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La Esquina

Más solo que la una, y sin vuelta

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Dla extrema soledad de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados que le otorgó la investidura hace más de tres años ha alcanzado con Ceuta su máximo paroxismo. Tranquilos, que el líder no se da por enterado. La situación sería desesperante y definitiva para cualquier gobernante que no fuera Sánchez. Ahora no es que no le salen las cuentas para aprobar unos Presupuestos o sacar adelante unas leyes negociando indistintamente hasta las madrugadas con grupos y grupitos (tanto normales como chantajistas) qué concesión se le hace a cada uno. Ahora es que ningún grupo parlamentario ni ningún partido presente en el Congreso ha aceptado la exoneración de Marruecos en la crisis de Ceuta reiterada por el prsidente. Salvo, claro está, los diputados del PSOE, propicios en general a la demostración de entusiasmo ante todo lo que haga o diga Sánchez, y algunos –sólo íntimamente–, a la resignación. Una excepción: Margarita Robles, que no es ministra de cualquier cosa, sino de Defensa, uno de los ministerios llamados de Estado desde hace siglos, que permaneció silente y paralizada. Es que ni dentro del Gobierno hubo unidad en torno a su presidente en el asunto de Ceuta y Marruecos. Es que los socios del gobierno de coalición progresista lo criticaron como nunca y el portavoz de Sumar fue uno de los más duros. Es que ni los aliados del grupo que ha resultado ser el grupo más fiel a Pedro Sánchez (por eso avanzan claramente hacia su objetivo de la legislatura: ningún etarra en la cárcel y, a ser posible, con homenaje en sus pueblos), ha defendido lo indefendible sobre Ceuta y Marruecos. A la innegable soledad parlamentaria del hombre que fue capaz de proclamar 'somos más' cuando parecía nítidamente que eran menos –soledad que se ha reforzado y extremado ahora, en vísperas electorales ya ineludibles–, se une el creciente aislamiento en el que por voluntad propia vive. Es un mal que suele aquejar a quienes gobiernan conforme gobiernan. Se niegan a ver la realidad tal como es y construyen una realidad paralela que es replicada (en el sentido de repetida, no de contradicha) por una corte de asesores áulicos, estómagos agradecidos y pelotas por fanatismo. Desde la visita a la dana decidió no volver a pisar la calle más que para dar un mitin o visitar sitios con mucho guardia.
Más solo que la una, y sin vuelta
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