Acierta el gobierno al aprobar un real decreto-ley restringiendo los derechos de extranjeros y demandantes de asilo a fin desolucionar la crisis de Ceuta. El decreto-ley y su posterior convalidación por el congreso de los diputados es la herramienta oportuna para atajar una situación de emergencia y dar un marco legal que permita que las autoridades ceutíes, la policía y el ejército procedan a expulsar, en breve espacio de tiempo, la avalancha humana que irrumpió en Ceuta ante la pasividad, cuando no jaleo, de las autoridades marroquíes. No olvidemos que, aunque la Constitución remite en su artículo 10 a los tratados internacionales en materia de derechos fundamentales, tambien delega en el legislador la regulación de los derechos de extranjeros y demandantes de asilo en España; sin garantizar unos derechos 'plenos' como los que reconoce a los españoles, sino 'de configuración legal'.
Es una medida tardía, pero acertada. Tardia porque debió adoptarse al poco de la avalancha interesada de inmigrantes en Ceuta, con la misma inmediatez que debió desplegarse el ejército en la frontera. Desde que se empezó a aplicar la 'doctrina Trump' de las relaciones internacionales, éstas vuelven a fundarse en la violencia y la intimidación, las cuáles sólo pueden atjarse con firmeza ejemplarizante y con contundencia fulminante. Pero tambien son unas medidas vergonzantes, porque ha tenido que ser la ministra de defensa, y en sede parlamentaria, la que ha pedido perdón a los ceutíes por la tardanza y el desamparo sufrido durante estas semanas; perdón que debió pronunciarse por los labios del presidente del gobierno y del jefe del Estado, renuentes a cumplir con sus deberes no ya jurídicos o políticos para con los españoles, sino morales para con los desamparados; porque no hay mayor desamparo que quedarse sin patria -como bien saben los vascos expatriados- quedarse sin los recuerdos y el cariño a la tierra y a los vecinos que nos acompañan cuando partimos a tierras extrañas. Muy especialmente cuando el desamparo se produce en la frontera misma de la patria que retrató Miguel de Cervantes en el Quijote, y en la que sufrió cautiverio y la otra gran causa de desamparo, la pérdida de la libertad.
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