación de pertenencia.
El aumento de la participación termina chocando con un límite físico: una ciudad solo puede admitir determinado número de corredores en una carrera.
Londres es el ejemplo más extremo. El ballot para la edición de 2027 recibió 1.338.544 solicitudes, un 18% más que el récord de 2026. La organización calcula que más de un millón de solicitudes procedieron del Reino Unido y que 35% de los solicitantes británicos tenía entre 18 y 29 años.
Sídney muestra otra versión del mismo fenómeno. La carrera recibió más de 123.000 solicitudes para 2026, 56% más que el año anterior, y alcanzó un campo récord de 40.000 participantes.
Copenhague ofrece quizás la señal más interesante para entender la expansión fuera del circuito de las grandes majors. Después de vender todas las plazas de 2026 en menos de 24 horas, el organizador tuvo que introducir por primera vez un sistema de lotería para 2027. Los 80.937 solicitantes compitieron por 35.000 plazas.
Ya analizamos en detalle el crecimiento de la demanda y el calendario de las Abbott World Marathon Majors en 2026. Aquí el dato importante es otro: la presión sobre los dorsales ya no parece exclusiva de las carreras históricamente más famosas.
Otra diferencia respecto de hace una década es la facilidad con la que una persona puede comenzar a entrenar siguiendo una estructura determinada. Relojes GPS, aplicaciones y plataformas digitales permiten registrar distancia, ritmo, frecuencia cardíaca, carga y recuperación, mientras que algunos servicios ofrecen planes de entrenamiento sin necesidad de contratar inicialmente a un entrenador personal.
Los datos de RunSignup muestran además que el crecimiento no está relacionado únicamente con las megacarreras. Durante el primer semestre de 2026, la participación por carrera aumentó 5,9% y las pruebas con más de 5.000 participantes crecieron 8,2%. El dato sugiere que existe una demanda que se está distribuyendo por distintos tamaños de evento.
La tecnología probablemente no sea una causa principal del boom. Es más preciso considerarla un facilitador: reduce la incertidumbre, permite controlar el progreso y hace que entrenar para una primera carrera sea menos intimidante.
La inteligencia artificial también está empezando a transformar la forma en que los corredores entrenan. Uno de los ejemplos más claros es running.COACH, una plataforma de planificación que utiliza tecnología para adaptar el entrenamiento a la evolución de cada atleta. Su sistema puede detectar cambios en el rendimiento y ajustar automáticamente el contenido y la intensidad de las sesiones, mientras que después de cada entrenamiento ofrece un análisis personalizado. El corredor puede, además, modificar el plan cuando cambian sus circunstancias y retomarlo posteriormente sin perder la continuidad.
La importancia de este tipo de herramientas está en que trasladan parte de la personalización que tradicionalmente dependía de un entrenador a una plataforma digital disponible para un público mucho más amplio. running.COACH permite trabajar desde 5 kilómetros hasta maratón y ultradistancia, y puede conectarse con dispositivos y servicios como Garmin, COROS, Polar, Suunto, Fitbit, Strava y Apple Watch, integrando los datos de entrenamiento en el proceso de planificación.
No se trata solamente de generar un calendario de sesiones. El sistema analiza la evolución del corredor para que el plan cambie con él. Un entrenamiento realizado, una mejora de rendimiento o una interrupción pueden modificar lo que viene después. Esa capacidad de adaptación representa una de las principales diferencias entre un plan estático y un entrenamiento digital personalizado.
La tendencia es más amplia y empieza a extenderse por todo el ecosistema de aplicaciones deportivas. Strava informó que 46% de los encuestados estaría dispuesto a utilizar inteligencia artificial como un entrenador inteligente para deporte, mientras la plataforma y servicios como Runna están incorporando funciones de análisis y entrenamiento asistido por IA.
Pero conviene poner la tendencia en perspectiva. Estar dispuesto a utilizar IA no significa utilizarla de forma habitual, y la existencia de estas herramientas tampoco demuestra que la inteligencia artificial sea responsable del crecimiento del running. Por ahora, su papel parece más claro como una evolución de la personalización del entrenamiento: facilita el acceso a planes que pueden adaptarse a la evolución de cada corredor y permite analizar una cantidad de información que sería difícil gestionar manualmente.
La verdadera revolución podría llegar cuando esa capacidad de adaptación deje de ser una herramienta reservada a corredores experimentados y se convierta en una puerta de entrada para quienes están empezando. En ese escenario, la tecnología no solo ayudaría a correr mejor, sino también a hacer que comenzar a correr resulte más sencillo, estructurado y sostenible.
El crecimiento del running también está modificando la relación entre correr y viajar. Las grandes carreras internacionales funcionan cada vez más como destinos turísticos y no únicamente como competiciones.
El maratón de Chicago ofrece una medida concreta de ese impacto. Un estudio independiente atribuyó a la edición de 2025 un impacto económico de casi 756 millones de dólares sobre el área metropolitana de Chicago, un 7,5% más que en 2024. El estudio contabilizó 55.744 participantes y visitantes y estimó que el evento sostuvo 5.186 empleos equivalentes a tiempo completo.
El caso de Sídney también muestra la dimensión turística del fenómeno. Según Destination NSW, el maratón de 2026 reunió corredores y atletas en silla de ruedas de más de 140 países y generó más de 100 millones de dólares australianos para la economía visitante durante su primer año como Major.
Para muchos corredores, preparar un maratón internacional significa reservar vuelos, hotel, restaurantes y actividades alrededor de la competición. La carrera deja de ser una prueba aislada y se convierte en el centro de un viaje.
Los datos de participación muestran también que la expansión tiene una dimensión generacional y demográfica. El informe de mitad de año de RunSignup indica que, durante el primer semestre de 2026, 53,2% de los participantes en los eventos analizados se identificaron como mujeres. En ese mismo período, los participantes de 18 a 29 años representaron 21,8% del total, frente a 17,8% en 2025. RunSignup interpreta estos datos como una señal de recuperación de la participación de los adultos jóvenes.
Estos datos no permiten afirmar que exista un único 'nuevo corredor'. Lo que muestran es una mayor diversidad dentro del ecosistema. Hay principiantes que buscan bienestar, jóvenes atraídos por la dimensión social, corredores que compiten por primera vez, aficionados que llegan desde otras disciplinas y deportistas que migran del asfalto al trail.
El crecimiento también parece estar ampliando el concepto de lo que significa correr. No todos persiguen una marca personal ni todos aspiran a un maratón. Para una parte del público, el objetivo puede ser simplemente incorporar actividad física a su rutina; para otros, pertenecer a una comunidad o participar en una experiencia que combine deporte y viaje.
El aumento de la participación está generando un ecosistema económico más amplio alrededor del corredor, aunque las cifras globales de mercado deben tratarse con cautela porque las diferentes consultoras utilizan definiciones y metodologías distintas para calcular el tamaño de la industria.
Lo que sí puede observarse de forma más concreta es el crecimiento de los ingresos asociados a los propios eventos. RunSignup registró un aumento de 9,9% en los ingresos por carrera durante el primer semestre de 2026, un ritmo superior al crecimiento de 5,9% en participantes. La diferencia refleja, al menos parcialmente, el aumento de precios y de compras adicionales.
Al mismo tiempo, eventos como Chicago demuestran que una carrera puede tener un impacto económico mucho más amplio que el generado por las inscripciones. Hoteles, restaurantes, transporte, turismo y comercio local participan de una cadena económica que convierte una competición deportiva en un acontecimiento urbano.
El crecimiento también genera problemas. Cuando la demanda supera la capacidad, aparecen los sorteos, las listas de espera y una competencia cada vez mayor por los dorsales.
Londres ya se encuentra en una situación extrema: 1.338.544 solicitudes para 2027 y un número limitado de plazas. Copenhague tuvo que implantar un sorteo después de que la edición de 2026 se agotara en menos de 24 horas. Sídney recibió más de 123.000 solicitudes para una carrera con capacidad cercana a 40.000 participantes.
La expansión también obliga a las ciudades a resolver cuestiones de logística, movilidad, seguridad, sostenibilidad y convivencia con los residentes. World Athletics ha convertido precisamente estos asuntos en parte central de su agenda para 2026: la Global Running Conference, prevista para el 17 y 18 de septiembre en Copenhague, reúne a federaciones, organizadores, ciudades, medios y marcas para debatir el futuro del running de ruta y de los eventos de participación masiva.
El desafío ya no consiste solamente en atraer corredores. Consiste en encontrar la forma de recibirlos sin que el propio éxito termine deteriorando la experiencia, aumentando demasiado los costos o haciendo que las carreras sean cada vez menos accesibles.
Los indicadores disponibles durante 2026 no muestran una pérdida generalizada del interés por las carreras. Por el contrario, RunSignup registra crecimiento en la participación por carrera en Estados Unidos, Londres acaba de establecer otro récord de solicitudes, Sídney aumentó fuertemente su demanda y Copenhague entró por primera vez en el sistema de lotería.
Pero todavía sería prematuro afirmar que todo ese crecimiento representa un cambio estructural permanente. Parte de los datos disponibles refleja la recuperación posterior a la pandemia y parte responde a la expansión de determinados eventos y comunidades. La cuestión que comienza a plantearse en 2026 es distinta: cuánto puede seguir creciendo la participación antes de que la capacidad de las carreras, las ciudades y los propios corredores se convierta en el principal límite.
El crecimiento del running no parece responder a una sola causa. La evidencia disponible apunta a una combinación de factores que se refuerzan entre sí: personas que encuentran en correr una herramienta para mejorar su condición física y su bienestar; comunidades que transforman una actividad individual en una experiencia social; plataformas digitales que amplifican esa cultura; carreras populares que se convierten en objetivos personales y destinos turísticos; y tecnologías que hacen más sencillo empezar a entrenar y seguir el progreso.
Las cifras de 2026 muestran además que el fenómeno tiene una dimensión que va mucho más allá de las grandes majors. La participación en las carreras estadounidenses analizadas por RunSignup sigue aumentando, mientras eventos como Sídney y Copenhague registran una demanda extraordinaria.
Quizás la mejor explicación del boom sea que correr dejó de competir por un único espacio en la vida de las personas. Ya no es solamente deporte. Puede ser salud, bienestar, comunidad, viaje, tecnología, entretenimiento o una combinación de todos ellos. Y precisamente ahí puede estar la razón de su fortaleza: mientras las motivaciones cambian, correr sigue siendo una de las formas más sencillas de entrar en contacto con todas esas dimensiones a la vez.
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