Lamento comunicar que el ciclo, en el fondo, es siempre el mismo: cuando algo pasa a los medios de comunicación mainstream, cuando se habla de ello en televisión, cuando ya es una broma, es que ya está llegando a su fin. Como la filosofía, lechuza que alza el vuelo a la noche, lo viral y lo memético son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir. Habrán oído en radios y en prensa hablar de eso que hacen ahora los jóvenes, farmear aura: es síntoma de que ya ha dejado de importar.
Es posible que aún nadie les haya explicado lo que farmear aura significa. En muchos videojuegos, farmear —viene de farm, granja, como quien se granjea una reputación, pero sobre todo como quien cosecha— es una tediosa y repetitiva tarea para ganar puntos de experiencia, objetos, coleccionables, lo que fuere. El aura es algo más difícil de definir; tiene que ver con el carisma, pero sobre todo con lo único, lo propio. Para Walter Benjamin, el aura es un fenómeno único de la distancia, ligado a las cosas y no a su reproducción, su existencia concreta en un tiempo y espacios determinados. Cuando se da una batalla de 'farmear aura', lo que sucede, en realidad, es la repetición de unos gestos concretos y viralizados, pero lo que importa es quién los hace y cómo los hace en un momento concretísimo.
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