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Dinorah García Romero

La gobernanza en la educación superior

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Los tiempos y las instituciones cambian; están sometidos a movimientos constantes, de carácter socioeducativo, económico y político. Esta permanente movilidad tiene sus ventajas y sus desventajas. Las primeras le aportan a la gobernanza de la educación superior la posibilidad de actualización permanente. Le aportan, también, aprendizajes que la preparan para comprender y asumir el sentido y la lógica de los tiempos cambiantes. Unido a esto, se producen desventajas, como es el riesgo de toma de decisiones carentes de calidad y de una intencionalidad definida. En este mismo sentido, se puede crear en la educación superior un modo de actuación que perpetúa una cultura estática, aislada de las aportaciones de las innovaciones culturales, científicas y económicas. La gobernanza que pretende generar una cultura cambiante en su entorno ha de asumir un estilo abierto, inspirador, en el ejercicio de su rol en el campo de la gestión institucional y social. Este tipo de gobernanza se construye desde la acción conjunta con otros. No tiene como fundamento exclusivo los aportes de las ciencias, del arte de gestionar. Se consolida y humaniza con las ideas, los problemas y las incertidumbres que acompañan la cotidianidad de la educación superior. La gobernanza no tiene nada de mágico; posee la fuerza que emerge de la articulación entre conocimiento de la realidad, humanización del poder y visión estratégica. Desde esta lógica, obtiene una comprensión situada e integral de los problemas de los actores institucionales y sociales. El conocimiento de la realidad es fundamental. Si la gobernanza ignora lo que acontece en su entorno inmediato y más allá, puede tomar decisiones de alto riesgo para la institución. Estas decisiones impactan la realidad social. Se espera que la gobernanza de las instituciones de educación superior cuente con los mecanismos necesarios para que sus decisiones posean la fundamentación requerida y el conocimiento que demanda la complejidad de los contextos a los que deben responder las decisiones que se toman. El conocimiento de la realidad requiere atención y seguimiento permanente a lo que acontece en el ámbito local, regional y mundial. La realidad es compleja, cambiante; con mecanismos para hacer avanzar y para colocar en situación de riesgos. Por ello, la necesidad de releerla con perspectiva crítica y propositiva: una lectura responsable. La humanización del poder se relaciona con la necesidad de que la toma de decisiones esté marcada por la búsqueda del bien común de la institución, de las colectividades y de la persona. La toma de decisiones ha de darle centralidad a las necesidades institucionales, al tiempo que se reconoce que están dinamizadas por las personas. Las decisiones académicas, financieras y administrativas impactan las iniciativas de la institución y a las personas o actores institucionales. Si no se toman en cuenta estos aspectos, la gobernanza se aleja de su rol, que es potenciar el desarrollo integral de las personas y de la institución. Además, se produce una ruptura entre la búsqueda del bien colectivo y la afirmación de un poder endogámico que distancia del poder servicio, del poder distribuido e inclusivo. Al suscribirse al newsletter acepta nuestros términos y condiciones y política de privacidad. La visión estratégica le permite a la gobernanza construir oportunidades y descubrir nuevas formas de impulsar la educación superior. Es una visión que le permite a la institución resituarse en su esfera de acción y anticipar decisiones de políticas que le dan respuesta a situaciones presentes y futuras. Estos tiempos marcan la acción institucional y constituyen tareas para los actores de la educación superior. La visión estratégica le confiere a la gobernanza un carácter inspirador, al mantener en acción la observación situada de los hechos, la comprensión de su complejidad y la interdependencia entre los tiempos presentes y futuros. El carácter inspirador de la gobernanza de la educación superior se distancia del inmediatismo y de la mirada segmentada. La cultura de la inspiración invita a soñar y a construir una educación superior transformante y humana en la que las personas cuentan; en la que el cargo es una oportunidad para aprender, para un servicio inteligente y para el diseño de una ruta que posibilite el caminar y la construcción conjunta. El cargo es, también, oportunidad para afrontar los desafíos y despertar talentos pausados; para alentar nuevas voces institucionales y sociales. Es, además, para posibilitar encuentros y reencuentros con las ciencias, con las culturas y con las concavidades del conocimiento. Debe ser una gobernanza para ser; y, jamás, para aparecer. La educación superior favorece el ejercicio de una gobernanza marcada por la autenticidad. EN ESTA NOTA Rectora del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, ISFODOSU. Exrectora del Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda (ISESP). Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Miembro Titular de la Carrera Nacional de Investigadores. Miembro de la Comisión de Educación de la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Investigadora del ISESP. Dra. en Sicología de la Educación y Desarrollo Humano. Compartir esta nota
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