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Vicente Urquía Almazán

Vicente Urquía AlmazánGraduado En Ciencias Políticas Y Ex Director General De Infraestructuras: Una autopista libre, mejor conectada y al servicio de La Rioja

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La liberación de la AP-68 dentro de 2 meses, el 11 de noviembre, representa uno de los cambios más importantes para la movilidad de ... La Rioja en las últimas décadas. No solo supone el fin de un peaje que ha condicionado durante años las comunicaciones de nuestra comunidad, sino que abre la puerta a un modelo de movilidad más eficiente, mejor conectado, con importantes beneficios para los ciudadanos y para las arcas públicas. Conviene también recordar que, contra los modelos desarrollados por el PP, de prorrogar concesiones y de ejecutar autopistas que luego ha habido que rescatar a un coste importantísimo, el PSOE ha decidido que todas las concesiones que iban venciendo acaben en la gestión pública. Así se ha hecho con AP-1 (Burgos-Armiñán), AP-4 (Sevilla-Cádiz), AP-7 (Tarragona-Valencia-Alicante), AP-7 (La Junquera-Tarragona-Barcelona) y AP-2 (Zaragoza–Mediterráneo). Por eso, resulta sorprendente escuchar al Partido Popular intentar apropiarse de este debate o dar lecciones sobre la gestión de esta infraestructura. Conviene recordar que fue precisamente un Gobierno del PP quien decidió prorrogar durante quince años la concesión de la autopista. Esa decisión ha tenido un elevado coste para los riojanos, ya que el Gobierno de La Rioja habrá destinado cerca de 90 millones de euros a bonificar los peajes del tramo riojano, durante estos años. Esta nueva situación permitirá que el Gobierno de La Rioja disponga de cerca de seis millones de euros para poder mejorar las carreteras de titularidad autonómica Es inevitable preguntarse qué podría haberse hecho con esos recursos si la autopista hubiera sido gratuita antes. Con esa cantidad podrían haberse acometido numerosas actuaciones de mejora y conservación en la red autonómica de carreteras, muchas de las cuales siguen necesitando inversiones importantes. El fin de la concesión cambia por completo este escenario. En el tramo riojano y aragonés, la gestión volverá a manos del Estado, que ya ha previsto un nuevo contrato de conservación y mantenimiento dotado con 22 millones de euros. Una inversión que garantizará el adecuado mantenimiento de la infraestructura. Esta nueva situación permitirá además que el Gobierno de La Rioja disponga de cerca de seis millones de euros anuales que hasta ahora se empleaban en esas bonificaciones y que podrán dedicarse a mejorar las carreteras de titularidad autonómica, reforzando la seguridad vial y la calidad de las infraestructuras de nuestra comunidad. Algunas voces han querido enturbiar esta buena noticia con los peajes que sí se mantendrán, aunque más reducidos, en el País Vasco. Sin embargo, conviene recordar que allí la gestión de las carreteras corresponde a las instituciones forales, que, en ejercicio de sus competencias, han optado por implantar sistemas de peaje en determinadas vías de alta capacidad para financiar la conservación y mejora de su red viaria. Es un modelo plenamente legítimo y utilizado también en numerosos países europeos (que algún día habrá que abordar también en España), pero distinto al que se aplicará en La Rioja y Aragón, donde la AP-68 será gratuita. El cambio, además, no se limita a la desaparición del peaje. Coincidirá con la entrada en servicio de la Ronda Sur de Logroño, una infraestructura estratégica que permitirá desviar el tráfico de largo recorrido que actualmente atraviesa la ciudad, reduciendo significativamente la circulación por la LO-20 y mejorando tanto la movilidad como la calidad de vida de los vecinos. A ello se suma otro compromiso esencial del Gobierno de España: garantizar la permeabilidad de la autopista. Una infraestructura de alta capacidad solo cumple plenamente su función cuando también sirve para vertebrar el territorio y facilitar la movilidad cotidiana de quienes viven y trabajan en él. En esa línea ya se puso en funcionamiento el enlace unidireccional de Lodosa y se encuentran en redacción los proyectos de mejora de los accesos de Haro, Calahorra y uno nuevo en Aldeanueva de Ebro, faltando solo de desarrollar, dos nuevos enlaces el de San Asensio-Briones y la posibilidad de un nuevo enlace para dar cobertura a la zona del Alhama. Además, la puesta en servicio de la Ronda Sur incorporará cinco nuevos enlaces y conexiones con la A-68, junto con la remodelación de otros tres existentes. Entre ellos destaca el nuevo acceso que dará servicio al Hospital de San Pedro, al polígono de La Portalada y a Villamediana de Iregua, mejorando la accesibilidad de una de las zonas con mayor actividad económica y concentración de población de La Rioja. En definitiva, la gratuidad de la AP-68 no es únicamente el final de una concesión administrativa. Es una oportunidad para transformar la movilidad de nuestra comunidad, liberar recursos públicos, mejorar las conexiones y hacer de esta infraestructura una verdadera herramienta de cohesión territorial. Después de años pagando por circular por una vía esencial para La Rioja, comienza una nueva etapa. Una etapa en la que la autopista será de todos y estará al servicio del desarrollo, la competitividad y la calidad de vida de los riojanos.
Vicente Urquía AlmazánGraduado En Ciencias Políticas Y Ex Director General De Infraestructuras: Una autopista libre, mejor conectada y al servicio de La Rioja
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