Está claro que lo urgente en nuestro país es atender la grave crisis de inseguridad ciudadana que deja —en promedio— seis muertos al día, así como los esfuerzos de mitigación frente a los riesgos asociados al Fenómeno del Niño. En esto todos estamos de acuerdo y no hay vuelta que darle.
El escándalo por el secuestro de un empresario en Trujillo y el asesinato de cuatro personas que lo acompañaban, perpetrados por terroristas urbanos —aunque a rojos, progres y caviares les incomode el término y prefieran llamarlos 'grupos hostiles'—, muestra la decadencia en seguridad.
Cuando Alberto Fujimori llegó al gobierno, la crisis económica era asfixiante y fue necesaria la aplicación inmediata del llamado Fujishock. Hoy la crisis es de seguridad. Por eso, urge que la presidenta Keiko Fujimori no dude un minuto más y ordene un Fujishock en Seguridad como una estrategia integral. No hacen falta facultades legislativas para hacerlo; solo voluntad política.
En el Congreso anterior se aprobó una ley que facilita la expulsión de delincuentes extranjeros. Hay que aplicarla. Sumemos, además, la propuesta de Renovación Popular: todo ciudadano extranjero indocumentado debe ser expulsado inmediatamente del país. El Fujishock en Seguridad debe incluir la expulsión de quienes no hayan regularizado su situación, pues hemos de sospechar del motivo de su presencia en nuestro territorio. Sin más plazos ni oportunidades, el terrorismo urbano debe ser vencido. ¡Basta ya!
A los diputados de Juntos por el Perú, que vienen pidiendo la interpelación de tres ministros, y a su líder, Roberto Sánchez, que exige la renuncia de los titulares de Defensa, Interior, Cultura, Salud, Producción, Economía y Agricultura; es decir, la demolición de medio gabinete, a estos señores hay que recordarles que, en las últimas dos décadas, los gobiernos regionales, prácticamente todos de izquierda, hicieron poco o nada por 'el pueblo'. Por el contrario, terminaron llenándose los bolsillos con dinero corrupto, salvo honrosas excepciones. Y, en el gobierno central, el paso de Castillo, Boluarte, Jerí y Balcázar engordó escandalosamente el tamaño del Estado, que aumentó en 72% producto de la contratación de sus partidarios y el pago de planillas.
Así que calladitos se les ve más bonitos, señores de la izquierda. Ustedes son responsables de la polarización, del abandono de las regiones y del copamiento del Estado. No quieran venir ahora a dar lecciones a nadie.
El Fujishock en Seguridad exige rapidez en las acciones y estabilidad en las autoridades para no repetir lo que ha ocurrido en los últimos cinco años, en los que pasaron 19 ministros del Interior, con un promedio de duración de apenas tres meses en el cargo cada uno. Así no se puede combatir al terrorismo urbano.
Y, por supuesto, el presupuesto debe ir alineado en tal sentido. La partida para inversión en investigación militar y policial debería superar los mil millones de dólares, tal como viene proponiendo Renovación Popular desde hace varios meses.
Señores de la izquierda, no cuenten con la Bancada Celeste para desestabilizar al Estado.
Señores del fujimorismo,
¡Basta de excusas!
Por Aldo Bravo
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