Zabala, de 24 años, vecino de Irún, trabajador de Laminaciones y afiliado a Comisiones Obreras, formaba parte en Hondarribia, aquel 8 de febrero de 1976, junto con otras 200 personas, de una protesta para denunciar la desaparición de Pertur.
Lo hacían por la calle San Pedro cuando, repentinamente, irrumpió la Guardia Civil lanzando pelotas de goma y disparando. Una de aquellas balas fue a parar en la espalda del joven Zabala, ocasionando su muerte.
La reacción en el conjunto de Euskalherria fue inmediata. Manifestaciones, paros generalizados, huelgas, acuerdos de protesta por ayuntamientos e incluso se vio afectado el Festival de Cine de Donostia.
En Navarra, concretamente, además de los numerosos paros y protestas, y debido a las severas prohibiciones para manifestaciones, el Movimiento Sindical eligió la Catedral de Pamplona como lugar de encuentro y funeral por Iosu Zabala. El canónigo oficiante leyó la misma homilía que habían preparado los obispos Argaya y Setién.
El lugar se vio abarrotado por miles de personas. Representantes de diferentes sindicatos y Consejo de Trabajadores se ocuparon de la colecta, que posteriormente se le entregó a la familia.
Tras el funeral, los asistentes, de forma pacífica, se dirigieron hasta la plaza del Ayuntamiento de Iruña. Intervinieron representantes sindicales y entregaron un escrito al alcalde, para que, al igual que lo habían hecho otros ayuntamientos, tomaran un acuerdo sobre este suceso trágico.
Pero era tal el malestar general por esta muerte que la marcha continuó hasta las cercanías del Gobierno Civil con cánticos de protesta.
Sin llegar al destino, apareció la policía, entonces los grises, que disolvieron la marcha a base de pelotazos y porrazos, que causaron varios heridos.
Han pasado 50 años de aquel asesinato, y este pasado sábado hubo un emotivo homenaje para recordar a Iosu Zabala, organizado por sus familiares, la fundación 'Egiari Zor', así como por los ayuntamientos de Hondarribi e Irún, junto al mismo lugar donde fue abatido.
Intervinieron Belén y Arantza Zabala, sobrinas de Iosu, y tras agradecer al numerosísimo público asistente, manifestaron el dolor y sufrimiento de la familia durante estos 50 años y que 'aún nos queda un largo camino por recorrer'
Por la fundación 'Egiari Zor' intervino Pilar Garaialde, que fue describiendo, una tras otra, las grandes dificultades durante muchos años hasta conseguir que el Gobierno español reconociera como víctima a Iosu Zabala, mientras que el guardia civil causante ni siquiera entró en la cárcel porque fue amnistiado.
También el alcalde de Hondarribi, Igor Enparan, se dirigió a los presentes e hizo ver que habían pasado 50 años, pero hay sucesos que deben permanecer en la memoria y nombres que no pueden olvidarse, y el de Iosu Zabala es uno de ellos.
Amets Arzallus dedicó unos bertsos al homenajeado, y tras un aurresko, en el mismo rincón de la calle San Pedro de Hondarribia donde fue abatido Iosu Zabala, fueron familiares y asistentes los que llenaron de claveles el lugar y con ello terminó el emotivo homenaje a aquel joven trabajador de Laminaciones de Lesaka.
También en esta ocasión pamploneses estuvieron presentes en el homenaje del sábado en Hondarribi, como lo hicieron hace 50 años Tomás Caballero, Manolo Burguete, Josetxo Arbizu y Javier Yaben, sindicalistas en aquellos años de la dictadura.
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