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Mary Carmen Ambriz

El ciclón de la violencia

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Si el periodismo pierde la oportunidad de ejercer la libertad por miedo a la violencia, tiene lugar lo que el investigador denomina zona de silencio. No sólo se calla a la prensa, también a los ciudadanos, a la comunidad en general. Ocurre cuando hay un problema latente y por temor no se aborda. Este libro es una recopilación de conferencias que Claudio Lomnitz presentó para El Colegio de Nacional, en colaboración con la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas y la Comisión Local de Búsquedas de Personas de Zacatecas. No es la primera vez que Lomnitz aborda asuntos de esta naturaleza. A este título le anteceden El tejido social rasgado (2022) y Para una teología política del crimen organizado (2023). Su visión parte de que la violencia en México se originó desde la década de los años ochenta del siglo XX, como indicó en alguna entrevista. Habría que recordar también cómo el campo mexicano, en ciertos estados del norte del país, se vio afectado por una rotación de cultivos debido a que la siembra de ilícitos empezó a dejar una derrama económica más alta. Para Lomnitz esa zona de silencio se encuentra directamente relacionada con la violencia, la desaparición de personas y el crimen organizado. Cuando el periodismo enmudece lo que debería de denunciar, la academia señala lo que está ocurriendo. Así lo observa el ensayista e investigador, como una oportunidad para abordar esa inflexión en la comunicación que se presenta en varias zonas de Zacatecas. Denuncia, revela, compara, expone, recuenta, se indigna Desde su perspectiva, existen dos fenómenos importantes que han mermado la situación que se vive en Zacatecas: la formación de campamentos de entrenamiento militar para los soldados de los grupos criminales y el desplazamiento de comunidades en municipios de dominio criminal dividido, en especial los que son escenarios de enfrentamientos como Jerez, Tepetongo y Valparaíso. 'Es relevante mencionar los campos de entrenamiento, ya que su presencia puede, en un momento dado, estar relacionada con la geografía de las zonas de silencio, tanto porque se habla de desapariciones como método de reclutamiento forzados como porque se dice que estas operaciones se llevan a cabo con mucho sigilo y la indiscreción es castigada con severidad. Los campamentos serían algo así como el ojo del ciclón de la violencia y el silencio', refiere el autor. Los argumentos del investigador quedan sustentados con cifras. En 2021, indica, el estado de Zacatecas tuvo una tasa de 109 homicidios por cada 100 mil habitantes. 'Cuando la tasa media a nivel nacional en ese año fue de 28 homicidios; Fresnillo siempre va a la cabeza'. Se trata de una ciudad en donde la competencia que se establece entre varios grupos pone en riesgo a toda la población. Por un lado están 'los pequeños negocios que no pueden contratar fuerzas privadas de seguridad para cuidarlos'. Y, por otro, 'los ataques a barrios y casa habitación controlados por los grupos contrarios'. En ese sentido, lanza la siguiente conjetura: 'No sabemos si las numerosas desapariciones que ocurren en estos lugares sean para asesinar a las víctimas o si se trate mayoritariamente de una modalidad de reclutamiento forzado, pero la gente más enterada opina que, por lo general, se trata de lo segundo, es decir, del robo de personas para ocuparlas como soldados'. Otro asunto que le llama la atención es cómo la prensa regional ha optado por una actitud poco participativa. Esto quiere decir que no busca ir más allá o investigar, sino que se limita a la información que le pasa el gobierno de la entidad sobre la nota roja. Acaso habría que entender que ese conformismo remite a una situación de seguridad, pues como él menciona, en marzo de 2022 ocurrió el asesinato del periodista Juan Carlos Muñiz, quien colaboraba con Testigo Minero. Puntualiza: 'Y es que las causas, las consecuencias o las secuelas de un asesinato o de una desaparición simplemente no se publican. Las zonas de dominio múltiple se distinguen porque en ellas prevalece la incertidumbre respecto de quién ha sido responsable de determinado acto violento, por lo que dichos acontecimientos se publican de la manera más escueta y no se interpretan'. Los testimonios que recoge Claudio Lomnitz en su mayoría son resguardados bajo el anonimato. No puede señalar el nombre y apellido de su entrevistado porque lo colocaría en una situación de riesgo. Así se apoya en parentescos: el padre, la madre, el tío, el sobrino; a quienes llama simplemente 'mi entrevistado' o con un sólo apelativo: José, Antonia, la señora. 'Los cárteles no se nombran, o bien porque puede haber varios operando simultáneamente, o bien porque alguna persona que escucha puede ser un informante. La solidaridad invencible de los carnales, el abrazo de los jóvenes del barrio, puede agriarse en traiciones o por complicidades con personas que son ajenas al barrio', revela. Observa que, en ciertas ocasiones, los habitantes del lugar sienten que están más seguros si están conectados con alguien del cártel que con alguna autoridad. Porque la organización criminal busca ejercer control territorial en el barrio. Incluye estos testimonios: 'Cuando mataron a los choferes de SuKarne, repartieron la carne en todo el pueblo. Aparecían afuera de tu casa y tenías que agarrar la comida a güevo; si no, caías en desgracia. Organizaban bingos y regalaban lo que saqueaban de casas conquistadas. O te vendían barato lo que sacaban. Por los premios que daban mucha gente los protegía; de hecho, muchos trabajaban con ellos'. Finalmente expone que el Estado se ve impedido para 'negociar abiertamente con el crimen porque cualquier negociación significa legitimar al interlocutor. […] Por eso el Estado inventa eufemismos para edulcorar la naturaleza de las organizaciones, como por ejemplo su costumbre, reciente por cierto, de hablar consistentemente en sus comunicados de prensa de individuos 'generadores de violencia' antes que de cárteles'. Puede decirse que este libro es un reportaje. Son historias de vida, ejemplos de cómo el crimen organizado ha afectado en distintas zonas de Zacatecas. No debe ser común que la academia pueda mencionar un tema que otros, desde su lugar de origen, no consiguen abordar.
El ciclón de la violencia
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