La trágica muerte del diputado federal de Morena, Zenyazen Escobar, es otra prueba más de que no hay crimen perfecto.
Quien o quienes decidieron acabar con su vida, al parecer quisieron simular un 'suicidio', pero el montaje fue tan burdo que en cuanto se viralizaron las imágenes del cadáver del extitular de la SEV, en las redes sociales el veredicto unánime de los internautas fue que todo apuntaba a un asesinato.
¿Quién lo mató o quiénes lo mandaron a eliminar?, eso deberán indagarlo, y pronto, las autoridades ministeriales, incluida la Fiscalía estatal aunque el caso lo haya atraído oficialmente la Fiscalía General de la República bajo el argumento de que la víctima era un legislador federal. Pero, para llegar a los autores materiales e intelectuales de este homicidio, la FGR deberá considerar todos los presuntos móviles que pudieran haber motivado este repudiable crimen.
Y es que no han faltado los que, por ejemplo, hasta han insinuado que la muerte de Zenyazen pudiera estar vinculada con el caso de la venezolana Yenifer Cristina Velázquez, tan sólo por la coincidencia de que el exsecretario de Educación apareció muerto el mismo día y mes, pero cinco años después de la misteriosa desaparición de la joven sudamericana con la que presuntamente sostuvo hasta septiembre de 2021 una relación extramarital.
Tampoco faltan los que no descartan un posible móvil político, dado el poder que el coordinador de los diputados federales veracruzanos de Morena había concentrado principalmente en la zona Córdoba-Orizaba, en la región central de la entidad.
Sin embargo, otra de las hipótesis que en las últimas horas ha cobrado fuerza son los millonarios negocios que mediante su influencia política había realizado. Hasta finales de 2018, como diputado local de Morena, mantuvo un modesto estatus económico de clase media. De joven había sido 'stripper' y luego consiguió una plaza de profesor, enrolándose en 2014 en el movimiento magisterial veracruzano en contra de la reforma educativa del expresidente Enrique Peña Nieto, donde estrechó su relación con Cuitláhuac García, quien en 2015 sería diputado federal de Morena y luego gobernador.
Precisamente con García Jiménez, un año después de que lo nombrara secretario de Educación, su patrimonio familiar se disparó de manera desproporcionada. En ese periodo, 2019-2023, amasó una inexplicable fortuna, acumulando decenas de terrenos y mansiones en los principales fraccionamientos residenciales de Xalapa, además de vehículos de alta gama, como el automóvil Mercedes Benz a nombre de su hija, en el que fue hallado muerto.
Este perfil desconocido como próspero empresario al vapor también deberá considerarse en la investigación de su asesinato, pues no se sabe si en su súbito enriquecimiento habrá afectado intereses de personajes ligados a negocios turbios.
Ayer, por ejemplo, la plataforma digital Latinus, del periodista Carlos Loret, publicó una investigación periodística sobre cómo a través de una maniobra política-empresarial, Zenyazen se hizo de la concesión del relleno sanitario 'Los Colorines', en Nogales, Veracruz, que recibe al día entre 2 mil y 2,500 toneladas de desechos sólidos de 40 municipios, la mayoría veracruzanos –entre ellos los de Orizaba, Córdoba, Fortín y Río Blanco–, y otros de los estados de Oaxaca y Puebla.
La concesión fue otorgada en 2022 por 15 años a la empresa Materiales Oconit, representada por su hija Sidny Darian Escobar López, cuyos ingresos ascenderían a 300 millones de pesos al año, pues el vertedero cobra a cada ayuntamiento alrededor de 350 pesos por tonelada de basura depositada.
De acuerdo con documentos del Registro Público de Comercio citados por Latinus, la hija del difunto legislador morenista obtuvo en enero de 2025 un poder general dentro de Materiales Oconit, mientras que su pareja, Emilio Vanegas Fernández, había ingresado previamente como socio y administración de la empresa.
Ahora, tras su muerte, ha trascendido que la concesión a la empresa de la hija del difunto diputado le fue asignada mediante adjudicación directa cuando debía otorgarse por licitación, y que antes de concesionarse a Materiales Oconit, el ayuntamiento de Nogales había entregado el manejo del basurero a Desarrolladora de Proyectos Loto, administrada entonces por Emilio Vanegas, quien posteriormente ingresó como socio de la empresa de su pareja.
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