Las promotoras españolas han visto en República Dominicana, en concreto en Punta Cana, una oportunidad para impulsar su crecimiento. Tanto es así que en estos momentos existen inversiones en ese país por valor de 1.600 millones para levantar cerca de 300.000 viviendas.
En un contexto en el que en España faltan más de 700.000 unidades para paliar el déficit de oferta y embridar los precios de los pisos, resulta llamativo este furor por invertir en el Caribe. La razón, no obstante, no sorprende, ya que se basa en el histórico problema de los obstáculos y las trabas burocráticas que existen en España, que frenan durante décadas los desarrollos urbanísticos. Mientras estos problemas persistan, las promotoras seguirán buscando fuera el negocio que no encuentran en España.
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